¿Dónde están los Bibliobuses de Zamora?

La provincia de Zamora es una de las más castigadas de España por la despoblación rural, fenómeno acrecentado en los últimos años, en curiosa coincidencia con el prolongado proceso de agonía de los Bibliobuses de Zamora, las cuatro bibliotecas móviles que, aparte de fidelizar población, eran la única esperanza de progreso, equidad y atención institucional que mensualmente esperaban muchas personas en sus pueblos para vencer la rutina y el abandono galopante de un medio rural cada día más marginado.

Sin ninguna reacción institucional en su favor, una flota de bibliobuses de cuatro vehículos ha quedado reducida a la nada, pues apenas funciona con regularidad un bibliobús, que visita las poblaciones cada tres meses, es decir, la inutilidad manifiesta del poco dinero que se invierte en este servicio, puesto que los que nos dedicamos a esto sabemos que una periodicidad superior a un mes es una forma de acabar definitivamente con las visitas a esas localidades por su evidente inoperancia.

Los Bibliobuses de Zamora nacieron en 1981, con un despegue espectacular que los convirtió en pocos años en un referente nacional e internacional, con reconocimientos de todo tipo, incluyendo tres premios ACLEBIM de Bibliotecas Móviles.

Los que mirábamos entusiasmados hacia Zamora para aprender e inspirarnos de la excelencia por lo que allí se hacía, hoy vemos alarmados el desastre en que una pésima gestión y el desentendimiento institucional y político han conseguido sobre los Bibliobuses de la provincia.

Ya lo anunció en su día el gran José Antonio Portales (†), padre del Bibliobús Escolar, cuando recibía su Premio ACLEBIM a toda una trayectoria profesional ejemplar, que estuviéramos atentos al tema de las vacantes por las jubilaciones en el servicio, y el aviso fue más que premonitorio, pues jubilación tras jubilación no se ha cubierto ninguna de las vacantes producidas, con la consecuente merma de servicios y su maquillaje mediático, con medias tintas y promesas incumplidas.

Hoy asistimos al resultado de todo aquello como un ejemplo de lo que en ningún momento ha de ser la gestión de los servicios públicos: cuatro vehículos, tres de ellos parados con sus gastos de seguros, impuestos y de constante deterioro por la inactividad, y un bibliobús que sólo se pasea por la provincia sin más resultado.

Para más inri se han hecho dos intentos por comprar un nuevo bibliobús, cuando lo que se necesita es personal para los vehículos varados.

Otra idea más sobre la mesa de la Diputación de Zamora, reflotar el Bibliobús Escolar, la joya de la corona, con la externalización de su funcionamiento, lo que no asegura en ningún momento su continuidad a medio y largo plazo. Desde septiembre a diciembre de 2025, este bibliobús funcionó sin personal bibliotecario, es decir, no funcionó, y sino que se lo digan a los que saben que no basta con tener un consultorio médico en su pueblo si no hay facultativo… La jubilación de su último bibliotecario, el gran José Crespo ha sido un claro y continuado exponente de la relevancia social y educativa de este servicio, con el homenaje continuado de los centros escolares, en su despedida, tan emotivo y efusivo como merecido. La excelencia no sólo entiende de números, entiende especialmente de la calidad de los resultados.

La última ocurrencia extrabibliotecaria se pondrá en marcha desde el 11 de mayo, mediante la sustitución del bibliobús escolar por un turismo en el que dos animadoras fomentarán la lectura (sin libros) en los colegios, en una única visita, y recogerán los libros del bibliobús pendientes de devolución desde diciembre. La optimización de los recursos públicos en su máximo esplendor…

En fin, los ciudadanos nos merecemos servicios de calidad, especialmente las personas más vulnerables, las que menos opciones tienen y más necesidades les apremian, servicios de calidad duraderos y profesionales, e instituciones valientes que den la cara y afronten los problemas, si es que quieren arreglarlos y si no, con la valentía para reconocerlo.

La provincia de Zamora está a punto de perder uno de sus mejores y mayores activos en los servicios culturales y sociales, que además está a un paso de desaparecer como referente en el mundo bibliotecario, donde sus bibliobuses eran un norte incuestionable.

Los Bibliobuses de Zamora mueren por inanición, porque su Mater Nutricia (Diputación de Zamora) se ha negado y se niega a proporcionarles el alimento necesario para seguir adelante en la atención del ya maltrecho medio rural zamorano. Con cubrir las vacantes del personal sería suficiente, cuando se quiere se puede, lo demás son excusas que entretienen, dejan pasar el tiempo y terminan con la poca vida de nuestros pueblos.

Esperemos que estas líneas no sean el preludio de un réquiem anunciado, y haya algo de vida en la Diputación de Zamora para reaccionar en favor de sus Bibliobuses, justamente la vida que se le acaba a su provincia.

 

Roberto Soto. Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM)

 

Roberto Soto

Colaborador en Biblogtecarios. Jefe de Bibliotecas en la Diputación de León y Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM). Convencido de la Biblioteca Pública e incondicional de los Bibliobuses.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *