Acabamos de completar el primer cuarto del siglo XXI, un buen momento para preguntarnos cómo se ha comportado la ciudadanía española en relación con la lectura, las bibliotecas y los archivos a lo largo de estos veinticinco primeros años del segundo milenio.
Aplicando un trazo grueso, podemos afirmar que este periodo ha servido para ahondar en el carácter híbrido, tanto de la lectura como de la biblioteca, así como de otras unidades de información. Por un lado, la lectura en papel mantiene el tipo en su convivencia con los formatos digitales y los audiolibros, que han experimentado una clara expansión en lo que va de siglo. Por otra parte, parece que las bibliotecas salen igualmente airosas de este primer cuarto de los “dosmiles”, tras afrontar duros envites como la crisis económica, la pandemia o el impacto de la transformación digital; por lo que apuntan las encuestas, mantienen una valoración social alta, ganan terreno en la esfera digital y sus espacios físicos experimentan un resurgimiento como lugares de encuentro, intercambio y creación en torno a la lectura y la información.
Lo cierto es que, a lo largo de estos veinticinco años, la lectura y la escritura han pasado de un entorno casi exclusivamente analógico a conformar un ecosistema híbrido en el que se diversifican las prácticas y situaciones de leer y escribir, así como los soportes y canales que vehiculan los contenidos; a nivel cuantitativo, los datos de los informes disponibles reflejan, con mayor o menor consistencia y de manera constante, unos índices de lectura ligeramente al alza.
Tras estas pinceladas iniciales, le vamos a poner cifras a estos cambios a partir de la última publicación de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025, que se dio a conocer en septiembre de 2025. En este primer post indagaremos de una forma más precisa en la relación que la población española mantiene con la lectura y dejaremos para una segunda entrega los que la encuesta dice acerca de las bibliotecas y los archivos, aspectos que también toca este estudio periódico. Conviene recordar que los contenidos de este informe no son específicos sobre lectura, como sí lo son los del barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros (BHLCL), sino que giran en torno a las prácticas culturales en general, entre las que se incluye la lectura.
Objeto, muestra y enfoque
La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España (EHPC) tiene como objetivo fundamental recopilar datos sobre los hábitos y prácticas culturales de la población española. A través de esta herramienta se analiza la lectura y otras prácticas culturales y de ocio. Además, toma en cuenta el grado de satisfacción en relación con la participación cultural, las razones que la impulsan y los obstáculos que dificultan su desarrollo. En este sentido, se incluyen también datos sobre usos y percepción de las bibliotecas y archivos, así como de otros espacios culturales.
Su elaboración y difusión se incluye en el Plan Estadístico Nacional del Ministerio de Cultura y en su última edición, 2024-2025, se destaca que la encuesta se realiza por primera vez con periodicidad bienal, frente al carácter trienal o cuatrienal de las ediciones anteriores. En esta última edición cubre una muestra teórica de 16.000 personas a partir de los 15 años de edad, entrevistadas entre marzo de 2024 y febrero de 2025.
¿Qué aspectos abarca la encuesta?
La EHPC contempla la lectura en una dimensión de participación cultural, como parte de un amplio abanico de prácticas culturales, como:
- La visita a museos, galerías de arte y monumentos; también la asistencia a bibliotecas y la utilización de los archivos.
- La asistencia a espectáculos de artes escénicas y musicales: teatro, ópera, zarzuela, ballet o danza y circo; música clásica y música actual.
- La actividad relacionada con el sector audiovisual: cine y contenidos audiovisuales, música grabada, televisión y radio.
- El acceso y desarrollo de prácticas culturales a través de dispositivos tecnológicos, así como el uso de videojuegos.
- La relación con otras prácticas culturales que se nominan como activas o artísticas y otras actividades relacionadas con la cultura o con el tiempo libre.
¿Qué nos dice la EHPC sobre los índices de participación cultural en su conjunto?
Los datos que el informe aporta resultan un bálsamo en estos tiempos tan convulsos e inciertos, en los que pareciera que todo aquello con trazas de “inútil” estuviera llamado a ser pasto del olvido, cuando menos. Por contra, el informe aporta luz al panorama sombrío que nos rodea, constatando que el consumo de cultura en España se sitúa en sus niveles más elevados en décadas.
El trabajo de campo, efectuado entre marzo de 2024 y febrero de 2025, muestra aumentos en las visitas a monumentos, museos y espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales, con asistencias índices de asistencia que alcanzan los valores máximos de los últimos 20 años.
