Bibliotecas integradas

Cubierta libro Bibliotecas integradasLa obra plantea el acercamiento a un modelo bibliotecario que, aunque no es nuevo, realmente no ha tenido mucho desarrollo en nuestro contexto. El autor parte de la definición del concepto de biblioteca integrada o de uso conjunto (Joint use library) para explorar después con detenimiento por qué surge y para qué se crean estas alianzas bibliotecarias. Después se traza una perspectiva histórica del surgimiento y desarrollo de este modelo de unidades de información. Finalmente, se enfatizan sus funcionalidades y los factores de éxito de este tipo de proyectos, aspectos que quedan ilustrados con un abanico de casos significativos, diversos en cuanto a los agentes implicados en ellos y desarrollados tanto en el ámbito internacional como en territorio nacional.

Crítica personal  

Básicamente, Parra Valero nos ofrece en esta obra una síntesis de lo que es y lo que se pretende al aplicar la fórmula de cooperación y gestión compartida que suponen las bibliotecas integradas. Además, el autor plasma de forma fehaciente lo que con ellas se ha conseguido en aquellas comunidades en las que se ha implantado este modelo de servicio bibliotecario. A lo largo de todo el discurso expositivo late el deseo de cooperar, la necesidad de generar alianzas y el propósito de conseguir mayor eficacia en los servicios prestados desde las bibliotecas, tres pilares esenciales sobre los que se asienta el concepto de bibliotecas integradas.

La perspectiva histórica que se traza en torno al tema pone de manifiesto también que este tipo de desarrollos tienen un amplio recorrido en el tiempo, situando sus orígenes allá por el siglo XIX. Si bien es cierto que no estamos ante un modelo que se haya extendido de forma generalizada. Particularmente, en algunos países del ámbito anglosajón como USA y Australia, resulta más fácil encontrar muestras de esta tipología de bibliotecas, que por el contrario, tienen menos presencia en los sistemas bibliotecarios europeos.

En la obra se presentan diez casos en los que se han implementado estas alianzas en distintas áreas geográficas y se dedica un capítulo específico a rastrear su presencia en España. El análisis de estas realidades permitirá al lector desentrañar de una forma significativa los aspectos más destacables de la caracterización de las bibliotecas integradas. De forma sucinta se destacan a continuación una serie de claves entresacadas de nuestra particular lectura de la obra.

¿Para qué?  

Como ya se ha comentado anteriormente, los proyectos llevados a cabo buscan una mayor rentabilidad y eficacia de las instalaciones, recursos y colecciones para lograr un mejor servicio. Pueden surgir por necesidades que se plantean al querer abordar metas que individualmente resultan inaccesibles. O bien por el propio reto de plantearse acometer acciones de mayor calado o enriquecer la oferta de espacios y colecciones, según el caso.

¿Quiénes?

Entre los ejemplos que se revisan están muy presentes las bibliotecas académicas, universitarias o escolares de otros niveles educativos. En ocho de los diez casos las alianzas se establecen entre bibliotecas universitarias y redes de lectura pública, y entre instituciones educativas de distinto nivel en el resto. En todos estos proyectos cooperativos se persigue un acercamiento y aproximación entre bibliotecas públicas, escolares y universitarias a través de consorcios territoriales. Como requisito base y punto de partida, el diálogo y compromiso entre las administraciones y entidades de distinto nivel, que asumen que se difuminen las lindes entre ellas aunque sin perder la identidad de las partes que entran en juego.

¿Cómo?

De la lectura de la obra se pueden concluir pautas y consejos para la puesta en marcha de una biblioteca integrada. Un proceso que requiere establecer sinergias y colaboraciones, alianzas horizontales y fusión de esfuerzos. Como factores de éxito, una buena planificación, la definición de estrategias comunes, amplias dosis de flexibilidad a la hora de encarar procesos y asumir distintas perspectivas.

¿Peligros?

La exposición alerta también sobre el error de concebir la creación de una biblioteca integrada como un proceso simple de yuxtaposición en vez de imbricación y de encarar la tarea con trabajos aislados y descoordinados. Como modelo que se asienta sobre el diálogo y la cooperación efectiva hay que tratar de evitar y corregir los desequilibrios y disfunciones observados.

¿Logros?

Las experiencias muestran cómo las reticencias y susceptibilidades iniciales partieron tanto de los públicos como de los gestores. Y como unas y otras fueron acalladas al comprobar que tras la experiencia compartida salieron reforzadas todas las partes implicadas. El incremento del diálogo, del grado de cooperación y de los recursos compartidos comportó en estos casos beneficios como una mayor diversidad de las colecciones, una mejora en los equipamientos, una ampliación de los programas de actuación y un aumento del grado de innovación.

Como cnclusión, el autor hace suya la recomendación de la ALIA (Australian Library and Information Association), en el sentido de que la biblioteca integrada sólo es recomendable si se iguala o mejora el nivel del servicio que se daría utilizando instalaciones por separado.

 

Imagen de Pablo Parra ValeroHablando con el autor 

Pablo Parra Valero ha desarrollado su labor profesional en diferentes bibliotecas escolares y públicas y actualmente está al frente de la Biblioteca Municipal «Ricardo León» de Galapagar (Madrid). Es Diplomado en Biblioteconomía y Doctor en Documentación por la Universidad Carlos III y profesor asociado, desde 2016, en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid.

