Introducción
Como cada 3 de diciembre desde 1992, hoy se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Nació con el objetivo de «promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural». Es este último aspecto el que nos interesa hoy especialmente.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 ya recoge en su artículo 27 que «toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten». Sin embargo, no es hasta 2008, cuando entra en vigor, tras su aprobación a finales de 2006, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, cuando encontramos un documento destinado únicamente a este colectivo. Concretamente, son los artículos 9 y 30 los más vinculados con el contenido de la entrada de hoy.
Según el artículo 9:
A fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales.
Por su parte, el artículo 30 de la Convención expone que
1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural y adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con discapacidad:
a) Tengan acceso a material cultural en formatos accesibles;
b) Tengan acceso a programas de televisión, películas, teatro y otras actividades culturales en formatos accesibles;
c) Tengan acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios culturales tales como teatros, museos, cines, bibliotecas y servicios turísticos y, en la medida de lo posible, tengan acceso a monumentos y lugares de importancia cultural nacional.
En el ámbito nacional, no ha sido hasta este año que se ha aprobado un plan específico de derechos culturales en el que se reconocen específicamente este tipo de derechos de las personas con discapacidad. Concretamente, en julio de 2025 se ha publicado el Plan de Derechos Culturales 2025-2030, elaborado por el Ministerio de Cultura. Este documento ejemplifica que la cultura es un derecho humano más al apoyar las medidas recogidas en los dos textos anteriores relacionadas con el ámbito cultural.

Fuente: Ministerio de Cultura
Discapacidad y accesibilidad en el Plan de Derechos Culturales
El Plan, que consiste en una detallada estrategia cuyo objetivo primordial es garantizar la equidad y la participación ciudadana en la cultura, aborda numerosos desafíos estructurales. Entre ellos, destaca la desigualdad de renta, la brecha territorial, la diversidad lingüística, la igualdad de género y la diversidad étnico-racial. Todo ello se defiende a través de la transversalidad de la cultura, relacionándola también con otros ámbitos como el educativo, el sanitario, la sostenibilidad o el entorno cada vez más digital en el que nos movemos.
En cuanto al abordaje de la discapacidad y la accesibilidad, encontramos un abordaje transversal. En este sentido, el plan parte del reconocimiento de que la eliminación de barreras estructurales es un pilar esencial para garantizar la democracia cultural, más si cabe cuando 4,3 millones de personas en nuestro país tienen algún tipo de discapacidad. Asimismo, en el propio Plan se es consciente de que muchos otros aspectos dificultan el acceso total por parte de las personas con discapacidad a la cultura: escasez de materiales accesibles, falta de apoyos técnicos y humanos, insuficiente formación del personal, ausencia de recursos que faciliten la accesibilidad cognitiva, existencia de barreras arquitectónicas, etc.
Para revertir esta problemática, el Plan recoge una serie de acciones bajo el objetivo operativo 1.1.3 «Alcanzar la accesibilidad universal en las políticas, programas y espacios culturales estatales». Concretamente, todas ellas se enmarcan en la Medida 7. Estrategia integral para la accesibilidad cultural que
aborda la accesibilidad en todas sus dimensiones —física, sensorial, cognitiva, informativa, formativa y tecnológica— y atiende desde lo arquitectónico hasta lo simbólico. Esta estrategia se dotará de mecanismos para promover la participación de las personas con discapacidad y de las organizaciones que las representan en el diseño, desarrollo y evaluación de las políticas culturales.
Para ello se establecen cuatro líneas principales:
- Ampliación de actividades destinadas a estos colectivos, asegurar el cumplimiento de las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) en los canales digitales y facilitar el acceso preferente cuando sea necesario.
- Fomento de la investigación en tecnologías asistivas, así como la socialización de conocimientos vinculados a ellas.
- Incorporación de líneas de cooperación entre instituciones culturales y entidades de la sociedad civil para el desarrollo de fondos editoriales accesibles, cumpliendo los principios del Tratado de Marrakech sobre Derechos de Autor y Derechos Humanos.
- Elaboración de un Libro Blanco de diseño universal con indicaciones adaptadas a los diferentes equipamientos para garantizar la accesibilidad universal de los equipamientos culturales.
Una vez establecidas las anteriores líneas, el propio Plan establece una serie de indicadores para evaluar su cumplimiento:
- Número de actividades accesibles consolidadas en espacios culturales del Ministerio.
- Accesibilidad garantizada en las webs de espacios culturales.
- Número de canales de compra y acceso preferente diversificados.
- Libro blanco de diseño universal elaborado.
Además de las medidas anteriores, el Plan también impulsa acciones como las siguientes: gratuidad y descuento para personas con una discapacidad superior al 25 %, garantía para el pleno ejercicio de la trayectoria profesional de personas con discapacidad, creación de una Unidad de Inclusión dentro del Ministerio de Cultura, formación específica sobre diversidad, inclusión y accesibilidad.
Accesibilidad y bibliotecas en el Plan
En cuanto a las bibliotecas, además de todo lo anterior —especialmente aquellos aspectos relacionados con los fondos destinados a este colectivo o la formación específica de los profesionales—, el Plan incorpora otras acciones directamente relacionadas. Por ejemplo, la modernización de las bibliotecas para adecuar sus instalaciones a nuevos usos (medida 17) o la modernización de las bibliotecas en el ámbito rural en municipios de menos de 50 000 habitantes (medida 78) y, especialmente, aquellas que se encuentran en zonas con riesgo de despoblación. También la formación del personal tendrá un papel fundamental, incluyéndose en los temarios de acceso a los cuerpos bibliotecarios contenidos relacionados con los derechos culturales, su marco legal y políticas asociadas.
Conclusión
En resumen, el Plan es un paso más en la garantía de los derechos humanos, y en consonancia, de los derechos culturales de las personas con discapacidad. Gracias a su estrategia integral, formada por los diferentes objetivos y medidas, refuerza el papel de las diferentes instituciones culturales, entre ellas las bibliotecas, como centros modernos, accesibles y dinamizadores en torno a la participación ciudadana y la cohesión territorial. Ahora solo falta llevar a buen término todos los objetivos y medidas, pues, como se afirma en la propia página web del Plan: el futuro es un acto cultural. ¿Empezamos?
