Decálogo del buen bibliotecario - BiblogTecarios

Decálogo del buen bibliotecario

exitoAyer y hoy de la profesión bibliotecaria

Hoy abordaré un asunto que creo de gran interés para la profesión bibliotecaria: las cualidades y aptitudes que todo buen bibliotecario/bibliotecaria debería reunir para realizar con éxito y eficacia su trabajo. No es un tema nuevo, pero en realidad no hay nada nuevo hay bajo el sol, salvo que consideremos que los constantes cambios tecnológicos que invaden nuestra vida en todos los ámbitos nos hacen descubrir aspectos desconocidos. Creo que sería mejor considerar que cambia nuestro modo de relacionarnos, de acceder a la información, de crear información y en el asunto de hoy, cambia también nuestro trabajo y las cualidades y destrezas inherentes al mismo.

El trabajo del bibliotecario no es la actualidad nada parecido a lo que habitualmente se ha venido asociando con este sector profesional. Podría afirmarse, a grandes rasgos, que las competencias fundamentales consideradas como necesarias en los bibliotecarios en la era anterior a la revolución tecnológica e Internet son las siguientes:

  • custodiar los libros y el material documental que posee la biblioteca
  • realizar el proceso documental para mantener ordenado, accesible y organizado el fondo bibliográfico de la biblioteca
  • mantener actualizado el catálogo, herramienta fundamental para conocer las características y situación del fondo bibliográfico
  • proporcionar la consulta y el acceso a la información bibliográfica disponible en la biblioteca
  • realizar el préstamo y facilitar el uso de los materiales de libre circulación y proporcionar acceso a materiales no prestables de consulta y referencia
  • controlar el uso de la colección y velar por su cuidado y buen estado
  • mantener el orden y el silencio en las salas de lectura instaladas en la biblioteca
  • priorizar las consultas del fondo bibliográfico por parte de estudiantes, investigadores y fomentar la lectura entre la población infantil y juvenil, siempre teniendo en cuenta las características de la población atendida por cada biblioteca.

Nuevos retos para la profesión bibliotecaria

Estas cualidades y aptitudes eran válidas hasta hace unos años. Ahora resultan en gran medida obsoletas o insuficientes, según nos explican grandes profesionales bibliotecarios como Nieves González al hablar de los nuevos roles del bibliotecario, Catuxa Seoane al establecer un decálogo del bibliotecario 2.0 , Julián Marquina  y Glòria Pérez Salmerón al hablar del buen profesional de la información o José Guadalupe López Bermúdez, compañero de InfoTecarios, al reflexionar sobre la imagen y estereotipo de los bibliotecarios

En este blog también hemos contado con firmas invitadas como la de Luis David Fernández, que abordó el asunto de los Bibliotecarios 3.0 o José Carlos Delgado que nos recuerda cómo serán los bibliotecarios del futuro además de las firmas propias, cuando Rafael Ibáñez nos advierte de las habilidades para bibliotecarios inmigrantes (digitales) y la reflexión de María Benítez cuando diserta sobre los tipos de bibliotecarios

Todos recordamos aquella infernal lista de Umberto Eco, en la que en un “magistral” decálogo del buen bibliotecario haría palidecer a cualquier profesional de las bibliotecas y de la informaciónen general, ironizando sobre las cualidades y aptitudes que deben tener estos profesionales, que podrían resumirse en dos premisas fundamentales: impedir el acceso a la información y uso de la información por parte de los usuarios y evitar todo lo posible el contacto de los usuarios con los recursos que existen en las bibliotecas. Entendemos que esta lista es la irónica antítesis de lo que debe regir en el día a día del quehacer de los bibliotecarios.

El decálogo de Umberto Eco nada tiene que ver con la verdadera esencia del trabajo de los bibliotecarios. Los que llevamos muchos años trabajando en bibliotecas hemos sido testigos de los numerosos cambios que han afectado a las mismas, tanto en sus procesos de tratamiento de la información como en los servicios y en la relación que se establece con los usuarios y con respecto a la imagen exterior de las bibliotecas y los bibliotecarios. Si estamos de acuerdo en esto, debemos reflexionar sobre el trabajo que realizamos para mejorar y adaptarnos a las nuevas necesidades para ser “buenos bibliotecarios” y no sólo “guardianes del templo del saber”.