Hemos planteado directamente al autor tres cuestiones que si bien se tocan en la obra nos parece interesante enfatizarlas en esta reseña.

¿La esfera digital propicia que se lleven a cabo estos proyectos de colaboración?

Por supuesto. Aunque no conviene olvidar que este modelo de biblioteca surgió en el siglo XIX donde solo se concebían espacios físicos, el contexto digital actual favorece el desarrollo de verdaderos proyectos cooperativos entre distintos tipos de bibliotecas (públicas y educativas). La integración de espacios y servicios que propone el concepto de biblioteca integrada también puede materializarse a través de bibliotecas digitales educativas como defienden, por ejemplo, Manuel Area y Miguel Ángel Marzal en el artículo “Entre libros y pantallas. Las bibliotecas escolares ante el desafío digital” publicado hace dos años. En este sentido, por su función y por su posición privilegiada para liderar la enseñanza y el aprendizaje en la nueva era digital, las bibliotecas escolares y universitarias tienen una oportunidad y un reto mucho mayor que las bibliotecas públicas y son las que deberían liderar e impulsar este tipo de iniciativas.

¿Los municipios pequeños y comunidades reducidas hacen más fácil este tipo de alianzas?

Históricamente siempre se pensó que el modelo únicamente era viable en zonas rurales de escasa densidad de población y que la combinación solo se limitaba a bibliotecas públicas y bibliotecas de colegios. Hoy, la biblioteca integrada ya no consiste simplemente en abrir las bibliotecas escolares al público en general ni en trasladar la biblioteca pública a un centro educativo.

Afortunadamente, desde hace treinta años el concepto ha evolucionado y la integración se ha extendido a bibliotecas de institutos, bibliotecas universitarias y bibliotecas de centros de formación profesional en ciudades de miles de habitantes. La apertura en el año 2003 de la Dr. Martin Luther King Jr. Library, la biblioteca integrada más grande del mundo, en una ciudad como San José (California), rondando el millón de habitantes, contribuyó a romper muchos prejuicios y estereotipos. Actualmente en España, los dos mejores exponentes de joint use library, los podemos encontrar en dos ciudades como Lorca (Murcia) y Manresa (Barcelona) que superan los 75.000 habitantes y con planteamientos totalmente diferentes. Lorca cuenta con siete bibliotecas integradas (seis ubicadas en colegios y una en un instituto), mientras que en Manresa se ha creado una biblioteca que integra a tres centros universitarios diferentes y que además está abierta a toda la ciudadanía. Por tanto, no creo que los municipios pequeños sean más proclives a desarrollar este tipo de alianzas. Una de las grandes fortalezas del modelo de biblioteca integrada es que se adapta a las necesidades y peculiaridades de cada población.

A tu juicio, ¿cuáles son los principales frenos para que este modelo no tenga una mayor presencia en nuestro país?

Las grandes contradicciones que tenemos en nuestro país que nunca llegaré a entender. Tuvimos una pionera y una gran visionaria como María Moliner que antes del inicio de la Guerra Civil ideo un plan perfecto donde recogía la creación de bibliotecas mixtas (síntesis de bibliotecas escolares y rurales) con un centenar de libros de literatura infantil para niños y adultos, ubicadas en las escuelas con el objetivo de que permanecieran abiertas durante el día para los niños y por la noche para los adultos y a cargo del maestro o maestra que se encargaba de su gestión. Los dos textos que María Moliner realizó Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas (1937) y Proyecto de bases de un plan de organización general de bibliotecas del Estado (1939) fueron casi más conocidos fuera de España que dentro…Tenemos una deuda histórica con su propuesta. Es necesario, como sucedió en 1975 en el estado de Australia Meridional, el mayor centro de experimentación del mundo de esta tipología de bibliotecas, el adoptar como política oficial la creación de bibliotecas integradas dentro de los centros educativos. En 2007 Castilla-La Mancha lanzó una propuesta interesante con las denominadas bibliotecas de doble uso… pero pronto quedó paralizada y solo queda la loable labor de tres ayuntamientos que decidieron asumir el funcionamiento por sus propios medios…

Más allá del déficit de las bibliotecas escolares en España y de la ausencia de un profesional poseedor de una doble cualificación como bibliotecario y maestro como se da en otros países, otra dificultad que frena el desarrollo de bibliotecas integradas es que actualmente tan solo cinco comunidades autónomas contemplan esta opción en sus leyes bibliotecarias. Mientras llega ese día, seguiremos siendo optimistas y observando como cada vez más bibliotecas apuestas por este modelo. La última ha sido la Red de Bibliotecas Municipales de Oviedo que en este mes de diciembre ha abierto una biblioteca de doble uso (integrada) en la biblioteca escolar del colegio Narciso Sánchez de la localidad de Olloniego.

Referencia bibliográfica:

Parra Valero, Pablo. Bibliotecas integradas. Barcelona: UOC, 2018. 136 p. ISBN 9788491801375

Para más información:

http://www.editorialuoc.cat/bibliotecas-integradas

 

Luis Miguel Cencerrado

Coordinador de reseñas en BiblogTecarios Bibliotecario, formador, asesor y apptekario navegando en los mares de la lectura analógica y digital, su promoción, las bibliotecas públicas, infantiles y escolares.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *