Conocí a Soraya allá por 2015 y es un placer volver a tenerla como Firma invitada en Biblogtecarios para acercarnos este proyecto personal en el que está inmersa, que pone en valor el papel de las bibliotecas rurales como espacios de encuentro, cultura y comunidad.
A través de REBIAJ, la Red Intercomarcal de Bibliotecas Rurales del Alto Gállego y la Jacetania, Soraya Herráez nos invita a descubrir cómo el trabajo en red, la mediación lectora y el compromiso de las profesionales de las bibliotecas pueden contribuir a que la cultura llegue a todos los rincones, independientemente de dónde vivamos.
Os dejo con este precioso proyecto que nos recuerda que las bibliotecas no solo mantienen vivas las historias, sino que también ayudan a mantener vivos los pueblos. –Irene Blanco.
Hay lugares que también se construyen con historias: las que escuchamos, las que nos contaron, las que compartimos y las que, poco a poco, pasan a formar parte de quienes somos. En los pueblos, la cultura tiene mucho de eso: de descubrir, de imaginar y de encontrar nuevas formas de mirar aquello que nos rodea.
De esa semilla, de mi trabajo como mediadora de lectura y narradora oral, y de mi vínculo con este territorio, donde vivo desde hace ocho años, nace REBIAJ, la Red Intercomarcal de Bibliotecas Rurales del Alto Gállego y la Jacetania. Un proyecto que ha ido tomando forma a través del trabajo compartido con las bibliotecarias en sus bibliotecas y que responde a las necesidades e inquietudes tanto de las profesionales como de la población. Una iniciativa que busca que las historias, las ideas y las oportunidades culturales echen raíces en el territorio y sigan creciendo allí donde la vida sucede.
La red continúa creciendo y ha recibido el apoyo del Ministerio de Cultura en la convocatoria de 2026 de Subvenciones para la promoción de la lectura y las letras españolas. Este respaldo supone un impulso para desarrollar nuevas propuestas, fortalecer la colaboración entre bibliotecas y ampliar el alcance de la lectura, llegando a más personas y rincones del medio rural.

REBIAJ conecta diez bibliotecas municipales del Alto Gállego y la Jacetania: Sallent de Gállego, Panticosa, Escarrilla, Biescas, Sabiñánigo, Jaca, Villanúa, Canfranc, Hecho y Ansó. Aunque cada localidad tiene su propia realidad, las bibliotecas comparten desafíos y oportunidades. La red promueve actividades para públicos de todas las edades: clubes de lectura, encuentros con autores e ilustradores, propuestas de narración oral y talleres que combinan lectura, naturaleza y creatividad. Una programación que da continuidad al gran trabajo que ya se realiza en las bibliotecas y abre nuevas posibilidades para compartir recursos, ideas y experiencia, ampliando la oferta cultural del territorio.

Las bibliotecas, el corazón de la red
Las bibliotecarias son el motor de REBIAJ. Su conocimiento del territorio y la cercanía con la comunidad les permiten reconocer las necesidades de cada localidad y convertir las bibliotecas en espacios vivos, abiertos y accesibles. En el medio rural, estos centros son mucho más que lugares donde encontrar libros: son puntos de referencia para la vida cultural y social, espacios que democratizan el acceso a la cultura y favorecen la participación y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Su labor, además, va más allá de las paredes de la biblioteca. Implica salir al encuentro de las personas, escuchar, generar oportunidades y buscar nuevas maneras de acercar la lectura a quienes, por distancia o circunstancias, pueden tener más difícil el acceso a determinadas propuestas culturales.
Pero una red bibliotecaria no puede consolidarse únicamente gracias al impulso de las profesionales que trabajan en las bibliotecas. Necesita también el compromiso de las administraciones locales: que crean en el valor de una iniciativa como REBIAJ, reconozcan su potencial y se impliquen activamente en su desarrollo, en colaboración con las bibliotecas de sus municipios. Su apoyo es fundamental para dar continuidad a las propuestas, favorecer la participación entre localidades y reconocer las bibliotecas como servicios esenciales para la vida cultural y social del territorio.
Cuando la lectura sale al encuentro de las personas
Trabajar en red también permite llegar a localidades que no cuentan con biblioteca propia. Un ejemplo es ¡AL AIRE LIBRO!, el proyecto de biblioteca itinerante que celebró su octava edición en 2026 y que lleva la lectura a plazas, espacios municipales y otros lugares de encuentro cotidiano.
A esta iniciativa se suma la colaboración con los Colegios Rurales Agrupados del territorio, que facilita el acercamiento a niñas, niños y jóvenes y refuerza los vínculos entre las bibliotecas y las comunidades educativas.

