Introducción
¿Os ha pasado eso de ver algo, o participar en algo fabuloso que se hace en otro sitio y pensar: “esto lo quiero yo para mi pueblo”? Pues algo así nos ocurrió en la Biblioteca Pública Municipal “Miguel de Cervantes” de Herencia (Ciudad Real), un municipio de poco más de 8.400 habitantes conocido, entre otras cosas, por su Carnaval de Interés Turístico Nacional… y por un queso riquísimo.
A partir de esa idea surgió en 2017 el proyecto de lectura “Inmortales: solo puede quedar uno”, una iniciativa inspirada en los premios Mandarache y Hache de Cartagena. Con el paso de los años, el éxito del proyecto permitió ampliar la experiencia y, en 2025, poner en marcha una nueva propuesta de lectura social para público adulto: “Quijote Inmortal”.
Esta es la historia de cómo un proyecto que nació con mucha ilusión y pocos recursos se ha convertido en una de las iniciativas de fomento lector más participativas de nuestra biblioteca.
Hoy la compañera Leticia Moya nos trae una nueva firma invitada, la de Ana Herencia Fernández-Conde, Técnico de la Biblioteca Municipal «Miguel de Cervantes» de Herencia, ese lugar de la Mancha, de Ciudad Real concretamente, en la que nos cuenta como se gestó y se ha desarrollado este proyecto de lectura. Por cierto si las véis juntas por ahí a Leticia y a Ana, podéis llamarlas las «Pili y Mili» de las bibliotecas, seguro que os atienden y, dicho con cariño, no se ofenden…

Desarrollo del proyecto
El origen del proyecto se remonta a marzo de 2016, cuando tuve la oportunidad de participar en Bibliocatessen, un encuentro organizado por el narrador Félix Albo para profesionales del ámbito bibliotecario y del fomento de la lectura. Allí conocí a Alberto Soler, coordinador de los Premios Mandarache y Hache de Cartagena.
Estos premios funcionan, de manera muy simplificada, de la siguiente forma: un equipo promotor selecciona tres obras finalistas en cada categoría y un jurado formado por miles de personas lectoras decide cuál debe ser la obra ganadora.
La idea nos pareció tan interesante que enseguida pensamos en adaptarla a nuestra realidad local. Evidentemente, Herencia no es Cartagena, pero nos planteamos una pregunta sencilla: ¿por qué no intentarlo?
Con esa idea presentamos el proyecto al Ayuntamiento, que decidió apoyarlo y facilitar un pequeño presupuesto para ponerlo en marcha.
Desde el principio tuvimos claro que debíamos ajustar el proyecto a nuestras posibilidades. Por eso decidimos dirigirlo inicialmente al alumnado de Educación Secundaria de la localidad. En Herencia contamos con tres centros educativos —uno público, uno concertado y uno privado— y con ellos establecimos las primeras alianzas.
Tras presentar la propuesta a los equipos directivos y a los departamentos de Lengua y Literatura, creamos el grupo Radix, inspirado en el grupo promotor de Mandarache. Este equipo está formado por representantes de los centros educativos, la técnica del Área de Juventud y el personal de la biblioteca.
El funcionamiento del proyecto es sencillo. Cada año se seleccionan tres libros finalistas y se propone al alumnado participar en grupos de tres personas. A cada grupo se le entrega un lote con los tres libros, que van rotando entre sus integrantes para que, al finalizar el proyecto, todas las personas hayan leído las tres obras.
Durante el proceso se organizan encuentros con las personas autoras finalistas. Tras estas actividades, el alumnado participante emite un voto razonado para decidir cuál de las obras debe ser declarada “Inmortal”.
Un aspecto importante del proyecto es que la participación es completamente voluntaria. Aunque se desarrolla en colaboración con los centros educativos y en horario escolar, no se trata de lecturas obligatorias ni de público cautivo. Las personas participantes deciden formar parte del proyecto sabiendo que implica leer tres libros adicionales.
Con el paso de las ediciones el proyecto fue creciendo. En la primera edición participaron 62 jóvenes; en la segunda, 113; y en la tercera, 140. Ante este aumento de participación, decidimos ajustar el rango de edad y limitar la participación a estudiantes de 3.º de ESO a 1.º de Bachillerato, lo que nos permitía trabajar con lecturas más adecuadas a sus intereses.
Resultados
Actualmente celebramos la IX edición del premio “Inmortales”, en la que han participado ya 1.043 jóvenes lectores y lectoras.
A lo largo de estos años han visitado la biblioteca autores y autoras de referencia en la literatura juvenil como Ana Alcolea, Mónica Rodríguez, Beatriz Osés, Ana Alonso, Rafael Salmerón o Rosa Huertas, entre otros.
Los distintos jurados lectores han concedido la “inmortalidad” a autores como Samuel Alonso, Chiki Fabregat, Pedro Ramos, África Vázquez, J. R. Barat, Paloma González Rubio y Marina Tena Tena.
De “Inmortal” a “Quijote Inmortal”
El crecimiento y la consolidación del proyecto nos animaron a dar un paso más y trasladar la experiencia al público adulto. Así nació en 2025 el proyecto “Quijote Inmortal”, una iniciativa que incorpora un componente especial de lectura social. Lo llamamos “Lectura Social” porque, en un mundo cada vez más digitalizado, consideramos que faltan espacios que hagan comunidad, que potencien las relaciones y que sirvan de excusa para el encuentro, todo ello a través de la lectura de libros con temática social que nos hagan pensar y plantearnos cuestiones.
El premio “Quijote Inmortal” tiene también ese carácter propio de nuestro personaje universal: utópico, soñador, valiente, justo y, por supuesto, “inmortal”.
En esta primera edición participaron 162 personas, superando ampliamente las previsiones iniciales de entre 100 y 120 participantes. Las obras finalistas fueron de Alejandro Palomas, David Martínez Álvarez “Rayden” y Lara Moreno.
A diferencia del proyecto juvenil, en este caso organizamos un único encuentro con las tres personas autoras finalistas. Previamente se celebró un conversatorio con el jurado lector, del que surgieron las preguntas que posteriormente se plantearon durante el encuentro literario.
Tras el periodo de votación, el jurado decidió otorgar el primer premio “Quijote Inmortal” a Alejandro Palomas por su novela El día que mi hermana quiso volar.
Además, el proyecto fue evaluado mediante un cuestionario de satisfacción entre las personas participantes. El 98 % de las personas encuestadas valoró la experiencia como muy positiva y manifestó su interés en repetir en futuras ediciones.
Impacto y conclusiones
En un municipio pequeño como Herencia, proyectos como “Inmortales” o “Quijote Inmortal” han demostrado que la biblioteca puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro en torno a la lectura.
A través de estos proyectos no solo se promueve el hábito lector, sino que también se generan espacios de conversación y reflexión sobre temas sociales relevantes como la salud mental en la juventud, las relaciones intergeneracionales, el maltrato o las dificultades de acceso a la vivienda.
No se trata únicamente de leer de forma individual, sino de participar en una experiencia colectiva que genera comunidad, fomenta el pensamiento crítico y refuerza el vínculo entre las personas y su biblioteca.
Ojalá podamos seguir desarrollando estas iniciativas en próximas ediciones y consolidar el proyecto de lectura social “Quijote Inmortal” como una propuesta estable de fomento de la lectura en nuestra localidad.
Porque, al final, muchas veces los grandes proyectos nacen precisamente así: viendo algo que funciona en otro lugar y pensando, simplemente, “esto también lo queremos para nuestro pueblo”.
