Con la persona a la que entrevisto hoy aquí, además de la profesión, tengo en común las raíces; los dos somos naturales de San Fernando, en la provincia de Cádiz. Los dos somos «cañaíllas». Y si además os digo que nos conocemos desde pequeños, no os miento. Fuimos compañeros y amigos desde la primera infancia en el CEIP Casería de Ossío y, aunque en tercero de EGB yo cambié de colegio, volvimos a encontrarnos en el instituto y a coincidir en la misma clase desde segundo de BUP hasta COU. Y ahí no queda la cosa; al finalizar la Selectividad, los dos nos fuimos a Granada a estudiar Biblioteconomía y Documentación; llegamos juntos al doctorado y leímos el Diploma de Estudios Avanzados el mismo día. ¡Qué lejos quedan esos tiempos universitarios!.
A partir de ese momento, nuestros caminos y nuestras vidas, tomaron caminos diferentes. Yo me quedé en Granada donde crecí como profesional y eché mis otras raíces, mientras que ella hizo lo mismo en Sevilla. Desde entonces, hace ya muchos años, nos vemos de manera ocasional, sobre todo en un lugar muy especial de la bahía de Cádiz: el Bartolo, un sitio pintoresco y singular donde se respira un ambiente único y que, tanto a Olga como a mí, nos recarga las pilas para volver cada uno a su lugar de trabajo plenos de buena energía.

Olga Cuadrado junto a Leila Slimani en 2016.
Después de este acercamiento desde lo personal, os presento a Olga Cuadrado, lectora empedernida desde la infancia, responsable de la Biblioteca Fátima Mernissi y gestora cultural en la Fundación Tres Culturas desde 2008.
Como gestora cultural, lidera interesantes proyectos enfocados en la promoción de la literatura realizada en el Mediterráneo y el fomento del diálogo intercultural a través de las letras.
Su trayectoria profesional abarca una amplia variedad de bibliotecas, incluyendo instituciones como el Centro de Documentación del Defensor del Pueblo Andaluz, la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla y el Centro de Documentación “María Zambrano” del Instituto Andaluz de la Mujer, lo que le permitió adquirir una vasta experiencia y una visión integral y multidisciplinar del sector bibliotecario y documental.
Cuenta con un Diploma de Estudios Avanzados en Documentación e Información Científica y es licenciada en Documentación y diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Granada. Además, se especializó con un Máster online en Documentación Digital por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Como profesional, una de sus máximas ha sido y sigue siendo contribuir al desarrollo de servicios bibliotecarios más inclusivos y adaptados a la diversidad cultural.
Os dejo con su entrevista. Espero que la disfrutéis y, sobre todo, que os inspire.
1.- Para empezar, háblanos un poco de ti. Tu recorrido personal y profesional siempre ha estado muy ligado al mundo de la cultura, los libros y las bibliotecas, pero también al activismo y la participación en asociaciones profesionales. ¿Cómo te ha llevado ese camino hasta la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas?
Olga Cuadrado: Mi vínculo con el mundo de los libros se remonta a mi infancia. Uno de los recuerdos más intensos que conservo es el momento en que aprendí a leer: para mí fue pura magia. Mi padre trabajaba en una imprenta-papelería en San Fernando (Cádiz) y, cada semana, me traía un libro a casa. Aquella rutina familiar marcó para siempre mi amor por los libros.
Curiosamente, las bibliotecas llegaron algo más tarde a mi vida. Fue en un almuerzo familiar cuando la sobrina de mi tío, que estudiaba Biblioteconomía en Madrid, me habló de la carrera. En ese momento se abrió una puerta que cambió mi rumbo. Yo quería estudiar Periodismo, pero mi padre no lo veía claro; así que opté por Biblioteconomía, una decisión que con el tiempo he agradecido profundamente. Siempre he defendido que nuestra profesión cuente con estudios superiores, porque da el reconocimiento académico y social que merece.
A lo largo de los años he estado muy vinculada al asociacionismo profesional: formé parte de la junta directiva de la Asociación de Documentalistas de Andalucía (AAPID), participé en la sección 32 de IFLA (Servicios bibliotecarios a poblaciones multiculturales) y actualmente pertenezco a SEDIC.
«Uno de los recuerdos más intensos que conservo es el momento en que aprendí a leer: para mí fue pura magia»
Olga Cuadrado.
Mientras cursaba el doctorado, disfruté de una beca de investigación en el Laboratorio de Estudios Interculturales de la Facultad de Educación de la Universidad de Granada. En aquel tiempo, el entonces director de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, Bernardino León, solicitó las actas del «III Congreso sobre Inmigración en España» que habíamos organizado. Esa gestión fue el punto de conexión con la persona que trabajaba en la Fundación y que, años después, me recordó aquel favor.