La lectura puede suceder en muchos lugares y de muchas maneras. Por eso, REBIAJ apuesta por propuestas inclusivas, adaptadas a públicos diversos y pensadas para que personas de distintas edades y experiencias encuentren su propia forma de acercarse a los libros y a la cultura lectora. Se trata de invitar a leer no desde la obligación, sino desde el placer, el disfrute y el asombro; de abrir puertas a la curiosidad, despertar preguntas y crear ocasiones para descubrir, conversar y compartir.
La cultura lectora como forma de hacer pueblo
La cultura es una parte esencial de la vida de quienes habitan nuestros pueblos. Está presente en esos pequeños momentos que nos unen: una historia que nos emociona, una conversación que se alarga, un libro que pasa de unas manos a otras o un encuentro que nos hace sentir parte de algo más grande.
REBIAJ nace del territorio, con las bibliotecarias como motor y las administraciones como aliadas, y apuesta por sumar esfuerzos y compartir experiencias para llegar más lejos. Porque tejer redes es también crear vínculos, cuidarnos como comunidad y garantizar que nadie quede al margen por el lugar en el que vive.
La cultura en general y la cultura lectora en particular, no debería depender del lugar donde vivimos. Por eso, cada pueblo merece espacios para encontrarse, historias que compartir y oportunidades para sentirse parte de una comunidad, llamar hogar a su pueblo y mantenerlo vivo durante todo el año.
En definitiva, como recuerda el lema de este año para el Día de las Bibliotecas, «Sin profesionales, no hay biblioteca». En REBIAJ lo tenemos muy presente: detrás de cada biblioteca hay profesionales que escuchan, acompañan, crean oportunidades y mantienen viva la cultura en el territorio. Por eso, esta red es también una forma de reconocer su labor y de seguir construyendo, junto a ellas y a sus habitantes, espacios para leer, encontrarnos y hacer pueblo.
Sobre la autora
Soy Soraya Herráez, nací en Salamanca y vivo en Jaca, en el Pirineo aragonés. Soy diplomada en Trabajo Social, técnica superior en Animación Sociocultural, mediadora de lectura, narradora oral y gestora cultural.
En 2018 fundé Unpuntocurioso Aragón, una start-up del libro en el medio rural que nació como extensión de Unpuntocurioso, proyecto del que soy cofundadora. Actualmente impulso nuevos proyectos culturales, lectores y educativos, con especial atención al medio rural y a la capacidad de la lectura para generar encuentros, fortalecer vínculos y crear comunidad.
Disfruto imaginando, diseñando y poniendo en marcha propuestas que conectan lectura, curiosidad y creatividad, con el libro como artefacto inspirador y punto de partida para descubrir, experimentar y compartir.
Uno de mis objetivos es contribuir a devolver a la lectura el lugar central que merece como herramienta social, democrática y cultural, además de como fuente de conocimiento y disfrute. Creo en una lectura que se comparte, que despierta preguntas y que abre puertas a otras realidades.
Me apasionan la naturaleza, las montañas y viajar. Y, por supuesto, ¡las croquetas de mi madre! Porque las cosas importantes de la vida también tienen que ver con disfrutar de los pequeños placeres.
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