Salud mental en los profesionales de la información

La salud mental de los profesionales de información: archiveros, bibliotecarios y documentalistas, sigue siendo un tema poco visibilizado. Cuando pensamos en estos colectivos, solemos asociarlos a: ocio, tranquilidad, silencio… Sin embargo, esos templos del saber pueden ocultar una realidad invisible y poco conocida para el público y que afecta a la salud mental.

En el ámbito de la prevención de riesgos laborales, cada vez se presta más atención a los riesgos psicosociales. Hablamos de factores organizativos y relacionados con el entorno laboral o las relaciones profesionales en el trabajo que pueden afectar al bienestar psicológico de los trabajadores. Patologías como la fatiga, el estrés laboral o el síndrome de desgaste profesional (burnout) no deben tomarse a la ligera. Desde 2022, la OMS lo reconoce en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno ocupacional vinculado al empleo.

A continuación, listaré algunas de las circunstancias que con el tiempo se han normalizado y que deberíamos analizar desde la perspectiva de la salud mental:

La tiranía de la inmediatez

Trabajar de cara al público en un entorno como: museo, biblioteca, centro documental o archivo, puede parecer inofensivo, pero la realidad puede ser bien diferente. En una sociedad donde lo queremos todo rápido y eficaz, la exigencia de una respuesta instantánea y precisa, puede generar mucha tensión. Normalmente, el usuario desconoce el proceso intelectual que hay detrás: el profesional recibe la petición, la procesa y la busca en diferentes fuentes: catálogos, bases de datos, portales, etc. y finalmente ofrece la mejor opción posible. Cuando no podemos dar una respuesta clara y efectiva, el usuario puede sentir frustración y descargar su descontento con el equipo. 

Inseguridad 

Las bibliotecas son espacios democráticos, abiertos, pero no libres de altercados. La inseguridad no solamente implican altercados entre usuarios o agresiones al personal, o incluso mal ambiente entre el personal. En el blog, nuestro excompi, Evelio Martínez publicó el siguiente post que os animo a leer encarecidamente. 

Sin embargo, cuando se habla de inseguridad también me refiero a los incidentes causados por factores climáticos o deficiencias arquitectónicas por mal diseño: goteras, derrumbe de techos, etc., que también pueden conllevar a situaciones de estrés. Por ejemplo, en los últimos años, durante el verano, siempre leemos noticias sobre el cierre de alguna biblioteca por falta de climatización adecuada, aquí os dejo una muestra de lo que se ha ido comentando por redes a través del perfil de X, @defensembiblios (está en catalán):

Tweet 1

Tweet 2

Tweet 3

El último eslabón del organigrama

Este es un clásico tanto en el ámbito público como en el privado. A menudo, el equipo bibliotecario es percibido como una pieza técnica sin voz ni voto. Suele suceder que las decisiones que afectan al equipo y/o a los fondos: bibliográficos, archivísticos y/o documentales; las toman las instituciones sin tener en cuenta las necesidades y puntos de vista de los gestores de información. Todas aquellas decisiones que se imponen de forma inmediata, ignorando la importancia de establecer una planificación técnica antes de llevar a cabo cualquier cambio; son una fuente directa de desmotivación que afecta a la salud mental del equipo.

La amenaza de la desprofesionalización

En Cataluña estamos viviendo una situación preocupante con la administración. No solamente no mejoran las condiciones laborales de los profesionales del sector, sino que están habiendo intentos de modificiar la Ley del Sistema Bibliotecario de Cataluña; así como la revisión del Decreto 124 /1999 sobre los servicios y el personal del sistema de Lectura Pública de Cataluña, para eliminar la obligatoriedad de disponer del título específico a la hora de dirigir bibliotecas públicas. Se trata de un ataque directo con la intención de desprofesionalizarnos. La dejadez administrativa, estos constantes ataques jurídicos, sumado a la falta de personal y la precariedad de las condiciones laborales también son causa de estrés laboral que afecta a la salud mental del colectivo. 

Conclusión

La salud mental de los gestores de la información es un tema olvidado y silenciado. Sin embargo, deberíamos prestarle más atención para cuidar a unos profesionales que desempeñan un papel importante en la gestión de la información, la alfabetización informacional y la preservación del patrimonio archivístico, bibliográfico y documental. Reconocer los riesgos psicosociales en estas profesiones es un primer paso para mejorar sus condiciones laborales.

Ester Angulo

Colaboradora en BiblogTecarios Bibliotecaria con ganas de descubrir más sobre la biblioteconomía y documentación. Apasionada de las redes sociales e Internet. Esperando ver una revolución.

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