
Malos tiempos para la lírica: no más revistas culturales para las bibliotecas
A lo largo de la pasada semana, las bibliotecas españolas hasta ahora beneficiarias del sistema de subvenciones ministeriales para la edición de revistas culturales han recibido una amable misiva de la Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas en la que se anticipan “los cambios que [se] producirán en la configuración de las ayudas a revistas culturales en 2012”. Con esta entradilla, y dados los tiempos que corren, era de prever que las noticias que con tanta urgencia quiere difundir el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte no podían ser buenas.
En primer lugar, y posiblemente con la intención de dejar abiertas todas las posibilidades a los recortes presupuestarios que deberá afrontar la Administración con los futuros y próximos Presupuestos Generales del Estado, se advierte:
A fecha actual esta Subdirección General todavía no conoce el importe que, en caso de que la ayuda continúe el año que viene, figurará definitivamente en la convocatoria. Ahora bien, sí es seguro que, de continuar, las ayudas experimentarán un cambio sustancial en su planteamiento debido a los controles efectuados por los órganos de fiscalización de la administración.
La primera en la frente: existe la posibilidad (y al parecer nada remota, puesto que en un mismo breve párrafo se apunta de forma reiterada: “[…] en caso de que la ayuda continúe el año que viene […] de continuar […]”) de que para el ejercicio 2012 no se presupuesten subvenciones ministeriales para la edición de revistas culturales. Pero, con ser esto grave, no es éste el aspecto de la mencionada comunicación sobre el que pretendo llamar la atención del lector, sino otro desde mi punto de vista bastante más grave. Continúa la carta: “Como bien sabe, hasta ahora, la concesión de una subvención llevaba aparejada la entrega de suscripciones por un importe equivalente.” Efectivamente, el sistema arbitrado por la Administración contemplaba dos tipos de beneficiarios para estas subvenciones: de una parte, las editoriales o entidades editoras que resultaban agraciadas con un montante económico, variable según la calificación obtenida; de otra parte, las bibliotecas españolas que recibían de los editores, en concepto de contraprestación, los números publicados durante el periodo correspondiente. De esta manera, se daba cumplimiento al objeto de esta subvención, que en su convocatoria de 2011 se definía en estos términos:
El objeto de estas subvenciones es el fomento y difusión de las revistas culturales españolas de proyección nacional, mediante la difusión gratuita en las principales bibliotecas, centros culturales y universidades dependientes de la Administración del Estado en sus diferentes niveles, con la doble finalidad de enriquecer el patrimonio cultural hemerográfico de los citados entes y fomentar y favorecer la cohesión y comunicación cultural entre las comunidades autónomas, contribuyendo al mantenimiento de dichas publicaciones.
El caso es que, según se anuncia en la comunicación recibida [lo destacado en negrita, así en el documento],
De 2012 en adelante, la obligatoria adaptación del modelo de ayudas a la Ley llevará a que la subvención se conceda a la edición de la revista sin la contrapartida de suscripciones que tradicionalmente recibían las bibliotecas.
Es decir, que las bibliotecas pierden una importante fuente de ingresos documentales para sus colecciones al dejar de obligarse a las entidades editoras a remitir ejemplares de los números publicados en función del importe subvencionado. Para que el trauma fuese menor, cabría esperar que la justificación de tal medida fuese lo suficientemente clara y concreta como para comprender en toda su dimensión las razones de tamaña tropelía, pero esto es todo cuanto se dice: “[…] es obligatorio dar cumplimiento tanto a la normativa como a las indicaciones de los órganos de fiscalización”. Desde mi indignada ignorancia me pregunto (y supongo que se preguntarán quienes esto lean): ¿qué organismos de fiscalización de la Administración (así, con mayúscula) son los que han propuesto semejante despropósito?, ¿por qué no se mencionan expresamente las disposiciones legales cuya aplicación lo justifican? Este oscurantismo administrativo sólo sirve para alimentar algunas especulaciones que, de no ajustarse a la verdad, en todo caso perjudican muy seriamente la credibilidad del Administrador (lo que, por ende, nos afecta de forma indirecta a los bibliotecarios).
