
Habilidades para bibliotecarios inmigrantes (digitales)
Las habilidades informáticas con las que debe contar un bibliotecario, si no quiere alejarse de sus usuarios, son al menos las mismas que los adolescentes españoles tienen oportuniodad de adquirir en la Enseñanza secundaria Obligatoria. Un valor y un esfuerzo añadidos, desde luego, a nuestras capacidades y conocimientos, y que además deben enriquecerse día a día.
Aunque el progreso de los tiempos siempre parece correr en beneficio de los jóvenes, no es menos cierto que la edad proporciona una perspectiva en ocasiones necesaria para comprender lo que ocurre y hasta lo que está por venir. Pero no han pasado tantos años como parece desde que comencé a trabajar en este apasionante mundo de la documentación, contando como toda herramienta moderna con una pequeña máquina de escribir. Eran años en que la sala de catálogos de la Biblioteca Nacional albergaba inmensos ficheros de madera y en la literatura profesional se hablaba de que en Estados Unidos existían bibliotecas en las que los datos del catálogo eran accesibles a través de terminales informáticos. Poco después, pude contar con un gran avance, una máquina de escribir electrónica que facilitaba “enormemente” el duplicado de las fichas…
Afortunadamente, durante las dos últimas décadas he podido asistir desde mi puesto de trabajo a la revolución de las nuevas tecnologías de la información (espero poder gozar de este privilegio durante mucho mas tiempo, sospecho que incluso más de lo deseado) y, con mayor o menor fortuna, participar de sus beneficios: hace casi dieciocho años (que no son tantos) que cuento con un SIGB; después llegaron los CD-ROM, que pronto fueron desbancados por Internet; ahora ando explorando las redes sociales…
La adaptación a estos cambios ha exigido no pocos esfuerzos, tanto personales (afortunadamente, los más gratificantes) como institucionales. Pero en ocasiones echo la vista atrás y veo cómo algunos compañeros de profesión, que se van quedando rezagados en esta carrera por carecer del apoyo, la comprensión y el estímulo precisos de la institución para la que trabajan, se sienten agobiados ante la presión de lo novedoso. Hace ya mucho tiempo que lograron aprender a programar el magnetoscopio para grabar un programa de televisión y ahora no tienen ánimos para afrontar los retos que las nuevas tecnologías de la información nos plantean cada día.
Lo cierto es que me siento un privilegiado, lo confieso, a pesar de mis muchas limitaciones. Me subí al carro tecnológico en marcha y soy (como otros muchos bibliotecarios) un inmigrante digital que intenta aprender de sus compañeros más avezados para salvar la brecha digital que me separa de los usuarios más jóvenes, aquellos que confío continúen utilizando los servicios de la biblioteca en que trabajo dentro de otros tantos años. Hoy manejamos en nuestro trabajo diario conceptos, conocimientos y herramientas apenas vislumbrados hace una generación, y lo hacemos no sin esfuerzo pero sí con naturalidad. Aprendemos sobre la marcha, para no quedarnos atrás, impulsados en ocasiones por las ganas de mejorar o estimulados por los éxitos que vamos alcanzando. Pero las nuevas generaciones de usuarios no sólo son ya en su mayoría nativos digitales (no conciben un mundo sin Internet, pongo por caso), sino que los propios planes de estudios pretenden proporcionarles las habilidades mínimas necesarias para desenvolverse en el nuevo ecosistema digital.
Tener hijos en edad escolar tiene esas ventajas: además de recordar cómo se resuelven logaritmos, redescubrir el reino protista o conocer la existencia de nuevos elementos de la tabla periódica, puedes acceder más fácilmente a los contenidos de asignaturas que ni siquiera existían en tus tiempos. A la vista de un manual de la asignatura de Informática que se imparte en 4º de Enseñanza Secundaria Obligatoria, descubres que un adolescente español que obtenga el Graduado Escolar (la titulación académica de menor rango) habrá tenido la oportunidad de adquirir conocimientos sobre sistemas operativos, estructura lógica, particiones del disco duro y hasta la instalación compartida de Windows y la distribución Ubuntu de Linux en un mismo ordenador personal. También será capaz de distinguir los diferentes tipos de redes informáticas según su cobertura, medio o topología, conocerá sus posibilidades y hasta sabrá configurar una red. Por supuesto, un graduado en ESO habrá recibido nociones en el manejo de las aplicaciones ofimáticas más comunes, en especial de herramientas para la presentación de contenidos como OpenOffice.org Impress, familiarizándose con características como plantillas, diapositivas, efectos, transiciones, hipervínculos e interactividad.