Desde 2006 formo parte del equipo de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. Casi veinte años después, sigo pensando que no podría haber encontrado un lugar mejor: un espacio que une cultura, diálogo y diversidad. Siento que, de alguna manera, este trabajo estaba hecho a mi medida.
2.- Ahora háblanos de la biblioteca y del entorno tan especial donde se localiza. Está ubicada en el Pabellón de Marruecos de la Expo 92. Cuéntanos: ¿cómo es trabajar en ese espacio? El nombre de Fátima Mernissi no se elige por casualidad. ¿Qué representa para vosotros tenerla tan presente y de qué manera su legado —feminista, intelectual, mediterráneo— se cuela en vuestro día a día?
Olga Cuadrado: La biblioteca está en la segunda planta del Pabellón de Marruecos de la Expo 92, un lugar muy especial. Ocupamos la antigua cocina del restaurante La Mamounia, hoy un espacio acogedor que estamos actualizando, coincidiendo, en breve, con nuestros 20 años. Trabajar aquí es un privilegio: basta salir al patio central para sentirte transportada por la artesanía marroquí —madera, yeso, azulejos— que llena cada rincón.
Llevar el nombre de Fátima Mernissi es un honor. Desde que en 2016 se anunció este reconocimiento en el ‘Tres Festival, voces del Mediterráneo’, su legado feminista y mediterráneo guía nuestra labor. Su espíritu crítico y emancipador sigue marcando el rumbo de la biblioteca.
Foto 1. Presentación de Leila Slimani en 2016, cuando dio a conocer su obra "Canción dulce", ganadora del Premio Goncourt. Conversó con la periodista Lucrecia Hevia
Foto 2. Tahar Ben Jelloun presentando "El castigo" en la Fundación.
3.- Soy de los que piensan que, más allá de los fondos y los servicios, una biblioteca se define por su comunidad. ¿Cómo describirías a vuestros usuarios y qué hacéis para atraer a nuevos públicos o acercaros a quienes aún no os conocen?
Olga Cuadrado: Claro. Desde el principio tuvimos claro que queríamos modernizar el concepto de biblioteca especializada. Nuestra especialidad está en el fondo, sí, pero no queríamos una biblioteca encerrada en sí misma, sino un espacio abierto a un público amplio y diverso. Ese fue, sin duda, nuestro mayor acierto: romper ese encasillamiento y dirigirnos a personas que quizá nunca habrían pensado que una biblioteca como la nuestra podía ser también su lugar.
«Para nosotras, la comunidad no es un complemento: es el corazón y el sentido mismo de nuestro trabajo. La biblioteca, en definitiva, se define por la gente que la habita»
Olga Cuadrado.
Nuestros usuarios reflejan precisamente esa diversidad: lectores habituales, jóvenes, docentes, profesionales del sector cultural, personas que simplemente se acercan por curiosidad. Para atraer a nuevos públicos nos apoyamos en actividades abiertas, como las presentaciones de libros, encuentros poéticos o cuentacuentos que convocan a gente muy variada, y también trabajamos fuera de nuestras paredes: participamos en encuentros profesionales, visitamos institutos, recibimos a estudiantes universitarios y tratamos de que cualquiera que llegue se sienta en casa.
Entre nuestras herramientas está Tres con libros, cuyo alcance es tan amplio que merece contarse por separado. Este proyecto nos ha permitido tejer comunidad más allá de la biblioteca, consolidando un espacio donde la lectura se comparte y se vive en todas sus dimensiones. Para nosotras, la comunidad no es un complemento: es el corazón y el sentido mismo de nuestro trabajo.
La biblioteca, en definitiva, se define por la gente que la habita. Por eso nos esforzamos para que cada visita sea cercana, acogedora y enriquecedora, y para que cualquiera que cruce nuestras puertas se sienta como en casa.
4.- Por lo que te sigo en redes, he podido comprobar que “Tres con libros” se ha convertido en un clásico entre las actividades que desarrolláis. Cuéntanos cómo nació este proyecto, cómo ha ido creciendo y qué papel juegan los clubes de lectura dentro de la biblioteca. ¿Te imaginabas que tendría tanta vida?
Olga Cuadrado: Tres con libros nació en 2009 con la idea de romper la imagen de una biblioteca especializada cerrada en sí misma. Queríamos crear comunidad a través de la lectura, y lo que empezó como un pequeño club se convirtió pronto en un proyecto vivo que ha ido creciendo año tras año. Con más de un centenar de obras analizadas y encuentros con más de 80 autores y autoras. Hoy lo trabajamos en diferentes modalidades —online, juvenil, para madres— y ha traspasado fronteras: está presente en bibliotecas de toda España e incluso en Marruecos.
Lo que más nos sorprende es la vida que ha adquirido. Cada lectura genera materiales —vídeos, listas de música, recursos— que compartimos con cualquier institución que quiera poner en marcha su propio club. Y algo nos caracteriza: los más de cien títulos que proponemos son literatura mediterránea, una voz riquísima y muchas veces desconocida que ayuda a entender, respetar y tender puentes.
¿Imaginábamos que crecería así? En absoluto. Pero ha demostrado que la lectura compartida tiene una fuerza enorme y que, cuando cuidas la comunidad, la comunidad responde.
5.- Y hablando de “Tres con libros”… ¡vamos al pan, pan y al libro, libro! También en redes he visto cómo, durante años, habéis acompañado cada lectura con un pan artesanal inspirado en el país del libro leído, gracias a la colaboración de artesanos panaderos. ¿Cómo surgió esta idea tan original? ¿Recuerdas algún pan que te emocionara especialmente por cómo conectó con la historia o los lectores?
Olga Cuadrado: El pan es un aliado más: un elemento que atrae y conecta con nuestros lectores. La idea surgió en 2011 durante un cuentacuentos de Piratas de Alejandría. Fidel Pernía, artesano panadero, trajo un pan de degustación y el olor era tan espectacular que casi quería comérmelo entero. Tras hablar con él, surgió una conexión tan intensa que decidimos que en cada sesión del club elaborara un pan inspirado en el libro. Fidel nunca leía los textos; creaba el pan a partir de mi interpretación de la lectura y de lo que le transmitían mis palabras, trasladando así a los participantes al Mediterráneo a través de los sentidos (reportaje Pan con sabor a letras para viajar por el Mediterráneo de Historias de luz)
«Las bibliotecas deben jugar un papel fundamental como centros democratizadores de la cultura y como espacios diversos donde todo el mundo tiene su sitio»
Olga Cuadrado.
Por eso hablamos de Tres con libros como un club que despierta todos los sentidos: la música, el olor al entrar, y, por supuesto, el pan. Recuerdo con especial emoción un libro del autor griego Petros Márkaris: Fidel creó 30 bolas de pan, cada una con un ingrediente diferente, y la rellena de pistacho representaba al asesino… ¡y me tocó a mí descubrirlo! Otro ejemplo fue para un libro de la escritora hispano-marroquí Najat El Hachmi: naranjas para evocar Marruecos y chocolate, por su llegada a Vic, famosa por este dulce.
Fidel tuvo que abandonar el proyecto tras una crisis creativa, pero rápidamente lo reemplazamos por nuestro actual panadero, Javier González, de La Esencia Pan Artesanal, un gran fan de la Fundación y patrocinador del pan, que sigue haciendo de cada lectura una experiencia única y deliciosa.
6.- Otro de vuestros servicios es el de “Lotes para clubes”. Para quienes no lo conozcan, ¿cómo funciona exactamente? ¿Quiénes suelen usarlo y qué tipo de experiencias os ha dado?
Olga Cuadrado: Con los lotes de libros rentabilizamos la inversión realizada y apoyamos a las editoriales que apuestan por este tipo de literatura, proporcionándonos lotes completos o descuentos en la compra de ejemplares. Pero su valor va más allá: son una herramienta para llegar a nuevos públicos. De ahí nació “Tres con libros en movimiento”, que permite que los lotes viajen a otros clubes de lectura en España y Marruecos, llevando la experiencia completa del proyecto —lectura, asesoramiento y acompañamiento de la Fundación— a nuevas audiencias.
Cada club se diseña a la carta, adaptado a sus necesidades, desde institutos como el IES Sierra de Aras en Lucena hasta bibliotecas con comunidades muy diversas, como la de Cartaya (Huelva). Con ello buscamos expandir la literatura mediterránea, a menudo desconocida, y demostrar que si se ha puesto de moda la literatura nórdica, también podemos hacer que la mediterránea llegue a todos.
Foto 1. Sesión de lectura con el autor palestino Mazen Maarouf.
Foto 2. Sesión de lectura de Mazen Maarouf, quien se conectó por Zoom en 2019.