Esperanzadora también es la posición que adquiere la población joven, grupo etario que encabeza la participación en todas las actividades culturales. Frente a la asentada visión de jóvenes pasivos, la encuesta nos dice que este grupo de edad es el que acude con mayor frecuencia a museos y monumentos, el que va más a espectáculos escénicos y musicales, que son quienes utilizan más las bibliotecas y en el que se alcanzan los índices de lectura más altos, tramo de edad donde se concentra el mayor número de lectores y lectoras.
También aporta la encuesta información sobre consumos digitales, constatando el aumento del número de hogares con servicios digitales de pago, tanto de vídeo como de música, hasta el punto de que el 74% de las personas declaran tener alguna suscripción a este tipo de plataformas.
En conjunto, las dinámicas que reflejan esta encuesta nos hablan de una superación de las caídas en consumo cultural asociadas a la crisis de la COVID‑19, lo que se interpreta como una consolidación de una fase de expansión de la práctica cultural. Aquí me permito un aparte, crucemos los dedos para que las cosas no se tuerzan.
Dibujado el marco en el que se mueve la encuesta que tomamos como referencia, centramos ahora la atención sobre los datos relativos al interés por la lectura y hábitos lectores de la población española. Como se ha comentado, en una próxima entrada también entresacaremos de su contenido los datos y observaciones que en el informe se hacen acerca de la percepción que las personas entrevistadas tienen de las bibliotecas y de los archivos y acerca del uso que se hace de estos servicios públicos.
¿Qué se pregunta y qué resultados aporta la EHPC sobre LECTURA?
En esta encuesta se valora el grado de interés en la lectura por parte de la ciudadanía joven y adulta y se ofrece información cruzada por sexo, edad, estudios, situación laboral y territorio, así como su relación con otras prácticas culturales.
Un vistazo rápido a los datos que la encuesta aporta sobre la lectura puede generar un cierto estado ilusorio de sociedad lectora, por lo que conviene no sobrevalorar los datos absolutos que se ofrecen y ponerlos un tanto en remojo. Sin restar importancia a las cifras y a los avances que se aprecian en cuanto a índices lectores, no hay que dejarse deslumbrar por los datos absolutos, mejor ponderar sus valores relativos y establecer relaciones entre ellos.
Razones hay para ello, la primera que el rango de lectores se otorga a partir de un listón un tanto laxo, el de si se ha leído algún libro en el último año. A partir de ahí, se pregunta por las razones de la lectura (por estudio/profesión y por otros motivos), el soporte (papel, digital, audiolibro, lectura directa en Internet) y tipología (libros, prensa, revistas), lo que genera una interesante trama de variables en juego que interactúan entre sí.
Tras estos pormenores, lo que la encuesta en su edición 2024‑2025 nos dice es que la lectura se mantiene como una de las prácticas culturales más extendidas. El 64,9% de la población de 15 o más años ha leído algún libro en el último año, con una media de 10,1 libros. Una cifra que pone a este grupo de población por delante de otros que declaran haber realizado otras prácticas culturales, al menos una vez, en el año anterior:
- Quienes hicieron una visita a un monumento o yacimiento arqueológico: 52,1 %
- Quienes asistieron a una sala de cine: 48,5 %
- Quienes visitaron una vez un museo, exposición o galería de arte: 47,6 %
- Quienes acudieron a un espectáculo en directo: El 47,1 %
- Quienes fueron a un concierto de música clásica: 9,7 %
- Quienes 32,1 % que asistieron en mismo periodo a conciertos de música actual.
Por delante de la lectura se encuentran prácticas culturales que se realizan con mayor asiduidad, como:
- Ver la televisión de forma habitual, lo que hacen tres de cada cuatro personas, un 74,4 %.
- Escuchar la radio, que el 57,7 % de las personas encuestadas manifiesta que suele hacerlo habitualmente.
- La escucha de música diariamente la realiza el 56,7 % de la muestra, el 74,4 % al menos una vez a la semana y el 80,9% al menos una vez al año.
- Ver contenidos audiovisuales (de películas, series u otro tipo), que como actividad diaria practica el 35,6 %, alcanzando al 86,4% como práctica realizada en el último año y. El 64,5% dispone en su hogar de suscripción a plataformas digitales de películas o series.
- Respecto a los videojuegos, no olvidemos que la encuesta se hace a personas desde 15 años, el 19,3% de la población encuestada declara que juega a videojuegos al menos una vez al mes.