En principio, deberíamos creer que no se trata de un recorte propiamente dicho —los gastos de la suscripción no corrían a cargo del Ministerio—, sino de una triquiñuela legal que convierte una subvención con contraprestación en una subvención a fondo perdido. Visto así, parecería que los grandes beneficiarios serían los editores de las revistas culturales, que de esta manera recibirán el importe subvencionado limpio de polvo y paja al no llevar aparejado ningún coste añadido. Por lo tanto, habrá quien aplauda esta medida por cuanto este mecanismo —en caso de que la subvención subsista, lo que aún esta por ver— trata de mantener a flote la industria de las editoriales culturales en estos momentos de dificultad. Afortunadamente, existen en España algunos editores que comprenden cuál es su papel en esta historia y comienzan a alzar su voz contra esta decisión que, en contra de lo que pudiera parecer, pone en peligro la supervivencia de cabeceras fundamentales para nuestro pulso cultural, como es el caso del editor de la revista de música clásica Ritmo.
Pero es que, además de no quedar suficientemente demostrado que el nuevo sistema sirva para el mantenimiento de las publicaciones afectadas (y por tanto de algunos puestos de trabajo), se ha diseñado a costa de las bibliotecas, unos servicios sumamente necesarios para la sociedad en los momentos de crisis. Si alguien tiene dificultades para llegar a fin de mes, ¿qué mejor para satisfacer sus necesidades de información, formación y entretenimiento que recurrir a servicios como las bibliotecas, que optimizan lo gastado en adquisiciones al permitir el acceso a la colección a múltiples lectores? Quizá alguien piense que ésta es la clave: las revistas enviadas a las bibliotecas son suponen muchos ejemplares que los lectores no comprarán en los quioscos, luego si no enviamos revistas a las bibliotecas… Pero este argumento, claramente mercantilista, no sólo es absurdo —muchos lectores no accederán a las revistas si no es de forma gratuita— sino profundamente injusto en un momento en el que la Administración debería ser más autoexigente en el cumplimiento de sus tareas de redistribución de la riqueza, primando los valores sociales sobre los mercantiles.
Si de ajustarnos a criterios técnicos se trata, la Administración debería ser consciente de que el valor "bibliotecario" de las publicaciones seriadas depende en gran parte de la continuidad de las colecciones; si se interrumpe la recepción de ejemplares, las colecciones ya existentes en las bibliotecas españolas verán perder gran parte de su valor, incluso aunque dentro de un tiempo se reinicie la adquisición. Si de verdad lo que se pretende es aplicar correctamente una Ley —insisto, ¿qué Ley?— que no permite que las editoriales satisfagan una contraprestación al recibir una suscripción, ¿no será más lógico cambiar la ley para que no salgan perjudicadas las bibliotecas, víctimas inocentes de este despropósito? ¿Por qué el Ministerio no sustituye las subvenciones a las revistas por subvenciones a las bibliotecas para la adquisición de revistas? De esta forma, las revistas saldrían beneficiadas por su vía natural de subsistencia (la venta de ejemplares) y las bibliotecas no verían interrumpidas sus colecciones; es más, podría racionalizarse la adquisición de títulos, que hasta ahora resultaba un tanto absurda, con el mantenimiento de reiteradas colecciones de publicaciones periódicas en bibliotecas similares y cercanas, optimizándose aún más los recursos.
Me cuesta mucho creer que medidas como ésta que se ha anunciado en plenas Fiestas Navideñas —la carta circular tiene fecha del pasado día 3 de enero— respondan a un deliberado plan para acabar con las bibliotecas: se merman poco a poco los recursos hasta que la obsolescencia de instalaciones y servicios sea tal que justifique su cierre. Personalmente, no creo en las conspiraciones en estos temas, sino más bien en la aplicación de una mentalidad y sus consecuencias; vamos, que no se trata de un contubernio “judeo-masónico-ultraliberal”, pero sí de la estricta aplicación de la lógica mercantilista de un rampante ultraliberalismo sobre un bien inmaterial, la Cultura. Decisiones como ésta ofrecen la medida de lo que en realidad puede significar la desaparición de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas y el reparto de sus competencias entre la Dirección General de Políticas e Industrias Culturales y la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, conoforme el Real Decreto publicado el último día del pasado año.
