Celebrado del 17 al 19 de junio de 2026 en la Escuela de Naturaleza Rectoría
de Vallcàrquera, en el Parque Natural y Reserva de la Biosfera del Montseny,
en Barcelona, el XXV Seminario de Centros de Documentación Ambiental y
Espacios Naturales Protegidos constituyó mucho más que una nueva edición
del encuentro anual. Fue la celebración de un cuarto de siglo de trabajo
compartido y una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido por
una comunidad profesional que ha sabido evolucionar sin perder su esencia
colaborativa.
La organización corrió a cargo del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), la Diputación de Barcelona, la Generalitat de Catalunya y la Red de Centros de Documentación Ambiental de Cataluña (DocAmbCat), una muestra del modelo de cooperación institucional que ha caracterizado al seminario desde sus inicios. La posibilidad de participar tanto de manera presencial como en línea permitió combinar el valor del encuentro personal con la apertura a profesionales que no pudieron desplazarse, consolidando un formato híbrido que amplía el alcance de la red.

El acto inaugural reunió a representantes de las diferentes instituciones implicadas, quienes coincidieron en destacar la importancia de la colaboración entre administraciones, espacios naturales protegidos y centros de documentación para afrontar los desafíos ambientales actuales. Posteriormente, las intervenciones pusieron de manifiesto que la documentación ambiental constituye un elemento estratégico para facilitar el acceso al conocimiento, apoyar la toma de decisiones y fortalecer la educación ambiental.
Tres grandes ejes para comprender la complejidad ambiental
El programa se articuló en torno a tres temas: biodiversidad, mujeres rurales y arte y naturaleza.
La biodiversidad abrió el programa con una reflexión por parte de Andreu Salvat sobre la actual crisis ecológica y el papel que pueden desempeñar las actuaciones locales frente a problemas globales. Esta ponencia marco dio paso una mesa redonda, moderada por Kiku Camps, con distintas experiencias: Toni Marí del Centro de Documentación «Salvador Grau i Tort» del Parc de la Serralada Litoral de Barcelona presentó su proyecto de Ciencia Ciudadana con una colección fotográfica virtual de insectos y otros artrópodos. Elena Escar comentó la Biblioteca de Semillas de la Universidad de Zaragoza que une a su dimensión académica como recurso de aprendizaje, una dimensión lúdico-experiencial, así como emocional. Azucena López nos relató su innovador podcast mensual que realiza el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la ONG Solidarios en la cárcel de Soto del Real (Madrid). Y por último, Núria Nevado nos mostró cómo está organizada la información sobre la flora amenazada de Catalunya que se encuentra en el Repositorio de Medio Ambiente de la Generalitat de Catalunya.
El debate puso de relieve que los centros de documentación no son únicamente contenedores de información, sino también espacios que facilitan el acceso a evidencias científicas, recursos educativos y experiencias de gestión capaces de inspirar nuevas iniciativas.
El segundo eje, dedicado a las mujeres rurales, aportó una mirada social al territorio. La ponencia marco a cargo de Laia de Ahumada nos habló de la recuperación de la memoria, el reconocimiento del trabajo históricamente invisibilizado de las mujeres y la puesta en valor de los nuevos proyectos liderados por ellas que evidencian que la sostenibilidad ambiental no puede desligarse de la sostenibilidad social. A continuación, las experiencias de los centros moderadas por María Barrachina: Rosa Escobar nos habló del libro «Las mujeres de Monfragüe» de publicación inminente. Gemma Font nos mostró la evolución del Centro de Documentación y del Museo Etnológico del Montseny hacia una gestión del patrimonio con perspectiva de género y enfoque ecofeminista. Y Virginia Anta de la Asociación la IAIA nos habló de su interesante proyecto Hilando tradiciones en el noroeste de Sanabria en Zamora.
Los centros de documentación tienen también la responsabilidad de preservar este patrimonio documental y dar visibilidad a relatos que tradicionalmente han ocupado un lugar secundario en las colecciones especializadas.