¿Qué implicaciones educativas tienen los datos de la EHPC sobre LECTURA?
Como síntesis de los datos que aporta el informe, nos fijamos en estos aspectos destacables:
- El interés declarado por la lectura de libros es medio‑alto (nota 6,0 sobre 10), con marcadas diferencias por edad y estudios, y más alto entre mujeres y población en formación.
- El estudio muestra una fuerte desigualdad de la práctica de la lectura en relación con el nivel educativo: entre quienes tienen estudios superiores el índice de lectores sube al 85,9 %, mientras que entre quienes solo tienen estudios de primaria se queda en un 28,5%.
- Respecto a la motivación de la lectura de libros, leer por ocio continúa siendo mayoritaria frente a la profesional o de estudios, con un 6 %.
- En cuanto a soportes de lectura, el papel sigue siendo hegemónico (58,8% leen en papel frente al 29,8% en formato digital o audiolibro).
- Aunque el ecosistema lector se diversifica con un 14% que lee libros directamente de Internet y un 54,9% que ha leído blogs o foros en los últimos meses.
El nivel educativo se asocia de forma muy intensa y consistente con el hábito de lectura: a mayor formación, mayor probabilidad de leer libros y de hacerlo con más frecuencia. Esta relación se mantiene estable a lo largo de las distintas ediciones de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales y también en otros estudios recientes sobre lectura en España.
Las tasas de lectura anual aumentan de manera muy marcada al subir el nivel de estudios, llegando en las personas con educación universitaria a valores alrededor del 80‑85% de lectores anuales, frente a porcentajes claramente inferiores entre quienes solo tienen estudios primarios.
La lectura frecuente (no solo “algún libro al año”) también se concentra en los niveles educativos medios y superiores, lo que indica que el vínculo con la educación afecta tanto al acceso como a la intensidad del hábito lector.
Las implicaciones educativas que se desprenden de estos datos son evidentes, no solo en relación a la educación formal, sino al valor que instituciones culturales como las bibliotecas tienen y al papel que desarrollan como herramientas de apoyo, refuerzo y estímulo en la formación permanente durante toda la vida de los ciudadanos y ciudadanas, desde la más tierna infancia.
Radiografía de la lectura en España en cuatro trazos
De las manifestaciones que la encuesta recoge respecto a cuánto se lee, cómo se lee, qué se lee y dónde se realizan las prácticas lectoras se desprenden cuatro claves que definen el momento que la lectura atraviesa en nuestro país, a saber:
- De la centralidad del papel al ecosistema híbrido:
- El libro impreso sigue siendo mayoritario, pero pierde exclusividad: en 2024 alrededor del 65,5% de la población mayor de 14 años se declara lectora de libros en su tiempo libre, mientras que un 31,7% lee en formato digital.
- Los dispositivos específicos de lectura (e-reader) y las aplicaciones en el móvil, tableta u ordenador se consolidan como complementos del papel, no como sustitutos totales.
- Expansión de la lectura digital y los audiolibros:
- Tras años de estancamiento, la lectura digital vuelve a crecer y alcanza ese 31,7% de la población, con mayor presencia entre jóvenes y personas con más nivel educativo.
- Los audiolibros pasan de ser marginales a situarse en torno al 7,9% de la población mayor de 14 años en 2024, con fuertes incrementos de facturación y un uso especialmente intenso entre menores de 35 años.
- Cambios en hábitos y momentos de lectura:
- La lectura se integra más en tiempos fragmentados: transporte, tareas domésticas o actividad física, gracias al móvil y al audiolibro, lo que facilita combinar leer con otras actividades.
- Internet y las plataformas digitales multiplican el acceso a contenidos (descargas, suscripciones, catálogos en línea) y modifican los canales de descubrimiento de libros, donde cobran peso redes sociales, recomendaciones algorítmicas y comunidades lectoras en línea.
- Impacto de la crisis y la pandemia:
- La crisis económica de 2008 afectó a las compras y a los presupuestos culturales, pero no detuvo la tendencia de fondo hacia una lectura más diversificada en soportes.
- La pandemia de 2020 actuó como acelerador: aumentó el porcentaje de lectores habituales y consolidó el uso de formatos digitales, préstamos electrónicos y consumo de audiolibros como parte estable del paisaje lector de 2020-2025.
¿Qué interrelación se establece entre la lectura y las otras prácticas culturales?
