Las bibliotecas también dudan

Los tres filtros de Sócrates y cincuenta preguntas para pensar la profesión bibliotecaria

Dice la leyenda que, en una ocasión, un discípulo de Sócrates se acercó a él relativamente alterado y le comentó que uno de sus amigos le había hablado mal de él. Ante esto, Sócrates le pidió a su discípulo un tiempo de reflexión antes de conocer lo que le había dicho su amigo. Su mensaje debería pasar previamente por tres filtros:

  1. La verdad: «¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es verdad?»
  2. La bondad: «¿Lo que vas a decirme es bueno o no?»
  3. La utilidad: «¿Me va a servir de algo lo que tienes que decirme?»

Si no tenemos la certeza de que una historia no es completamente cierta, que no aporta nada positivo y además no resulta útil para nadie, creo que todo el mundo coincidiría con Sócrates en que mejor es no contarla.

Y en nuestro trabajo, ¿qué preguntas nos hacemos?, ¿cuáles son las preguntas filtro que guían nuestro proceder?

En un entorno social como el de hoy en día, orientado a encontrar respuestas más que a hacerse las preguntas adecuadas, la pedagogía premia la mejor respuesta, dejando a los interrogantes en un apartado secundario cuando, en realidad, son los que estimulan el pensamiento crítico, el aprendizaje continuo, la innovación e incluso mejoran la empatía.

Yo hoy vengo aquí a dejaros algunas preguntas y ninguna respuesta.

  • Si algún día desapareciese la IFLA (International Federation of Library Associations), ¿nos daríamos cuenta?
  • ¿Organizamos actividades y servicios para la ciudadanía o para justificar procesos?
  • ¿Y si demostramos que las bibliotecas son capital económico además de cultural?
  • ¿Quién no entra nunca en la biblioteca?, ¿por qué?
  • ¿Si te pudieses librar de las tareas más tediosas?, ¿cuáles serían?
  • ¿Has tenido hoy alguna conversación realmente activa con alguna persona usuaria?
  • ¿Y si obviamos el uso de las pautas APA (American Psychological Association) para redactar referencias bibliográficas?, ¿serías más feliz?
  • ¿Qué norma interna es la que más incumples?
  • ¿Quién aplica realmente en el trabajo diario los contenidos estudiados para una oposición?
  • ¿Eres capaz de expurgar sin culpa?
  • ¿Te autocensuras para desenvolver tu trabajo de la manera que se considera adecuada?
  • ¿Cuántas decisiones tomamos pensando en la ciudadanía y cuántas pensando en las estadísticas o en seguir modas bibliotecarias?
  • ¿Somos una biblioteca del S.XXI o simplemente una biblioteca con WIFI?
  • ¿Qué asociaciones locales nunca han cruzado nuestra puerta?
  • ¿Cómo sabemos que estamos generando impacto cultural?
  • ¿Escuchamos más a quienes vienen a la biblioteca o hablamos más de las personas que no vienen?
  • ¿Puede la legislación cambiar nuestra realidad o se queda todo en papel mojado?
  • Si una actividad se organiza y nadie hace fotos para redes sociales, ¿ha sucedido realmente?
  • ¿Y si las bibliotecas contasen las conversaciones que suceden entre sus paredes?, ¿hablarían de nuestro gremio en algún momento?
  • ¿Cuánta cartelería, dípticos y difusión digital hace falta para que la gente conozca el horario de la biblioteca?
  • ¿Cuántas veces hemos dicho «es que el programa no deja» cuando en realidad queríamos decir otra cosa?
  • ¿Estamos presentes donde está la comunidad o esperamos a que la comunidad venga a nosotros?
  • Si la biblioteca cerrase mañana, ¿cómo impactaría en la sociedad?
  • ¿Eres de la gente top que trabaja en una biblioteca que ha diseñado una política para el desarrollo de las colecciones?, ¿tienes una colección o un almacén de libros?
  • ¿Dedicamos más tiempo a ofrecer una atención de calidad a las personas o a elegir qué publicar en redes sociales?
  • A quien le corresponda, ¿podría ser yo la presentadora del XIII Congreso Nacional de Bibliotecas?
  • Si me financiasen toda la formación que yo quisiera, ¿cuántos cursos finalizaría y cuántos abandonaría?
  • ¿Y si la burocracia no nos enterrarse vivos?
  • ¿Y si en los concursos de externalización se valorasen los mejores proyectos técnicos por encima de las ofertas económicas, o al menos lo hiciesen al alza?, ¿y si no hubiese concursos de externalización?
  • ¿Por qué la impresora te abandona cuando más la necesitas?
  • ¿Y si las leyes sobre lectura, libro, cultura y bibliotecas se aplicasen realmente?, ¿utopía o distopía?

