Cuando hablamos de accesibilidad en bibliotecas solemos pensar en accesibilidad física: rampas, ascensores, y en el acceso a la lectura, a los contenidos digitales o a los servicios que se ofrecen. Pero existe otra dimensión igualmente importante que a menudo pasa desapercibida: la orientación dentro del espacio de la biblioteca.
Localizar la entrada, identificar el mostrador de información, encontrar una sección concreta o acceder a salas y servicios puede resultar sencillo para muchas personas, pero puede representar una barrera para personas con discapacidad.
La mayoría de los sistemas de señalización que se utilizan, se basan principalmente en elementos visuales. Una barrera evidente para personas con discapacidad visual y/o baja visión.
Accesibilidad y discapacidad visual
La accesibilidad en bibliotecas es un ámbito en constante evolución que va más allá del acceso a los contenidos e incluye también la forma en que las personas interactúan con los espacios y los servicios. En el caso de la discapacidad visual, esto implica no solo facilitar la lectura o el acceso a la información, sino también garantizar que el entorno sea comprensible y utilizable de manera autónoma.
Anteriormente en Biblogtecarios he publicado artículos relacionados con la discapacidad visual y la accesibilidad: en Señalización en bibliotecas públicas analizaba algunos de los principios básicos que deberían tenerse en cuenta en el diseño de la señalética bibliotecaria: legibilidad, uso de pictogramas o contraste visual, entre otros aspectos y en Discapacidad visual: diez recursos que facilitan el acceso a bibliotecas repasaba diferentes herramientas como lectores de pantalla, aplicaciones móviles accesibles o sistemas de reconocimiento de texto que permiten mejorar la experiencia de uso de los servicios bibliotecarios o el acceso a documentos.
En este artículo me quiero centrar en los sistemas de orientación y señalización inteligente, una de las aplicaciones más prometedoras para avanzar hacia bibliotecas verdaderamente inclusivas.
Uso de tecnologías en las bibliotecas
Las bibliotecas llevan tiempo incorporando distintas tecnologías de identificación y localización, cómo el uso de RFID o de balizas Bluetooth centrados principalmente en la gestión de colecciones, el autopréstamo o la activación de información contextual dentro de los espacios.
Estas mismas tecnologías pueden convertirse en instrumentos muy útiles para mejorar la orientación de las personas dentro de los edificios. En este artículo se muestra cómo la inteligencia artificial y las tecnologías de orientación inteligente pueden contribuir a mejorar la señalización y la orientación en las bibliotecas.
Tres tecnologías que permiten orientarse dentro de la biblioteca
Estas tres tecnologías no son las únicas disponibles, pero sí representan tres enfoques claramente diferenciados y viables para su aplicación en el entorno bibliotecario. Su selección permite abordar el tema desde una perspectiva práctica, centrada en soluciones que ya existen y que pueden incorporarse de forma progresiva para mejorar la orientación dentro de la biblioteca.
Balizas Bluetooth (beacons) y sistemas de proximidad
Son pequeños dispositivos que emiten una señal que puede ser detectada por aplicaciones móviles cuando una persona se encuentra cerca de ellas. Instaladas en distintos puntos de la biblioteca: entrada principal, mostradores de atención, servicios higiénicos, ascensores y escaleras o en las diferentes secciones de la biblioteca como la hemeroteca, sala de exposiciones… Permiten enviar información contextual al teléfono mediante mensajes de voz facilitando la orientación dentro del edificio.
Un ejemplo implementado en algunos edificios culturales, hasta el momento no me consta que se hayan implementado en bibliotecas, es el de la aplicación Lazarillo.
En un entorno bibliotecario, este tipo de balizas pueden convertirse en una capa adicional de información que complementa la señalización física y facilitando el acceso a personas con discapacidad visual que podrían orientarse de manera autónoma dentro del edificio.
Sistemas de navegación interior
Otra tecnología que está empezando a desarrollarse en bibliotecas y otros equipamientos culturales es la navegación en interiores. Funciona de manera similar a un sistema GPS, pero adaptado al interior de los edificios: a partir de mapas digitales del espacio y distintos sensores o puntos de referencia, la aplicación guía a la persona mediante indicaciones de voz paso a paso: avanzar, girar o dirigirse hacia un servicio concreto.
Un ejemplo es GoodMaps, una plataforma de navegación interior que escanea el edificio creando un mapa y fotografías 360º para generar puntos 3D y planos de planta detallados que se suben a la plataforma y la app móvil localiza al usuario combinando la cámara del teléfono con su posicionamiento para ofrecer instrucciones paso a paso.
Tecnologías de identificación y localización
Los sistemas RFID (Radio Frequency Identification) se utilizan desde hace años en muchas bibliotecas para la gestión y el control de colecciones. Mediante pequeñas etiquetas electrónicas incorporadas a los documentos, estos sistemas permiten identificar cada ejemplar de forma automática, agilizando procesos como el autopréstamo, la devolución o los inventarios.
Más allá de estas funciones, el RFID también abre nuevas posibilidades para la localización de documentos dentro del espacio bibliotecario. Integrado en sistemas de búsqueda o en aplicaciones móviles, puede facilitar la identificación de la estantería o la zona donde se encuentra un libro concreto, contribuyendo así a mejorar la orientación dentro de las colecciones.
Implementar en bibliotecas este tipo de tecnologías facilitaría la orientación en el interior de los equipamientos y mejoraría significativamente la autonomía de las personas con discapacidad visual.
Una biblioteca accesible lo es para todas las personas, una biblioteca no accesible excluye a las personas con discapacidad.