Es evidente: son malos tiempos para lírica, y no parece casualidad que quien cantara una canción así titulada fuese un grupo llamado Golpes Bajos. Pero el ministro José Ignacio Wert debería ser consciente de que, ahora más que nunca, #lasbibliotecasmolan.











Comentarios
En primer lugar dar las gracias por el atinado artículo, en segundo
lugar dar un teléfono del ministerio para que los bibliotecarios llamen dando lata y exigiendo una explicaciónn más alla de la mencionada carta: 915368803 y en tercer lugar, tomar algún tipo de medida contra esta cacicada "anti-bibliotecas". Como supongo que se nos ocurrirán más propongo una: que todas las bibliotecas públicas del estado español nos neguemos a dar las estadísticas del año 2011.
Excelente análisis, al que me gustaría añadir una consideración: para las revistas culturales es primordial la presencia en bibliotecas. Lejos de pensar que un lector de biblioteca es un comprador menos, sabemos bien que la difusión de nuestros contenidos a través de las bibliotecas es indispensable.
En este sentido, he visto hoy que hay una recogida de firmas en Actuable. Con su permiso, dejo el enlace.
http://actuable.es/peticiones/por-permanencia-las-revistas-culturales-la...
Esta medida perjudica tanto a bibliotecas como a editoras... Y por ende a todas esas familias que viven por amor al arte de ello. Es un gran esfuerzo sacar este tipo de revistas y sin ninguna subvención o sin la compra de ejemplares para seguir aportando a la cultura un medio de difusión se acabarán tanto las publicaciones periódicas como finalmente el tránsito por las bibliotecas, al final iremos cogeremos un libro y no disfrutaremos de las maravillosas instalaciones que nos rodean... Terminará una maquina dispensadora dando el ejemplar al introducir el código asignado??? Madre que poco valor a la cultura cuando sin ella no se puede escribir la historia.
Como editor de revistas culturales, te felicito por el análisis y reflexión de lo que puede suponer la desparición de estas publicaciones de las bibliotecas públicas. Este programa de subvenciones a cambio de suscripciones a las revistas culturales para bibliotecas venía operando desde 1991, con las bondades de beneficiar no solo a las revistas y las bibliotecas,sino también a los ciudadanos que han podido acceder a unos contenbidos culturales no siempre fáciles de encontrar.
Una aportación: fuimos las propias revistas quienes,hace 20 años, renunciamos a subvenciones a fondo perdido y negociamos con el entonces Ministerio de Cultura, a través de nuestra Asociación (ARCE), la idea de contraprestación en forma de suscripciones.
Otra vez, agradecidos por el interés y preocupación.
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[...] está ya Bibliotecaria Sin Tijeras de tantos recortes. Alertada por el excelente artículo Malos tiempos para la lírica: no más revistas culturales para las bibliotecas se ha indignado viendo como el fundamentalismo neoliberal sigue en su camino para acabar con todo [...]
24 Enero 2011
1 día 8 horas
Agradezco vuestras felicitaciones pero, sobre todo, que hayáis leído este post, con el que pretendo realizar una llamada de atención tanto sobre el fondo de la cuestión como sobre las formas empleadas.