Premisas básicas

Considero que las tres premisas sobre las que debemos fundamentar la excelencia en nuestra profesión son las siguientes:

  1. la información: entendida como comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada. Se entiende que la información se almacena y comunica en diversidad de soportes. Esta información es el primer pilar en el que se asienta el trabajo bibliotecario.
  2. tratamiento, organización y mantenimiento actualizado de la información: la información que posee, almacena, dispone y facilita la biblioteca precisa de un tratamiento especializado, que es el que hace a diario el bibliotecario, y por supuesto estos procesos de tratamiento documental cambian en la medida en que se transforma el modo de proporcionar el conocimiento y la información.
  3. difusión y proyección social: sin usuarios que precisan de la información, las bibliotecas no tendrían razón de ser. Por eso, la proyección de servicio social a la comunidad es el otro pilar fundamental de la profesión, y así como es necesario conocer y dominar los modos y soportes de acceso a la información, los procesos documentales y la actualización de ambos procesos, la difusión de los servicios ofrecidos y la comunicación y difusión de estos a la sociedad son la clave de la profesión en la actualidad. Las bibliotecas dejan de ser solo templos silenciosos de saber para convertirse en lugares privilegiados de acceso a la información y la interrelación de la diversidad creciente de los usuarios que hacen uso de ellas.

Deontología profesional

Como toda profesión que se precie, la del bibliotecario debe contar con un código deontológico propio, que certifique su idoneidad y configure el prefil profesional de modo adecuado y realista. Es interesante la reflexión que hace César Biernay Arriagada, Bibliotecario Documentalista de la Policía de Investigaciones en Chile sobre el código de ética para bibliotecarios que enumera los deberes de este colectivo: confidencialidad, servidor del saber, dinamismo, imparcialidad, respeto recíproco, diseminación de la información, servir con excelecia, lealtad con la institución, secreto profesional y contribución al desarrollo humano.

La IFLA también abordó este importante tema en 2012, cuyo documento resultante es el  código de ética de la IFLA para bibliotecarios y otros trabajadores de la información que  giran entorno a seis ejes principales: nos recuerda la importancia que tiene el acceso a la información, y el papel primordial que en ello tienen los bibliotecarios, al proporcionar de modo libre, gratuito y accesible este acceso a todos los ciudadanos;  recuerda la responsabilidad hacia las personas y la sociedad que tienen los bibliotecarios, al asegurar el derecho a la información en condiciones equitativas y al ayudar a crear competencias informativas en los usuarios; también la privacidad, la confidencialidad y la transparencia son cualidades necesarias en los profesionales de las bibliotecas; recalcan el acceso abierto y la propiedad intelectual, debiendo los bibliotecarios proporcionar a los usuarios un acceso a al información justo, rápido, económico y efectivo; la neutralidad, integridad personal y las habilidades profesionales deben ser también señas de identidad de los bibliotecarios, tratando de modo imparcial la información y evitando toda tendencia personal o ideológica en el tratamiento y difusión de la información; finalmente se trata la relación de colegas y empleador/empleado, que ha de estar basada en el respeto mutuo y la justicia, además de considerar la importancia de compartir la experiencia profesional con colegas del mismo ámbito.

Otras entidades profesionales como SEDIC y FESABID han elaborado un código de ética para bibliotecarios y profesionales de la información en España , que establece una definición, unos objetivos y sobre todo unos principios y valores del profesional de la información y la documentación que son:

  • la autonomía, la creencia en la autonomía moral y dignidad de los seres humanos
  • la justicia, neutralidad e imparcialidad en detrimento de prejuicios propios
  • la utilidad social, el interés en dar satisfacción a la sociedad en la definición de los objetivos y en la toma de decisiones
  • la responsabilidad social, aspiración de construir una sociedad mejor en el uso de los recursos, en la formación del capital humano y en el respeto al medio ambiente
  • la confianza, establecimiento de un entorno fiable para las personas, las organizaciones y los profesionales y la profesiones.

Además, los profesionales de las bibliotecas deberán repetar y preservar una serie de derechos de los ciudadanos como son:

  • la libertad individual
  • la privacidad y la confidencialidad
  • el acceso a la información de modo libre, igualitario, justo, actualizado, transparente e íntegro
  • el respeto a los derechos de autor y la propiedad intelectual conforme a la legislación vigente
  • la profesionalidad, entendida como compromiso  intrínseco con el desarrollo educativo, social y económico, con la investigación y con la innovación, con la comprensión del presente y del pasado y con la preservación íntegra del conocimiento para generaciones futuras. Además contribuirán a la dignificación y progreso de la profesión, tendrán un comportamiento honesto e íntegro, velarán por ofrecer servicios de calidad y tratarán de mejorar constantemente en sus competencias y servicios ante sus responsables directos.

Todas estas exigencias han de ser tenidas en cuenta a la hora de ejercer nuestro trabajo como bibliotecarios con coherencia, calidad, compromiso social y responsabilidad. Pero no debemos olvidar que además de estos deberes inexcusables e inherentes a nuestra profesión, hay otras cualidades que tienen una gran importancia tanto para los profesionales como para los usuarios a los que atendemos.

