Bibliotecas

Cruzadas bibliotecarias: el álbum ilustrado (también) es para adultos

En la biblioteca en la que disfruto nos hemos hecho eco del proyecto “Cita a ciegas con un libro” inspirada en una biblioteca pública de Los Ángeles y difundida por la bibliotecaria estadounidense Mollie Kay, de Texas.

En origen la idea es sacar a la luz obras literarias de calidad, pero que se van quedando en la estantería cogiendo polvo, bien por el paso del tiempo, por el hambre de novedades, o porque quizás no tienen un aspecto físico muy atrayente. Los ejemplares seleccionados, se envuelven en papel de estraza y se les añade un texto que dice: “Coge este libro, llévatelo a casa y desenvuélvelo. Enséñale tu lugar favorito para leer, comparte con él tu aperitivo favorito o enséñaselo a tus amigos. ¿Quién sabe? A lo mejor tenéis futuro“.

Para darle un valor añadido y hacer una valoración posterior al éxito o fracaso del proyecto, en mi biblioteca hemos añadido a los libros una pequeña encuesta, que consta de una única pregunta sobre el devenir de la cita con las siguientes opciones:

NY and the library: polémica en la Gran Manzana

Últimamente a mis posts les van bien los títulos en inglés. Y no es por esnobismo, sino porque las informaciones que más me inspiran vienen de las excolonias inglesas. La Gran Manzana vive en la discordia por culpa de su biblioteca. La mítica New York Public Library está envuelta en polémica desde que se anunció que Norman Foster se iba a hacer cargo de un ambicioso plan de remodelación que podéis ver en este vídeo. Lo que para unos es una oportunidad de adaptarla a las demandas del siglo XXI, para otros es una aberración que esconde además otra clase de intereses en un enclave privilegiado de la ciudad de los rascacielos.

Bibliotecas y... desahucios

SerenidadQuizás parezca un disparate o resulte sorprendente el título de esta entrada, pero al igual que las bibliotecas tienen o pueden tener un papel importante en la búsqueda de empleo de los usuarios, son susceptibles de ejercer un rol fundamental en otros aspectos de la sociedad. Sería una obviedad quizás hablar de la importancia que las bibliotecas pueden tener en la lucha contra la exclusión social, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de este hecho en concreto.

Las causas y las formas de exclusión son, por desgracia, muy abundantes, pero en este post quisiera centrarme de forma exclusiva en la participación que pueden tener las bibliotecas en la ayuda a los que por desgracia se han visto despojados del que quizás sea el bien material más preciado: su hogar.

Los bibliotecarios ya no necesitamos saber paleografía

Ser parte de una comunidad de países movida por unos intereses comunes como es la UE (al menos esa es la teoría) implica hacer cambios sustanciales, no siempre bien recibidos, en la gobernanza de un país. Con el fin de involucrar a la sociedad en este espíritu europeísta se han modificado sustancialmente algunos de los pilares de la sociedad española, como la educación; intentando superar el examen que año tras año arrastra a España a la cola en materia educativa con respecto a otros países “más avanzados”.
Así que con este propósito, allá por el año 2007 se empezó a oír un fuerte eco sobre la implantación del “Plan de Bolonia” en las universidades españolas con el fin de unificar y homologar las titulaciones, facilitando así la movilización entre el alumnado (reitero, teóricamente). Y a partir de aquí, saltaba la polémica: pasadas las manifestaciones, las protestas, las detenciones y la solicitud de retirada al ministerio, el plan se aprobó y con ello se empezó a poner en marcha la maquinaria pertinente con la que se empezarían a confeccionar los planes de estudio de los nuevos grados. Y con la creación de los planes también vinieron los ajustes -no todo el monte es orégano-, y en lo que nos atañe a esta, nuestra comunidad, supuso el descenso de universidades que impartían ó la Dimplomatura en Biblioteconomía y Documentación ó la Licenciatura en Documentación ó ambas y su adaptación a los nuevos Grados. El panorama actual tras este reajuste deja a 12 universidades, tanto públicas como privadas, que imparten el Grado en Información y Documentación.

Conjugando el verbo leer

Aqui estamos luego de unas vacaciones, acomodándonos al año que por estos pagos comienza a ponerse en marcha. Los chicos vuelven al colegio, los grandes ya regresan de sus recesos laborales... Y en la biblioteca escolar es momento de preparar el año. Presentar los proyectos, definir el material que los chicos van a utilizar.

Estoy leyendo libros de texto o manuales como les decimos por acá, todos los que van dejando las editoriales, de distintas materias, para distintos niveles. Voy de geografía a biología, de literatura a matemáticas y en medio de ese mar de ejercicios y textos me pregunto: ¿por qué leemos? Si no es para lo estrictamente académico, si no es para el trabajo, digamos: si no es por deber, ¿por qué leemos?