Lo siento, Francisco, pero no estoy muy seguro de que “quemar” el timbre de un teléfono sea efectivo (estamos hablando de la Administración). Tampoco que resulte apropiado negarnos a proporcionar los datos estadísticos, porque eso sólo serviría para justificar más recortes sobre la base de estimaciones interesadamente cocinadas, amén de ofrecer ante el ciudadano (en caso de enterarse) una imagen negativa: “pataleta de bibliotecarios vagos, que no quieren que se conozca la caída en la demanda de sus servicios, etc…” En cambio, creo que puede ser mucho más beneficioso (en la medida en que “sacaríamos los colores” al Ejecutivo) difundir el contenido de la circular y llamar la atención sobre lo que en la práctica significará esta decisión: redes sociales, prensa… Sólo así, y en la medida en que logremos que el ciudadano sepa que su dinero se destinará exclusivamente a la faceta financiera del negocio editorial en lugar de la difusión cultural podremos, acaso, lograr una rectificación a tiempo, a pesar de los tiempos que corren. Iniciativas como la recogida de firmas apuntada en un comentario anónimo quizá también puedan resultar útiles (yo he firmado), aunque confieso que las iniciativas anónimas no resultan muy atractivas. (Aprovecho para invitaros a firmar los comentarios, siquiera con vuestro nombre de pila).
Es verdad que ARCE se ha hecho eco en su web de este post (lo que nuevamente agradezco desde aquí), pero ante la gravedad de la noticia, echo de menos un comunicado oficial de la asociación. ¿Por qué guarda silencio? Si el sistema de subvenciones ahora desmontado partió de una iniciativa suya, ¿cómo es que aún no se ha escuchado su voz para defenderlo?
Un cordial saludo para todos.
Hasta donde sabemos, ARCE emitió un comunicado público hace una semana en el que, entre otros, enlazaba con este blog,así como con futurosdellibro y antinomiaslibro. Nos consta que, fruto de ese comunicado, algunos medios de prensa (SER, El Mundo, Público...) se han interesado por esta cuestión. Tienen previsto consensuar un breve manifiesto entre los editores culturales para publicarlo en todas las revistas. Quizás sí se hecha de menos una mayor coordinación entre estas revistas culturales y los bibliotecarios más preocupados...
[...] que la presencia de las Revistas Culturales en las bibliotecas puede estar amenazada, ya lo comentamos hace [...]
Rafael, muy bien tus comentarios. Remito una transcripción del escrito enviado por los directores de Bibliotecas Publicas de Castilla y León sobre el corte de suscripciones anunciado por el Ministerio de Cultura, que hemos dirigido a la Subdirectora General del Libro y a la Subdirectora General de Coordinación bibliotecaria. Sería bueno que hicieran un escrito similar los directores de todas las bibliotecas afectadas por este asunto. Muchas gracias.
Los directores de las Bibliotecas Públicas de Castilla y León hemos recibido con estupor el escrito de la Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, remitido el 3 del presente mes de enero, en el que se nos comunica que éstas bibliotecas dejarán de recibir las suscripciones que tradicionalmente se han venido enviando en concepto de ayudas a revistas culturales. Añade que la supresión de las suscripciones es consecuencia de la adaptación obligatoria del modelo de ayudas a la Ley, que no permite que la subvención concedida a la edición lleve aparejada obligatoriamente la contrapartida de remitir las suscripciones a las bibliotecas.
Sin embargo, se puede constatar que todas las publicaciones que vienen recibiendo esta subvención informan de lo siguiente: “Esta revista ha recibido una ayuda de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura para su difusión en bibliotecas, centros culturales y universidades de España para la totalidad de los números del año.” Este texto pone de manifiesto que la ayuda que concede el Ministerio tiene una doble vertiente, por un lado la puramente económica para los editores y por otro la difusión cultural. Es evidente que todos los editores que han venido solicitando la ayuda a la edición, muchos de ellos de forma reiterada año tras año, lo hacen porque están interesados tanto en recibir la ayuda como en que sus publicaciones se encuentren en los citados centros culturales, cuyas hemerotecas son unos prestigiosos escaparates para difundir sus publicaciones.