Buenas prácticas profesionales

Recordar los deberes que tenemos como profesionales siempre debe ser el fin que se ha de perseguir para cumplirlo pero también hay que añadir otras cualidades a las listas anteriormente citadas. Destacaré varios decálogos de otros compañeros bibliotecarios que han estudiado el asunto que me ocupa hoy, como son Julián Marquina y Gloria Pérez Salmerón en su decálogo del buen profesional en información y documentación que nos enumeran las siguientes cualidades y aptitudes que debe reunir un buen profesional de la información:

  • empatía, saber lo que necesitan los usuarios para poder ofrecérselo
  • jerga, uso de un lenguaje cercano que propicie en entendimiento con los usuarios
  • estrategia para planificar los servicios y productos de modo adecuado a las necesidades
  • marco legal, acatar las leyes pero con sentido práctico
  • gestión del cambio para mejorar en el futuro
  • trabajar en equipo, pues la suma multiplica resultados
  • evaluar, para que los servicios sean cuantificables y rentables
  • ser lanzados, innovadores y valientes
  • actualización, constante reciclaje y formación profesional
  • ser felices.

Una compañera bibliotecaria de San Nicolás (Buenos Aires, Argentina)  nos propone un decálogo del buen bibliotecario  con distintos aspectos a tener en cuenta para ejercer bien la profesión, que resumo a continuación:

  • el reconocimiento del constante cambio en la cultura informacional
  • la evaluación continua para mejorar
  • ser catalizador de la información para los usuarios
  • estar abierto a los cambios y nuevos retos de la profesión
  • ser práctico y experimental
  • mejorar continuamente con ayuda de la retroalimentación de los usuarios.

 

Para terminar de completar estos decálogos, listas de buenas prácticas y códigos deontológicos, resumiré una serie de aptitudes y actitudes que algunos compañeros de profesión me han transmitido, basándose en sus propias experiencias. A estos compañeros se les plantearon dos cuestiones, a saber:

  1. ¿Qué cualidades y aptitudes consideras imprescindibles en el perfil profesional del bibliotecario en la actualidad?
  2. ¿Qué actitudes te parece necesario desarrollar para ejercer tu trabajo diario en la biblioteca?

Sus respuestas os las anoto a continuación:

  1. Cualidades y aptitudes: tendencia a gestionar en conjunto las actividades socioculturales relativas a la biblioteca, empatía, flexibilidad, creatividad, dinamismo, apoyar la labor educativa, tener habilidades comunicativas para percibir las necesidades de los usuarios y satisfacerlas, buscar oportunidades y afrontar retos para promocionar la lectura dentro y fuera de las bibliotecas, conocer las TICS para utilizarlas en la organización de la información, trabajar en equipo, cordialidad, respeto, saber escuchar, conocer las técnicas propias de la biblioteconomía, ser amantes de la lectura y del saber, responsabilidad, tener un compromiso de trabajo con la comunidad, profesionalidad, versatilidad, firmeza combinada con cercanía, inculcar el respeto hacia el material de la biblioteca, saber programar y realizar actividades culturales de fomento de lectura, flexibilidad en la aplicación de las normas, compromiso, cualidades 2.0 y 3.0, apertura a los cambios y reciclaje profesional constante.
  2. Actitudes: equilibrio entre la gestión eficaz de las normas y la flexibilidad de aplicación, dinamización cultural, desarrollo de la creatividad e innovación, motivador, capacidad de acogida de la diversidad cultural, habilidades plásticas, capacidad de adaptar el espacio según las necesidades y actividades de los usuarios, transmisión de sabiduría, capacidad de mediación cultural, dinamismo, cordialidad en el trato al público, desarrollo del trabajo técnico, facilitar el correcto funcionamiento del servicio y respetar el criterio profesional en cuestiones normativas.

Reflexión final

A la vista de todo lo dicho anteriormente, podemos afirmar que nuestra profesión como bibliotecarios y gestores de información en general engloba una serie muy diversa y en ocasiones compleja de deberes, conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes. Reflexionando sobre esto, debo confesar que tanto mis compañeros como yo, nos hemos dado cuenta de la importancia de la formación constante y del compromiso que tenemos para con la sociedad y sobre todo nos ha servido para darnos cuenta de la necesidad de superarnos cada día y de formarnos adecuadamente para poder cumplir satisfactoriamente con nuestro trabajo. Pues ¿quién dijo que ser bibliotecario era tarea fácil? Y sobre todo ¿quién nos avisó de las grandes satisfacciones y la felicidad que nos iban a proporcionar? Lo dicho: ser bibliotecario, una gran responsabilidad, un orgullo y una fuente constante de felicidad.

 

 

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Bibliotecaria, filóloga, apasionada lectora. Siempre investigando nuevos caminos para hacer de las bibliotecas lugares fundamentales para el desarrollo intergral de los ciudadanos.

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Comments

  1. By Maria Rosas

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  2. By Flor Canales

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