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Seleccionando ebooks

Hace unos días publicaba DosDoce una Guía de Modelos de Compras de Licencias de Ebooks para Bibliotecas y Editoriales cuyo título prometía un contenido interesante.

Charlas sobre el mercado del libro en Liber 2015Sin embargo este resumen esquemático no ofrece mucha novedad acerca del enrevesado mundo de la comercialización de libros electrónicos. Poco añade a los dos estudios, mucho más detallados, que Julio Alonso Arévalo nos ofrecía hace un par de años y que ya comentamos por aquí.

Es verdad que la guía de modelos de compra de licencias que nos facilitan ahora DosDoce y Bookwire tiene más colorines e iconos en sus gráficos, pero prácticamente se limita a resumir las variables que influyen en los modelos de comercialización, a saber, el número de lectores que pueden leer a la vez un mismo documento, el número de veces que puede ser prestado antes de que caduque su licencia y el periodo de tiempo durante el cual está vigente dicha licencia. Habría sido deseable alguna explicación sobre cuáles son actualmente las plataformas desde las que se comercializan estos modelos y cómo funcionan: qué condicionantes imponen a, por ejemplo, la compra por lotes en lugar de títulos sueltos; o si permiten que un mismo cliente/biblioteca pueda disponer de cualquiera de los ocho modelos de licencia definidos en la guía, para cualquier ebook que desea poner a disposición de sus usuarios finales. Y, por supuesto, habría sido de agradecer la mención de ese otro factor que condiciona toda compra: el precio. ¿Cuánto le cuesta a una biblioteca una licencia perpetua? ¿Y una licencia para 20 o 26 préstamos? ¿Qué modelo de negocio es más eficiente para una pequeña biblioteca de pueblo? ¿Y para una gran biblioteca universitaria? Supongo que estas preguntas las responderán en Bookwire de manera personalizada, previo pago de su tarifa de asesoría o con la contratación de su propia plataforma de distribución de ebooks.

Pensé que alguna novedad más debía de haber en el mundo del libro electrónico para las bibliotecas. La aparición de eBiblio a nivel estatal no puede haber paralizado a un sector que, como quien dice, acaba de nacer. Y se me ocurrió que algo habría en Liber 2015.

Así que allí me fui de paseo, a husmear entre editoriales de todos los tamaños y visitantes de diversos intereses. Los libreros charlaban con los comerciales de los stands indagando sobre qué novedades tendrían la mejor salida mañana en su tienda; en la Zona Digital nos presentaba CEDRO su plataforma conlicencia.com para realizar de manera legal el pago por uso secundario (léase fotocopia) de aquellos documentos cuyo uso primario (leer el documento físico) ya habíamos abonado; y en la Zona de Autor me encontré con el taller Autoedición más allá del ebook que presagiaba aire fresco.

Me pareció especialmente destacable la charla que debía versar sobre Las nuevas Apps para la autoedición, moderada por Paula Corroto y con intervención de los expertos en edición digital Jaume Balmes y Emiliano Molina, que viró su temática hacia la calidad de la actual autoedición de ebooks. En lugar de comentar a los expectantes autores-autoeditores allí presentes, cómo la tecnología podía allanar su trabajo de autoedición, los ponentes quisieron centrar el debate en la diferencia entre publicar y editar: mientras lo primero era básicamente colgar un archivo en la red, lo segundo precisaba de una labor previa más analítica, detallada y especializada. Balmes ensalzó los trabajos que garantizan un buen libro digital, a los cuales se dedica su empresa: traducción, revisión de estilo, corrección gramatical y ortográfica, maquetación, revisión técnica del archivo digital, coordinación del proyecto… Desde el público alguien preguntó sobre el coste de estos trabajos de edición de calidad y Balmes aseguró que, según sus estimaciones, no podían suponer menos de 2.000 euros. A algunos de los autores presentes les pareció algo elevada esta cotización, tratándose del mundo digital, donde se supone que todo debe ser más barato. Pero Balmes alegó que los costes de edición en ebook son practicamente iguales a los del libro físico ya que la única diferencia -la impresión y el papel- no inciden demasiado en el coste final y nunca más de un 20%.

Emiliano Molina y Jaume Balmes en la Zona de autor de Liber 2015Emiliano Molina también se quejó de que los ebooks españoles son manifiestamente mejorables, tanto los autoeditados como los que publican las grandes editoriales. Ambos ponentes estuvieron de acuerdo en que el boom del libro digital que se produjo en los años 2012 y 2013 pilló a las grandes editoriales españolas en una época de crisis económica y, probablemente, la falta de presupuestos y los hábitos de trabajo de la anterior burbuja editorial pudieron influir en que estas compañías no supieran o no pudieran adaptar su personal y sus tecnologías. Ese inmovilismo ha llevado a que sus actuales procesos de edición sean más lentos y costosos y que cada vez más autores acaben decantándose por la autoedición. O por acudir a las nuevas empresas del bullicioso mercado digital que “rescatan” sus manuscritos rechazados.

La charla, que dejó intranquilos a muchos autores con intención de autopublicarse, había estado precedida por una presentación de Mariana Eguarás, que sustituyó a Antonio de Marco, y nos ofreció numerosos datos sobre ese animado mercado de la autoedición digital. Segun Eguarás sigue creciendo, no tanto como en años anteriores, pero con porcentajes que muestran una clara consolidación. Destacó la dificultad para obtener cifras fiables, por la ausencia de ISBN en muchos ebooks autopublicados y por el hermetismo de Amazon en la difusión de sus datos, entre otros motivos. Sin embargo aprovechó la ocasión para recordar la reciente publicación del informe, Autores Indies, el auge de la autoedición, publicado por Antonio de Marco y (de nuevo) DosDoce, donde podremos encontrar un estudio más detallado del sector.

¿Y las bibliotecas? ¿Tendremos que estar pendientes de la autoedición? Si queremos construir una buena colección digital, sin duda. Hoy mismo ya nos dedicamos a mirar en qué andan metidas las pequeñas editoriales cuyo trabajo consideramos imprescindible para ofrecer diversidad a nuestros usuarios. Pues mañana, cuando tengamos que hacer selección para la colección digital de nuestra biblioteca, también deberíamos mirar a las pequeñas editoriales digitales y a los canales de distribución de ebooks autoeditados. Y además de sopesar el modelo de compra de licencias que nos conviene para cada título o sección y valorar correctamente los precios asociados a esos modelos, también nos va a tocar aprender a discriminar un ebook bien editado de otro que no lo está. Igual que ahora buscamos una buena encuadernación o unos márgenes generosos para según qué libro de papel.

Así que no está de mas que vayamos apuntando este aprendizaje en nuestra hoja de tareas pendientes.

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De marketing y de bibliotecas públicas: definición de servicios, estudios de usuarios, recursos de comunicación, definición de costes y precios, accesibilidad, diseño, creatividad... y todo aquello que ayude a acercar las bibliotecas a los ciudadanos.

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  1. By Yvette Ramak V

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