Más que los datos absolutos que arroja la encuesta, resulta de gran valor la información que la encuesta aporta acerca de la relación que se establece entre los distintos indicadores de participación cultural que se analizan. En este sentido, nos permite observar cómo existe una relación directamente proporcional entre ellos y el grado de interconexión que se establece entre las distintas prácticas y manifestaciones culturales. Así, vemos cómo se enriquecen mutuamente, constatando, por un lado, aquellas personas que asisten a museos, galerías o exposiciones leen más libros que el resto de la muestra, un 86,4 % en el primer grupo frente al 64,9 % en el segundo.
De la misma manera, aquellas personas que se reconocen como lectoras constituyen los grupos más activos en relación con las visitas a los museos, la asistencia al teatro, a la ópera, a conciertos y al cine.
¿Cómo ha evolucionado la relación con la lectura de la ciudadanía española lectura en el primer cuarto de siglo XXI?
La serie de encuestas de Hábitos y Prácticas Culturales muestra, en el primer cuarto del siglo XXI, una consolidación de la lectura como práctica mayoritaria y un uso relevante. En su conjunto, la lectura crece levemente, especialmente en formatos digitales.
Desde 2014‑2015 hasta 2024‑2025, la serie histórica de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales muestra una evolución de continuidad y cambio en relación con la lectura de los españoles y españolas de quince o más años de edad. La evolución de la tasa de lectores anuales de libros ha crecido moderadamente, con dos momentos marcados en este periodo de veinticinco años:
- Desde el informe de 2002‑2003 hasta el de 2018‑2019 en la proporción de personas que leen al menos un libro al año se refleja un aumento, que en la encuesta 2018‑2019 alcanza la cifra máxima de 65,8% de lectores anuales, unos 3,6 puntos más que en lo registrado en la publicación de 2014‑2015.
- La encuesta 2021‑2022, registra un segundo momento, tras el impacto de la COVID‑19, en el que la tasa anual se situó en torno al 61,7%, aunque todavía por encima de los niveles de comienzos de siglo. Más tarde repunta hasta el 64,9% en la última edición de la EHPC 2024‑2025, en el contexto de los mejores datos globales de consumo cultural de la serie.
En este período se ven reforzados también algunos patrones estructurales:
- Las mujeres alcanzan mayores tasas de lectura de libros, también mayor presencia en bibliotecas, especialmente en accesos virtuales. En todo el periodo analizado, las mujeres mantienen una relación más estrecha con la lectura que los hombres, tanto en 2018‑2019 como en 2024‑2025 (diferencias de entre 5 y 7 puntos en lectores anuales).
- En cuanto al perfil sociodemográfico de la lectura, los jóvenes (15‑34 años) concentran los porcentajes más altos de lectura, mientras que las tasas descienden progresivamente a partir de los 55 años, configurando una brecha generacional persistente a lo largo de las siete ediciones.
- En cuanto a los formatos y modos de lectura, el libro impreso sigue siendo el soporte principal en todas las encuestas; en 2018‑2019 la tasa de lectores en papel se sitúa en el 61,9%, frente al 20,2% en digital, y en 2024‑2025 alrededor del 60,8% lee en papel y un 29,8% en formato digital o audiolibro.
- Paralelamente, crece de forma continuada la lectura digital y el consumo de contenidos en línea, de modo que la lectura desde Internet y en dispositivos electrónicos se consolida como complemento, especialmente entre jóvenes y personas con estudios superiores.
- Por otro lado, las brechas por nivel educativo se acentúan, con una clara compensación entre estudios superiores, alta intensidad lectora y uso frecuente de bibliotecas.
- Finalmente, los datos de 2024‑2025 confirman que la experiencia lectora en la infancia (tener padres que leen por ocio) sigue siendo un elemento inductor y motivador muy fuerte de lectura en la edad adulta, lo que subraya el importante papel de la promoción de la lectura en los hogares apoyada desde políticas de promoción de la lectura continuadas y coherentes que contemplen todos los tramos de edad, impliquen a todas las esferas sociales y se apoyen en la acción armónica y coordinada de las entidades educativas, culturales y sociales.
¿Qué opináis de todo ello? No dudéis en dejar vuestras impresiones y nos vemos en el próximo post para entresacar los datos que la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales ofrece sobre la percepción y uso de las bibliotecas y de los archivos en España.
ENLACES ENCUESTA DE HÁBITOS CULTURALES
Informe ejecutivo y acceso al informe completo