El tercer bloque abordó las relaciones entre arte y naturaleza, una línea de trabajo cada vez más presente en museos, centros de interpretación, bibliotecas y equipamientos ambientales. Clara Saperas abrió el tema hablándonos del proyecto cultural transformador LAVIRAL que pone el arte y la ciencia al servicio de las problemáticas del territorio y sus comunidades. En la mesa de casos concretos de los centros, moderada por Josep Melero: Víctor Benlloch del Centre d’Educació Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV) nos habló de sus exposiciones relacionadas con la emergencia climática y la publicación Monogràfic Art i Medi Ambient (MAiMA); Elvira Susín del Centro de Arte y Naturaleza de Huesca hizo una reflexión interesante sobre el papel del arte ante la crisis ecológica; Marga Muñoz del Centro de Documentación del Agua y el Medio Ambiente (CDAMAZ) también mostró sus exposiciones, visitas, talleres y proyectos participativos y por último Ana Pardo expuso las actividades e iniciativas que llevan a cabo desde el Centro de Documentación Domingo Quiroga del CEIDA-Galicia.
La incorporación de expresiones artísticas como herramienta para sensibilizar sobre los problemas ambientales demuestra que la información científica puede dialogar con otros lenguajes para llegar a públicos más amplios y generar nuevas formas de participación ciudadana.
El valor de compartir experiencias
Como viene siendo habitual en los seminarios RECIDA el intercambio entre los centros constituye uno de los principales activos de la red: permite conocer proyectos replicables, identificar soluciones a problemas comunes y favorecer la transferencia de conocimiento entre instituciones con realidades muy diferentes.
La diversidad geográfica de los participantes pone de manifiesto la riqueza de una red formada por bibliotecas especializadas, archivos, centros de documentación y equipamientos vinculados a espacios naturales, administraciones, universidades y organizaciones de conservación. Cada encuentro anual sirve para reforzar vínculos profesionales que posteriormente se traducen en proyectos cooperativos desarrollados a lo largo del año.
Fruto de esas colaboraciones fue la presentación de la Guía de recursos sobre Medios de Comunicación y Medio Ambiente, realizada por Vanessa Ruiz de la Rioja y Laura Sánchez del CEIDA-Galicia. Y el comienzo de otro proyecto sobre cine y medio ambiente que lideran José Manuel Estrada y Elena Primo.
Pensar colectivamente el futuro
En el transcurso del encuentro se comentaron las iniciativas realizadas desde el año anterior. Rosario Toril comentó las novedades tanto en la Sección de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Bibliotecas (ENSULIB) de IFLA como en ELAN-EBLIDA entre las que destacan The Green Librarian Handbook, en el que hemos participado y cuya traducción al castellano estará publicada próximamente, y su nueva página web. También se presentaron unas infografías que resumían la evolución de la actividad de la red. De forma participativa y abierta se propusieron las que se realizarán hasta el siguiente seminario. También se trabajó en grupo en los temas de clubes de lecturas verdes, redes sociales y sostenibilidad.
Gracias a este modelo de gobernanza colaborativa han surgido numerosas iniciativas conjuntas, desde guías temáticas y recursos bibliográficos hasta proyectos de difusión, formación y cooperación con otras redes nacionales e internacionales.
Una celebración con significado
Cumplir veinticinco ediciones suponía también reconocer el trabajo de cientos de profesionales que, desde comienzos de este siglo, han contribuido a consolidar una comunidad de práctica única en el ámbito de la documentación ambiental española. El aniversario permitió recordar que detrás de RECIDA existe una historia construida a partir de la colaboración desinteresada, la confianza mutua y el convencimiento de que compartir conocimiento multiplica su valor.
Más allá de las sesiones de trabajo, el seminario volvió a demostrar la importancia de los espacios informales de encuentro. Conversaciones durante las visitas, itinerarios por el entorno, intercambios de publicaciones, presentación de nuevos proyectos y establecimiento de futuras colaboraciones forman parte de un capital relacional difícil de medir, pero fundamental para explicar la fortaleza de la red.
Además, fue la ocasión de despedir como se merecía a nuestro gran maestro de ceremonias y facilitador Josep Melero, Cap de Secció d’Ús Públic i Educació Ambiental de la Diputación de Barcelona, persona de gran sensibilidad hacia la importancia de las bibliotecas y de la cultura y que siempre ha apoyado las redes de documentación ambiental, tanto en el ámbito catalán como en el Estado español.
El XXV Seminario no fue únicamente una mirada retrospectiva. Constituyó, sobre todo, una reafirmación de los principios que han guiado a RECIDA durante estos veinticinco años: cooperación, acceso al conocimiento, compromiso con la sostenibilidad e innovación constante en los servicios de información ambiental. Desde esa base compartida, la red afronta una nueva etapa en la que la inteligencia artificial, la ciencia abierta, la preservación digital, la alfabetización informacional y la comunicación ambiental marcarán buena parte de los retos de los próximos años.
Este post es una firma invitada de Marta García Rodríguez. Texto escrito por Rosario Toril (RECIDA)
