«El Evangelio»… o Elisa Victoria lo ha vuelto a hacer

Cuando vi que Elisa Victoria publicaba una nueva novela me emocioné mucho, después de reseñar su Vozdevieja –novela que hice que se leyeran casi todos mis seres queridos, incluida mi abuela, que fue quizás la que más se rió y con la que tuve una facetime sobre sexualidad, clase y tabúes en medio de este año pandémico que me la quedo para siempre– necesitaba leerla. Y El Evangelio no sólo no defrauda, sino que supera las expectativas.

Aprovecho para dar las gracias a Blackie Books por la confianza de hacerme llegar un ejemplar digital para que pudiera leer en mi libro electrónico, estando yo al otro lado del charco. Además de estar tremendamente agradecida por poder leerlo desde la distancia, también tengo muchas ganas de comprarme esta preciosidad de edición en papel que se han marcado y que os recomiendo para vuestras bibliotecas personales o públicas:

El Evangelio nos deja asomarnos a unos meses de la vida de Lali, una joven de 20 años que vive con su madre, con su perro y su tío abuelo en la periferia de Sevilla; que combina sus estudios universitarios de Magisterio Infantil con su trabajo precario en el Telepizza. A lo largo de los capítulos acompañaremos a Lali en las prácticas que ha de realizar en el colegio católico que se le ha asignado, muy a su pesar, dónde sacará el bisturí para analizar el entramado del sistema educativo y la infancia, al tiempo que también analiza las presiones de la juventud, del cuerpo o de las relaciones interpersonales; deteniéndose a celebrar la belleza de la amistad entre dos amigas, con el personaje de Gloria. Quédate con quien hable de ti como Lali habla de Gloria.

Gloria es pálida, corpulenta y se ha teñido el pelo de muchos colores pero ahora mismo lo lleva como la princesa Aurora de Disney. Me saca un palmo de presencia y también de actitud. No podría mantener su consistencia ni dos semanas. Su compañía resulta casi tan decisiva para mi supervivencia como la del perro. Antes de que apareciera me llevaba bien con algunas compañeras pero la falta de relaciones más estrechas me llenaba de desdicha. […] Cómo podría levantarme a esta hora infernal si no supiera que ella se está rizando las pestañas a las seis y media de la mañana para pasar a buscarme.

Así, durante la narración nos sumergimos en los soliloquios locuaces y mordaces donde Lali reflexionará, casi a modo de ensayo, sobre la vida joven-adulta en largos párrafos que se hacen cortos, que unas veces te sacan carcajadas, otras te encogen el corazón y casi siempre acaban subrayados. Todo bien aderezado con diálogos inteligentes, con acento sevillano y con una verosimilitud pasmosa que, huyendo de cualquier pedantería, la convierte en una novela muy única. 

Un coming-of-age que retrata una época lejos de la fantasía de “aquellos maravillosos años” que ponen el foco en la belleza o en la aventura que supone ser veinteañera siempre como algo memorable, para moverlo hacia realidades menos festivas que reflexionan sobre cómo nos modela el sistema educativo, el sistema hetero-patriarcal y el sistema de clases.

Me gusta estar en la caja. Me gusta hacerlo rápido y bien, con buenos modales, adaptándome a las ma­ neras de cada cliente, vender mucho extra de queso impercepti­ble a base de sonreír sin tensión. Esa es la única excelencia que he conseguido alcanzar. En todo lo demás me he estancado. 

Una vez más, Elisa Victoria escribe sin miedo a la realidad. Sin miedo a narrar el aburrimiento, la mediocridad, la escatología o las ilusiones rotas. Sin miedo a enseñarnos esas escenas costumbristas que normalmente se nos reservan a las lectoras: el detalle de quitarnos un grano, de qué ropa elegimos para qué, de cómo nos sentimos con el pelo sucio o de tener la regla. Y así, huyendo de la fantasía del relato perfeccionista con el que crecimos en los 90, una lo vuelve a entender todo y agradece esa capa de detalles, abrazando a la joven que fuimos, desde el feminismo, la compasión y la honestidad. 

Maravilla de Evangelio. Me da como un orgullo-absurdo-generacional que haya escritoras como Elisa Victoria o Cristina Morales, con las que comparto año de nacimiento cambiando las narrativas y abriendo el camino con la genialidad de su pluma, haciendo que el puzzle encaje, arropándonos con compasión y con mucha gracia. Y qué gusto que las editoriales tengan la sensibilidad para darles el sitio que merecen. Gracias por esta lectura, Blackie Books.

Sobre la autora

Elisa Victoria (Sevilla, 1985) ha vendido pizzas y hamburguesas con gorra roja, estudió Filosofía y Magisterio en Educación Infantil y escribe compulsivamente desde la pubertad. En 2013 publicó Porn & Pains y en 2018 La sombra de los pinos con Esto no es Berlín. En 2019 Blackie Books editó su primera novela, Vozdevieja. Ha colaborado en diversos medios como Kiwi, El Salto, La nueva carne, Tentaciones, Verne, Cáñamo, Vice, Tribus Ocultas, El Butano Popular, El Estado Mental o Primera Línea. También ha participado en multitud de fanzines y proyectos colaborativos como Diario ultrasecreto de Honey, Hovering, Fango, El Moyanito, La Villa Luminosa, Las simples cosas, Clift o Una Buena Barba y las antologías El Gran Libro de los Perros, El Gran Libro de los Gatos, Hijos de Mary Shelley, Erotismo desviado, La familia, Hijos de Sedna y Frankenstein resuturado. Imparte talleres literarios, le encantan los cómics, la música electrónica, las muñecas Chabel y que haga frío. Alimenta entre diez y treinta gatos al día. A todos les ha puesto nombre, co­noce las particularidades de cada uno y actúa en consecuencia.

Si queréis escuchar una entrevista a Elisa Victoria sobre El Evangelio, os recomiendo la que Andrea Gumes le hizo en Tardeo, el podcast de actualidad cultural de Radio Primavera Sound, que tanta compañía me ha hecho en este año extraño de pandemias, migraciones e intensidades varias.

Que tengáis un feliz verano. Leed El Evangelio y lo comentamos.

Irene Blanco

Analítica Web y Coordinación Web en BiblogTecarios. Documentalista, apasionada de Internet y del marketing online. En BiblogTecarios reflexiono sobre gestión cultural, las nuevas profesiones digitales, el marketing y las bibliotecas.

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