En una sociedad en la que el mensaje gráfico tiene un papel tan importante, los estudiantes más jóvenes aprenden a distinguir diferentes dispositivos de captura de imágenes (tipos de cámaras compactas, bridge o réflex, escáneres…) y omprenden los conceptos más básicos de entre las características de la fotografía digital (color, resolución, tamaño, peso, formato), familiarizándose con herramientas de tratamiento como GIMP. Otro tanto ocurre con el vídeo digital, siendo capaces de manejar características como proporcionalidad, resolución, flujo de bits, fotogramas por segundo o formato mediante herramientas como Pinnacle Studio o Windows Movie Maker. Con Inkscape se han introducido en el diseño de gráficos vectoriales y el manejo de Audacity les ha permitido manipular las diferentes características del sonido digital (frecuencia de muestreo, canal, tamaño, formato), con lo que podrán finalmente crear su propia radio on-line mediante aplicaciones flash como VDS Radio.
Lógicamente, antes de dar ese paso el adolescente español recibe nociones sobre lenguajes de programación HTML, PHP, ASP.NET y Java, organización de elementos y creación de un site mediante herramientas para el manejo del protocolo FTP como FileZilla o NicoFTP, o a través de gestores de contenidos, y servicios gratuitos de alojamiento como iEspaña. Más allá de ilustrarles sobre la existencia de diferentes protocolos aparte del mencionado (IP, TCP o UDP), los conocimientos sobre Internet que forman parte del temario de esta asignatura son sumamente amplios. En el manual que describo se presta especial atención (como no podía ser menos) a las comunidades virtuales y sus numerosas vías de comunicación y colaboración, como foros, bitácoras, wikis y (por supuesto) redes sociales, sin olvidar numerosas herramientas de chat (X-Chat, ChatZilla, miRC) y mensajería instantánea como Microsoft Messenger (ahora Windows Live Messenger), Yahoo Messenger, Google Talk e ICQ, o la posibilidad de manejar documentos de manera colaborativa a través de Google Docs.
La seguridad informática es otro capítulo sobre el que nuestros jóvenes reciben formación antes de poder abandonar la enseñanza básica, desde el manejo de contraseñas y la compresión de archivos hasta los programas anti malware, la firma digital y el DNI electrónico. No se obvian en el diseño de este curriculum ni la tecnología streaming (señalando las posibilidades de compartir vídeos con YouTube, Google Videos o Metacafe y hasta de crear canales de televisión a través de WorldTV, blogTV o Mogulus, ahora LiveStream) ni la mención de sites de almacenamiento remoto (IDrive, Myfabrik, MyDataBus…) y gestores o aceleradores de descarga directa (FlashGet, Free Download Manager, Orbit Downloader, Download Accelerator Plus [DAP]). Incluso se les introduce en el mundo de la informática distribuida, formándolos en las tecnologías Grid y peer-to-peer, para lo que se les mencionan los clientes BitTorrent, Ares y Pando, y hasta se les enseña a configurar un cliente Emule (supongo que con autorización de las autoridades pertinentes).
Es cierto que el nivel de exigencia para la obtención del grado en ESO o los medios reales con los que cuentan nuestros centros educativos no garantizan la excelencia en estos conocimientos que acabo de enumerar. Pero creo que este simple listado nos da una idea de lo que pueden exigirnos nuestros usuarios a nosotros y a nuestras instituciones en lo que a tecnologías de la información se refiere. Los jóvenes adolescentes terminan su periodo de escolarización obligatoria con unas habilidades que muchos de nosotros estamos “pillando al vuelo”, un vuelo que cada vez va más rápido.
Nota bene. Todos los programas y herramientas mencionados en este post lo son igualmente en el libro de texto manejado. Afortunadamente, la gran mayoría son gratuitos y/o de libre acceso.











Comentarios
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Ojalá fuese verdad lo que comentas, es el sueño deseado... pero, a pesar de soñar como tú, la realidad dista mucho de ello.
Tengo una sensación extraña cuando me separo de la pantalla de mi ordenador y salgo al mundo.
Desde mi silla estoy en contacto con un grupito la mar de interesante de bibliotecarios y otra fauna del mundillo, culpables en buena medida de que me haya reenganchado a la universidad, que muestran un entusiasmo increíble por su trabajo, por estar al día y ofrecer un servicio útil a los usuarios.