(Ya estás a más de medio camino del post. Te entiendo, yo también quedé agotada de teclear tanto interrogante. Espero que esta pausa te anime a continuar la lectura.)

  • ¿Y si ya no tuviéramos nunca en los mostradores notas eternas con signaturas de libros perdidos entre los estantes que no encontramos?
  • ¿Y si se hablase más del fracaso de aprendizaje y menos de los éxitos de superficie de nuestros proyectos?
  • ¿Es el préstamo interbibliotecario un servicio o un ejercicio de paciencia?
  • ¿Y si dejo de emocionarme cuando una nieta trae a su abuela octogenaria para hacerla socia de la biblioteca?
  • ¿Menospreciamos la capacidad intelectual de la ciudadanía cuando los privamos de ciertos contenidos para “protegerlos” o “educarlos” ?, ¿es que estamos el personal de bibliotecas por encima del bien y del mal?
  • ¿Caben todas las libertades en las bibliotecas?
  • ¿Deben las bibliotecas tener un perfil ideológico para ser neutrales?, ¿y si por el hecho de tenerlo han dejado de ser realmente neutrales?

(estas tres últimas preguntas ya las recogí en otra de mis publicaciones)

  • ¿Y si fuésemos capaces de leer todos los correos de IWETEL e INFODOC?, ¿y por qué unos entran en el spam y otros no?
  • ¿Y si un día me arrollan las competencias digitales y no consigo estar al día en tal herramienta, o me lleva más tiempo estarlo que catalogar todas las donaciones pendientes?
  • ¿Y si chatgpt nos deshumaniza y nos roba la imaginación?
  • ¿Y si fuéramos más corporativistas?, ¿lo somos lo suficiente?
  • ¿Y si en las migraciones de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria no se perdieran cientos (o miles) de registros bibliográficos por el camino?
  • ¿Con quién estará más a gusto el MARC 21 (Machine Readable Cataloging), con la ISBD (International Standard Bibliographic Description) o con la RDA (Resource Description and Access)?
  • ¿Y si no hubiera legislación en nuestros temarios de oposiciones?, ¿te perderías por el camino?
  • ¿Y si reveláramos a las personas usuarias todo el trabajo bibliotecario que hacemos con la inteligencia artificial de un tiempo a esta parte?, ¿en qué lugar nos dejaría esa transparencia?
  • ¿Y si entra Josefa por la puerta y ya no comenta conmigo el editorial del periódico?, ¿y si un día ya no nos abrazamos?, ¿y si llega el día en que Josefa ya no vuelva a entrar por la puerta?

¿Qué preguntas nos estamos haciendo y cuáles no?

¿Qué significa trabajar en una biblioteca hoy en día?

¿Qué biblioteca queremos dejar a quienes trabajen en ella dentro de 20 años?

Si llegaste hasta aquí leyendo todo esto del tirón, GRACIAS. Con que alguna de estas preguntas se quede contigo, este artículo ya habrá cumplido su misión. Espero que en algún momento hayas sonreído o se te haya fruncido el ceño. Sé que es mucho en lo que pensar, y que puede llegar a ser tediosa una lectura como esta, sobre todo así de carrerilla, pero creo realmente necesario (re)plantearnos determinadas cuestiones, dejarlas reposar y esperar a ver si cae la manzana del árbol que nos ilumine.

Las bibliotecas llevan siglos custodiando respuestas. Quizá haya llegado el momento de cuidar un poco más las preguntas.

Me despido ya hasta el siguiente curso. ¡Buen descanso, buen salitre y buena sombra!

Pd: yo le echo la culpa de mi condición rumiante a que nací en el año del lanzamiento de la canción Should I stay or should I go del grupo The Clash. Eso marcó mi vena maquinadora, ¡estoy segura! 😉

 

Fátima Canosa

Colaboradora en BiblogTecarios. Diplomada en Biblioteconomía y Licenciada en Documentación por la Universidade da Coruña (UDC). Desde el año 2016 coordino el servicio de bibliotecas municipales de Narón. He trabajado en bibliotecas públicas y de centros educativos desde hace casi 20 años. También en bibliotecas especializadas de museos y como digitalizadora.

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