Por consiguiente, entendemos que si los órganos de fiscalización de la Administración han encontrado un defecto de forma en el procedimiento que se venía aplicando, ya que establecía la contrapartida de las suscripciones a las bibliotecas, éstos deberán de buscar la manera de subsanar ese defecto. Consideramos que la solución no consiste en aplicar drásticamente la Ley, suspendiendo las suscripciones, sino que es necesario encontrar aquellos procedimientos legales que permitan continuar con la difusión de las publicaciones como hasta la fecha, ya que de otra manera se desvirtuará el espíritu de la citada Ley de Ayuda a la Edición.
Así mismo queremos manifestar que la interrupción de las suscripciones de revistas, por parte del Ministerio, perjudicará de manera catastrófica a las Bibliotecas Públicas, pues ello supondrá otro grave recorte que se suma a los ya amplísimos recortes sufridos el pasado año. Todo ello provocará que la oferta sea muy escasa y poco atractiva para los ciudadanos, acostumbrados a unos servicios y oferta de calidad en los últimos años y que ahora verán mermada de manera alarmante. En el año 2011 no se han podido adquirir las solicitudes de los lectores y ello está incidiendo en una pérdida importante de usuarios en las Bibliotecas Públicas del Estado, que indudablemente se verá agravada con esta supresión.
Por todo ello, los Directores de las Bibliotecas Públicas solicitamos que se resuelva en la convocatoria de Ayudas el defecto de forma detectado, de manera que sigamos recibiendo las suscripciones de revistas culturales editadas con la nueva Ley de Ayudas a la Edición del año 2012, o bien, que el Ministerio asuma el coste de estas suscripciones, con el fin de que las Bibliotecas Públicas de titularidad Estatal no se vean seriamente perjudicadas en este año tan crítico y difícil para todos.
24 Enero 2011
1 día 8 horas
Me alegra saber que algunos directores de bibliotecas han optado por dar un toque de atención sobre las graves consecuencias de esta decvisión, sin dejarse dominar por el fatalismo que muchas veces nos inmoviliza. Creo que es necesario que expliquemos a políticos y ciudadanos la vital importancia de las bibliotecas y su trascendencia para la sociedad. Las bibliotecas no son un capricho, un juguete que se puede manejar al antojo de algunos.
Insisto, la ley es en este asunto lo suficientemente maleable como para que pueda ajustarse al espíritu de las convocatorias de ayudas, cuyo objetivo contaba con un doble valor.
Lástima que este articulo no llegue donde tenga que llegar. No se puede llegar a un despacho y sin preguntar, sin saber, sin preocuparse de pedir información, coger la tijera y cortar. A todas estas “personas” que están llegando a las poltronas en estos días, que en estos momentos tan jodidos para los de siempre no van a tener ningún problema para llegar a final de mes, podían reparar en el daño que van a causar y no mirar los € que van a recortar en su departamento. ¿Que tienen un viaje de regalo por su gestión de ahorro? Lo de recortar de esa manera lo hace CUALQUIERA, lo de recortar con SENTIDO COMÚN, es de personas sensatas e inteligentes. Pero bueno ya vemos y sabemos todos como son los políticos. Le diré a la RECORTADORA que todas estas pequeñas empresas que editan y publican las revista culturales, les cuesta muchísimo trabajo y esfuerzo sacar un ejemplar a la calle. Tendría que pensar (yo no tengo datos) cuantas familias estamos trabajando en estas pequeñas revistas y las empresas que depende de nosotros en mayor o menor medida que se verán muy afectadas. Desde las imprentas, distribuidoras, mensajerías, correos, manipulados etc.
Espero y deseo que tenga SENTIDO COÚN, solo eso SENTIDO COMÚN.
Os deseo ánimo y mucha suerte a todos.
24 Enero 2011
1 día 8 horas
Muchas gracias por tus comentarios, Luis, que vienen a resumir en una única idea lo que deseaba expresar en el post: que se aplique el sentido común.
En cuanto a que este texto no llegue a donde tiene que llegar, en vuestras manos está: difundidlo, distribuidlo, viralizadlo... Quizás así el señor ministro incluya el apoyo a las bibliotecas y las revistas culturales entre lo urgente y lo importante.