Miradas a la IA: VIII Jornada Valenciana de Documentación

El pasado 6 de marzo tuvo lugar en el Teatro El Musical de València la VIII Jornada Valenciana de Documentación. Organizada por el Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de la Comunitat Valenciana, la edición de 2026 puso el foco en la inteligencia artificial con el lema MIRADAS.

La programación de la #JVDOC26 abordó diferentes aspectos de la inteligencia artificial desde tres ejes: confianza, oportunidades y derechos digitales.

“Las máquinas tienen objetividad. Nosotros tenemos pasión.” (Jim Dator)

La conferencia inaugural Substituïts o Augmentats? Una reflexió sobre IA i futur del treball” fue a cargo de David Alayón (innovación disruptiva, prospectiva estratégica y tecnologías exponenciales), que empezó planteando cuestiones como el impacto de la IA en el presente, qué puede ocurrir en el futuro o cómo podemos afrontar este proceso de cambio. 

Networking en la #JVDOC26

Tendencias, experiencias y retos de la IA

Las experiencias suelen ser una de las cosas más interesantes porque permite ver ejemplos prácticos. Fue el caso de “Restaurant el que la Dana s’endugué: IA per a la reconstrucció de memòries” donde Cèsar Ferri (Valencian Research Institute for Artificial Intelligence) mostró el proyecto de recuperación de fotografías personales afectadas durante la Dana. Una IA enfocada a retocar y mejorarlas, donde se ha aprendido a mejorar los algoritmos a medida que se trabajaba, para poder restaurar la memoria de 200.000 fotografías para devolverlas como nuevas a los propietarios.

Otra experiencia fue la que Jordi Serra (Dades i Innovació Digital de la Generalitat de Catalunya), compartió en la charla “Regulació i ús de la IA a la Generalitat de Catalunya”. La Generalitat de Catalunya lleva tres años formándose para que el sector público pueda adecuarse a la IA, así como disponer de una gobernanza de datos completa. El proceso se basa en la preparación, la capacitación y la adopción por parte de todos los equipos de trabajo públicos.

Para terminar con las experiencias escuchamos a María García-Puente (documentalista especializada en ciencias de la salud), en “El meu documentalista artificial: automatitzar fluxos de treball amb IA”. Nos presentó un asistente de tareas propio llamado Samba, donde lo más importante es saber describir el flujo de trabajo y aportar contexto. Dos cosas en las que según García-Puente somos especialistas por nuestra tipología de trabajo.

También disfrutamos de la mesa redonda “D’usuaris a protagonistes, horitzons de canvi davant la IA” en la que diversos participantes mostraron su visión sobre la IA: Cristina Tomás (Servei de Biblioteques i Documentació de la Universitat de València), Gloria Expósito (Divisió de Processos i Serveis Digitals de la Biblioteca Nacional d’Espanya), Iñaki Miguel Aguayo (Observatori Nacional d’Intel·ligència Artificial en Arxius) y Lara Rey (analista de inteligencia). Algunas de las conclusiones fueron: la necesidad de ser activos para tomar el control, la importancia de los derechos digitales, el miedo a la brecha digital, o las oportunidades de colaborar y compartir conocimiento y recursos entre diversas entidades.

Otro de los contenidos fue el taller “Mirades per al futur: pensar les tendències IFLA de la informació”, que nos hizo reflexionar sobre el impacto de la IA, la desinformación y los cambios sociales en la profesión a partir del Informe de Tendencias de la IFLA.

El presente de la IA 

Retomando la conferencia inaugural “Substituïts o Augmentats? Una reflexió sobre IA i futur del treball”, vimos cómo las ideas de David Alayón marcaron la esencia de la jornada. Alayón compartió su visión sobre el presente para poder imaginar mejor el futuro y, para ello, describió muy bien las tres características en las que estamos inmersos en lo que respecta a la IA.

  • Aceleración. Es obvio que una de las sensaciones que nos ayuda a describir el presente es la rapidez. Esto se relaciona con la ley de los rendimientos acelerados.
    Esta ley, vinculada a las ideas de Raymond Kurzweil, describe un crecimiento exponencial del progreso tecnológico: una sensación de que esta evolución no va a detenerse.
  • Incertidumbre radical. No podemos prever el impacto a medio plazo o anticiparlo con certeza, pero sí que podemos experimentar. Esta segunda característica se relaciona con la ley de las consecuencias imprevistas, que establece que cualquier acción humana, especialmente las que afectan a grupos, tendrá consecuencias no previstas.
  • Ambigüedad polarizante. Esta tercera característica se basa en la importancia de no aceptar o rechazar automáticamente, sino tener una mirada crítica. Se relaciona con la ley de la liminalidad, entendida como una fase de transición, ambigüedad y desorientación que ocurre en el umbral entre dos estados, lugares o identidades (el presente de la IA y el futuro de la IA). En definitiva, el pensamiento liminal nos permite navegar en tiempos de transición.

En cuanto al futuro, como explicaba el propio Alayón, resulta complejo dar una definición precisa ya que todavía no existe. Sin embargo, hay preguntas que debemos seguir planteándonos y algunas demandas que debemos tener claras.

«La IA no tiene propósito ni intuición. Pero nosotros sí.» (David Alayón)

Por un lado, ¿podría la IA ser solo una burbuja como cualquier otra tendencia, o está destinada a quedarse? Lo más probable es que la IA se consolide como una constante en el futuro, aunque desconocemos qué burbujas podría contener. Por ejemplo, la IA generativa domina nuestro presente, pero podría ser solo una burbuja, y en el futuro podría surgir otro tipo de IA que tenga un impacto distinto.
Por otro, no podemos impedir la influencia de la IA, pero sí podemos reivindicar cómo queremos que afecte, promoviendo regulación, transparencia y ética.
Alayón también nos relaciona la idea de futuro con la ley de Amara, que define la creencia de saber que algo va a cambiar, pero no preocuparse hasta que sea demasiado tarde. Dicho de otra forma, la ley de Roy Amara se basa en la tendencia de sobrestimar los efectos de una tecnología a corto plazo y a subestimar su impacto a largo plazo.

En definitiva, tanto la conferencia inaugural como el resto de la jornada, nos instaron a ver la IA como parte del proceso y no tanto de la solución, y a centrarnos en el presente teniendo claro lo que somos capaces de hacer. Como concluyó David Alayón, la IA no tiene propósito ni intuición. Pero nosotros sí.

    Sofía Moller

    Colaboradora en BiblogTecarios Bibliotecaria especializada en formación de usuarios y tecnologías. Aficionada a la escritura y convencida del poder social de la biblioteca pública.

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