Aplicaciones de la inteligencia artificial en las bibliotecas

La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías emergentes más populares. Chris Bourg, uno de los expertos en el área, define la inteligencia artificial como el resultado de programar ordenadores para que hagan cosas que, de ser hechas por humanos, se diría que requieren «inteligencia».

La inteligencia artificial, lejos de ser una mera ensoñación fruto del cine o de las novelas es una realidad más que tangible que se concreta en la aplicación a tecnologías tan diversas como la generación de lenguaje natural, chatbots, agentes de reconocimiento de voz como Siri o Cortana, el deep learning (recomendaciones de amazon, reconocimiento facial) y un largo etcétera. Es un hecho que esta tecnología ayuda a las empresas a tomar decisiones más objetivas basadas en grandes cantidades de datos y algoritmos complejos.

IA es el paso natural en las bibliotecas digitales

Tecnologías como la inteligencia artificial, la web semántica, el machine learning, etc. son cuando hablamos de bibliotecas digitales. El siguiente paso para este tipo de bibliotecas (también para las híbridas) tiene que ver con el aprendizaje automático (machine learning) y el uso de la IA en la optimización de las colecciones y en la aplicación a los servicios que ofrece y a sus espacios.

La irrupción de las bibliotecas digitales supone que la información esté accesible  a un mayor número de personas que si los materiales se encuentran disponibles solo en formatos físicos y tangibles. A mayor volumen de información, más necesarias son tecnologías como la inteligencia artificial para poder gestionar tales volúmenes de datos.

Cuando pienso en la IA  en el contexto de las bibliotecas, pienso en programas informáticos y algoritmos que pueden extraer significados y patrones a partir de datos; hacer predicciones e inferencias a partir de ellos y, al hacerlo, resolver problemas que los humanos no seríamos capaces de resolver.

la inteligencia artificial es a las bibliotecas lo que las espinacas a Popeye

Aplicaciones concretas de la IA en bibliotecas

  • Servicios de referencia
    Las graves limitaciones de espacio para muchas bibliotecas, especialmente las académicas hacen que tecnologías como CAPM (Acceso integral al material impreso) permitan escanear en tiempo real el material impreso a través de una interfaz web y facilitárselo al usuario. Además el uso de chatbots ya están mejorando la atención al usuario en algunas bibliotecas.
  • Catalogación y clasificación
    Gracias al uso de herramientas de reconocimiento de objetos.
  • Extensión cultural y servicios especiales
    Llegar a todos los usuarios de la biblioteca, tanto reales como potenciales.
  • Adquisiciones, préstamos
    Los tiempos de espera y de recepción de pedidos se reducen, lo cual acaba repercutiendo en la satisfacción del usuario.
  • Gestión de la colección
    AuRoSS es un robot capaz de escanear las estanterías para determinar qué libros faltan o cuáles están fuera de su sitio. Lo hace empleando un brazo robótico y un escáner para catalogar las ubicaciones de los libros.

Ventajas y desventajas de la inteligencia artificial

Algunas de las ventajas evidentes que podemos señalar son:

  • La IA permite llevar a cabo un trabajo estresante y complejo que los humanos no pueden hacer
  • Puede completar una tarea más rápido que un humano
  • Más productividad y ventajas en campos tan claves como la medicina (posibilidad de curar enfermedades)
  • Mayor precisión que los humanos

La desventajas principales en la actualidad:

  • Pueden funcionar mal y hacer lo contrario de lo que están programados para hacer, escapando del control humano.
  • En el caso de averías graves, el procedimiento para restablecer el sistema puede requerir mucho tiempo y costo.
  • ¿ Es ético recrear la inteligencia cuando ésta en teoría es un regalo de la naturaleza. El debate sigue abierto
  • Dudas sobre la propiedad intelectual en la aplicación de la IA

Algunas conclusiones

Algunos profesionales de las bibliotecas (y, por extensión, de otras áreas profesionales) temen que tecnologías como la IA o la robótica les quiten sus puestos de trabajo. En realidad, un buen uso de estas tecnologías supondría evitar a los trabajadores las tareas más rutinarias y les permitiría centrarse en las más creativas y de mayor exigencia intelectual.

La aplicación de la inteligencia artificial en áreas como la catalogación, clasificación, documentación, gestión de contenidos, inteligencia competitiva, el procesamiento de lenguaje natural (web semántica) o en el desarrollo de colecciones mejoran año tras año.

Más información sobre proyectos reales de IA a nivel europeo, además de consideraciones éticas en el documento «Artifical intelligence, real benefits«, elaborado por la Comisión Europea

Beatriz Somavilla

Periodista, bibliotecaria, community manager. Trabajo en la Biblioteca UAM de Madrid y me apasiona la cultura, la gestión de contenidos, las bibliotecas universitarias, el marketing digital, SEO, open access, blogging, podcasting, la formación de usuarios y un largo etcétera.

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