7.- En la Fundación habéis tenido la suerte de recibir a grandes autoras y autores. ¿Alguna “conversación literaria” que te haya dejado una huella especial? ¿Algún momento entre bambalinas que recuerdes con cariño?
Olga Cuadrado: En la Fundación han pasado grandes voces mediterráneas: desde la egipcia Nawal El Saadawi, al marroquí Tahar Ben Jelloun, o la hispano-marroquí Najat El Hachmi, pasando por Alaa Al Aswany o Yasmina Khadra. Pero, sin lugar a dudas, desde que conocí en 2016 a Leila Slimani, autora franco-marroquí, su presencia me dejó una huella especial. Su visión del mundo, de la identidad y de Marruecos es fascinante; además, es inteligente, divertida y pasar tiempo con ella —viajar, charlar, compartir experiencias— es uno de los regalos más maravillosos que me da mi trabajo.
«…desde mi experiencia en clubes de lectura, incluso en centros penitenciarios, un libro —aunque sea un objeto inanimado— tiene el poder de transformar, abrir miradas y generar diálogo entre culturas y personas»
Olga Cuadrado.
Entre bambalinas también hay recuerdos que guardo con mucho cariño. En 2018, en Granada, llegábamos agotadas al Centro Federico García Lorca para inaugurar el Tres Festival, voces del Mediterráneo, con un encuentro poético y Soleá Morente en el escenario. Mi compañera Gemma Arcos y yo, entre bambalinas, empezamos a cantar y a llorar de emoción. Son instantes como ese los que hacen que todo el esfuerzo y las largas horas de dedicación valgan completamente la pena.
8.- Vamos a mirar hacia adelante: ¿qué viene ahora? ¿Qué proyectos nuevos o líneas de trabajo tienes en mente? ¿Hay alguna idea en el horno que te apetezca contarnos en primicia?
Olga Cuadrado: Mirando hacia 2026, tenemos varios proyectos emocionantes en marcha. En febrero recibiremos a Leila Slimani, que presentará la última entrega de su trilogía sobre Marruecos, Me llevaré el fuego. También celebraremos la segunda edición de COMICMED, nuestro festival sobre cómic mediterráneo en Málaga, que llega cargado de grandes nombres y colaboraciones.
Además, seguimos expandiendo nuestra presencia en festivales literarios, incorporando voces mediterráneas y organizando actividades en Marruecos, especialmente en Rabat, que en 2026 será la Capital Mundial del Libro. Son iniciativas que nos permiten seguir conectando culturas y lectores, siempre con la mirada puesta en el Mediterráneo.
9.- Y para ir cerrando, una mirada al Mediterráneo. Desde tu experiencia, ¿qué papel crees que pueden o deben jugar las bibliotecas en el entendimiento intercultural y en el diálogo entre civilizaciones que tanto necesitamos?
Olga Cuadrado: Las bibliotecas deben jugar un papel fundamental como centros democratizadores de la cultura y como espacios diversos donde todo el mundo tiene su sitio. No es algo teórico: desde mi experiencia en clubes de lectura, incluso en centros penitenciarios, un libro —aunque sea un objeto inanimado— tiene el poder de transformar, abrir miradas y generar diálogo entre culturas y personas.
10.- Por último… lo que no te he preguntado. Seguro que hay algo que te habría gustado contar y que no he incluido entre mis preguntas. Este es tu espacio: ¿qué te gustaría añadir, compartir o reivindicar?
Olga Cuadrado: Quisiera aprovechar este espacio para reivindicar nuestra profesión y que mi experiencia sirva de ejemplo a los jóvenes: estudiar lo que realmente les apasione y seguirlo con dedicación. Siempre he trabajado en bibliotecas, y he querido demostrar que este trabajo es mucho más que simplemente “gestionar libros”: soy bibliotecaria y gestora cultural, y he aprovechado cada oportunidad para crecer profesionalmente. Siempre he defendido los estudios universitarios que nos permiten desarrollar nuestra vocación y aportar a la sociedad desde la cultura.
Además, he tenido la suerte de crecer junto a grandes compañeras que me han acompañado en este camino: Mari Carmen Ángel, y ahora Gemma Arcos. Hacemos un equipo excepcional y les debo mucho. Para mí, este trabajo no solo es una profesión: es un espacio de colaboración, aprendizaje constante y alegría compartida.
Si algo quiero dejar claro al final de esta entrevista es que trabajar en lo que amas, rodearte de personas increíbles y compartir la pasión por la cultura hace que todo esfuerzo valga la pena.
¡GRACIAS OLGA, por tan bonita entrevista!
Sabes del cariño que te guardo y el respeto profesional que te tengo