No conozco a la mayoría de esa gente, pero vaya a la red social que vaya siempre están ahí, opinando, creando blogs, compartiendo información...
Luego me pongo el abrigo y voy a la biblioteca, y lo que me encuentro la mayoría de las veces me devuelve a casa de mala leche y pensando que más valdría tener un cactus en el mostrador, en vez de algunos individuos con los que toca lidiar. Y además se extienden por todos los hábitats, porque frecuento tres o cuatro bibliotecas municipales, varias universitarias, y las dos bibliotecas públicas del estado de la provincia.
Hace poco comentaba con Julián Marquina en twitter sobre que había tenido que explicarle a un bibliotecario lo que era una revista electrónica. A decir verdad no sé si era auxiliar, o bibliotecario, o qué, pero la cuestión es que la persona que tienen asignada en esa biblioteca para atender al público en la sala de consulta aún sigue en estado de prealfabetización. En otro sitio la auxiliar no sabía lo que era el Anuario ThinkEPI. En otro aún sigo peleando para que abran el acceso a las redes sociales desde los ordenadores de la biblioteca.
No todo es malo, es cierto. Con mucha frecuencia he recibido ayuda de los bibliotecarios, me han puesto al día o se han tirado dos horas ayudándome a buscar el artículo de una revista (a los buenos hay que nombrarlos: qué hombre más encantador el que lleva la sala de revistas de la biblioteca del Milán). Pero me preocupa que los ejemplos negativos abunden tanto, porque es con lo que se queda el usuario ocasional, que puede encontrar en ellos la excusa perfecta para prescindir del uso (y disfrute, porque se disfruta mucho) de las bibliotecas.
Yo, de momento, sigo esperando que algún día todos los bibliotecarios sean rafaeles.
24 Enero 2011
1 día 8 horas
Muchas gracias por vuestros comentarios, Jesús y Viocanto. Efectivamente, no eso oro todo lo que reluce entre los usuarios en lo que a nuevas TIC se refiere. Mi post sólo quiere ser un amable toque de atención sobre lo que se nos viene encima, porque esas TIC están pasando a formar parte del acervo de habilidades personales y nos tenemos que poner las pilas (con la mesura necesaria, que ése es otro asunto) si no queremos que los usuarios nos "arrasen".
Me comentaba esta mañana una compañera de mi misma biblioteca que, realizando una actividad de formación de usuarios con alumnos de ESO, observó cómo les resultaba muy complicado buscar algo en el panel de la CDU, pero no tenían ningún problema en manejar el OPAC. Es significativo.
23 Julio 2010
2 semanas 1 día
Hola Rafael:
Sólo quería compartir un apunte. El año pasado, se publicó el documento resumen del proyecto europeo EQF-Code, que definía cinco perfiles profesionales relacionados con los contenidos digitales, con el fin de unificar sus competencias a nivel europeo.
Dichos perfiles son: diseñador web, desarrollador de contenidos web y multimedia, animador digital-especialista en 2D-3D, webmaster y gestor de contenidos web.
El trabajo recibió el apoyo de la Unión Europea, y ha sido llevado a cabo por un consorcio de empresas de 8 países europeos: Hungría, Suiza, Francia, Reino Unido, España, Austria, Alemania y Eslovenia. La participación española vino de la mano de la empresa Gaia-Cluster TEIC.
Como comentabas en el post, el informe da una muy buena imagen de lo que se nos viene encima, y esta vez a nivel europeo. Y no sólo en lo que se refiere a competencias técnicas, sino a otro tipo de habilidades relacionadas con la gestión de contenidos digitales (gestión de proyectos, negociación, ...).
Enhrabuena por el primero de (seguro) muchos buenos posts. Un saludo.
24 Enero 2011
1 día 8 horas
Muchas gracias por tu apunte, Evelio (y tu felicitación, por supuesto). Los perfiles europeos que mencionas suponen una clarificación, especialmente prpfesional, aunque en mi post me limitaba a señalar habilidades "a nivel de usuario" (penosa redacción gramatical quie se ha convertido en un latiguillo que todos comprendemos).
No obstante, a esa relación de perfiles le veo un problema: la evolución del universo de las nuevas TIC es muy, pero que muy rápida, no sólo en lo estrictamente tecnológico. Por ejemplo, y no es una provocación (si acaso, sólo una provocación a la reflexión), ¿dónde quedan los community manager (que algo tienen que ver con los contenidos, aunque su papel sea más amplio)?
Un saludo.
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