4 razones en defensa de la biblioteca universitaria en tiempos de IA

Celebrando los 15 años de BiblogTecarios

Vuelvo a Biblogtecarios, que fue mi casa hasta 2017, para hablar sobre ALFIN para universitarios, capacitación digital y aspectos colaterales de un  tema inagotable. ¿Cuál es la misión y el valor de ese espacio físico, social y tecnológico llamado biblioteca universitaria en tiempos de ChatGPT?  Vaya por delante que no pretendo en este post demonizar a la inteligencia generativa y todo lo que puede aportar. Creo, sin embargo, que se encuentra en pañales y la fascinación que suscita no se acompaña de suficientes herramientas para un uso reflexivo, que no menoscabe la capacidad crítica. En este sentido, las bibliotecas universitarias tienen un enorme reto por delante (otro más). 

«Desde que lo uso, pienso menos por mí misma y me esfuerzo muchísimo menos. Yo tengo cualquier cosa que hacer y me voy a preguntar a ChatGPT, ni lo intento entender yo», confesaba un estudiante de Periodismo entrevistada para un reportaje de El País en diciembre de 2024.  ¿Somos conscientes de lo que la IA está provocando en las habilidades informativas de las nuevas generaciones, que no conocen el mundo sin internet?  

La progresiva sustitución de los medios tradicionales por las redes sociales para informarse entre la población juvenil es un fenómeno conocido. Al mismo tiempo, el  informe Desinformación y discursos de odio en el entorno digital de la ONG Save de Children (2024) revela que más de la mitad de los adolescentes tiene serias dificultades para reconocer una noticia  falsa. Mi experiencia de varios años como docente universitaria con alumnos de primer curso de distintos grados de Humanidades me ha dejado aprendizajes interesantísimos al respecto: no conocen en profundidad qué les puede ofrecer su biblioteca, les cuesta distinguir un texto argumentativo de uno expositivo y son más proclives a ignorar sesgos o admitir un bulo si está razonablemente argumentado (aunque esconda afirmaciones acientíficas o directamente falacias). 

¿Por que la biblioteca universitaria es un agente de primera necesidad para reforzar las habilidades de alfabetización digital del estudiantado? He aquí mis cuatro razones. 

  1. Ayuda a discernir información y a valorar su calidad (H2)

En la biblioteca, como en botica, hay de todo. Pero una cosa está clara: ha pasado filtros académicos y cualquier usuario puede tener la certeza de que sólo hallará información científica. Así pues, es el mejor lugar para empezar cualquier trabajo o tarea.    

  1. Ofrece posibilidades más allá de los buscadores convencionales (H2). 

Nunca me ha dado miedo usar el portátil en el aula. Cuando realizaba prácticas en tiempo real con mi alumnado, me daba cuenta de que no sabían buscar o, si lo hacían, era de modo superficial. Descubrirles el universo paralelo de las bases de datos bibliográficas les hacía abrir los ojos como platos. Informarse con rigor y buscar fuentes fiables  supone algo más que quedarse con los cuatro o cinco resultados de la primera página de Google Scholar. La biblioteca universitaria dispone de catálogos y plataformas de aprendizaje por descubrimiento que acumulan millones de documentos. Es un mar de conocimiento demasiado extenso como para desaprovecharlo.  

  1. Agiliza el trabajo y aumenta la productividad (H2)

Las salas de la biblioteca son espacios especialmente diseñados para estudiar y trabajar, ya sea individualmente o en grupo. Favorecen la concentración y ponen coto a la procrastinación, uno de los males de la hiperconectividad. Acometer tareas sabiendo que se tiene todo lo necesario a mano incrementa el uso eficaz del tiempo.  

  1. Crea sinergias, construye redes, fortalece la comunidad (H2)

«Solo no puedes, con amigos sí», decía uno de los eslóganes de La bola de cristal, un programa infantil que todos los que hemos sido niños o niñas en los 80 llevamos incrustado en el disco duro de nuestra memoria. La biblioteca universitaria favorece la interacción comunitaria, alimenta el talento, estimula la serendipia. ¿A quién no le ha pasado? Se encuentra enfrascado en la investigación de un tema y un hallazgo le lleva a otro inesperado que no estaba en el plan inicial, pero que, a la larga, resulta clave para hacer avanzar la tarea. Rodearse de un ambiente propicio y de otros estudiantes no solo alimenta la creatividad, sino que disminuye la ansiedad académica. Y este es un aspecto importante, a tenor de los datos: un estudio oficial realizado conjuntamente por los Ministerios de Universidades y Sanidad en 2023 informa de que más de la mitad del estudiantado de las universidades españolas ha necesitado apoyo psicológico o ha consultado problemas de salud mental a un profesional sanitario. La biblioteca no suministra fármacos, pero crea vínculos, nos mantiene cuerdos en el más amplio sentido de la expresión. 

Así pues, la biblioteca es, en tiempos de individualismo y desinformación, un refugio seguro para cualquier mente inquieta. En el caso de las universitarias, ha de ser también el corazón de la enseñanza superior que irrigue de conocimiento a todos sus vasos comunicantes.  No pongo en duda el potencial de la IA pero, ¿quién puede competir con los miles de años de conocimiento acumulado que nos ofrecen estos espacios vivos, complejos, mutantes… que responden al nombre de bibliotecas?     

¡Larga vida a BiblogTecarios! 

#15añosBBT

Laura Novelle

Documentalista, consultora, formadora e investigadora. Licenciada en Historia y Especialista en Gestión documental. He ejercido como docente en universidad pública y como documentalista (tanto en centros públicos como privados). Nací con discapacidad, por eso en este blog encontraréis aspectos relacionados con la accesibilidad, pero también sobre el libro y las bibliotecas, el proceso de edición, las fuentes de información y en general, sobre todas las implicaciones sociales de esta maravillosa profesión.

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