¡Feliz Día del Bibliobús 2021!

Ya en 1937 María Moliner  anunciaba el ansia de cultura de las gentes humildes, en la invitación que hacía a los futuros bibliotecarios rurales para que probaran “…a hablarles de cultura y veréis cómo sus ojos se abren y sus cabezas se mueven en un gesto de asentimiento, y cómo invariablemente responden: ¡Eso, eso es lo que nos hace falta: cultura!”[1]

Casi cuarenta años después, en 1975, otra insigne bibliotecaria, Julia Méndez Aparicio, confirmaba como fruto de su trabajo que “el español de los municipios rurales, aun de los más pequeños y apartados lee… si se le proporcionan libros para leer”.[2]

Hoy, ochenta y cuatro años después, la extraordinaria acogida que tiene la presencia y la labor de nuestros bibliobuses entre la población más vulnerable, sigue demostrando la vigencia de aquella máxima, la de que la cultura, la lectura, el saber son elementos consustanciales a la condición humana, y para quienes carecen de ellos, continúan siendo bienes esenciales.

Sin embargo, hay algo que sí ha cambiado, el contexto. La España eminentemente rural que conocieron nuestras dos autoras ya no existe, los pueblos llenos de gente han desaparecido de nuestra geografía, subir al monte y encontrarte laborando a tus paisanos ya no es corriente; ahora tenemos localidades con apenas habitantes, campos yermos y desiertos que separan más nuestros pueblos que las tradicionales rencillas entre poblaciones limítrofes.Día del Bibliobús 2021

Ahora la cultura es una necesidad más social que nunca, pero no sólo para ascender en la escala del bienestar, sino para procurar el desarrollo económico de regiones aisladas, para atraer servicios que un día desaparecieron, para mejorar la calidad de vida del día a día, para fijar población, para llenar los vacíos y las ausencias, para engañar a la soledad…

La vida en nuestros campos no es fácil, y la presencia del bibliobús la dulcifica, como un hálito de confianza hacia tiempos mejores que, con recursos semejantes, a la fuerza tienen que venir, porque mientras hay bibliobús hay esperanza.

Y llegó la pandemia, y los males se multiplicaron por mucho. Y dando gracias por seguir vivos y tener vivos a los nuestros, la vida fue continuando, pero con aislamiento social (todavía más), y recursos, los justos (nada nuevo), y las soledades, las incertidumbres, las inseguridades, el miedo campando a sus anchas. Y el bibliobús ausente durante el confinamiento obligatorio, más anhelado que nunca, cuando más falta hacía la charla, el desahogo, el consuelo, la mirada amiga y cómplice, y sus libros, y sus consejos, y su buen rato de conversación.

“Qué alegría, vivir, sintiéndose vivido…”[3], era justo lo que muchos bibliobuses querían conseguir en sus usuarios cuando no podían acercarse,  y para ello se valieron de Internet, de las redes sociales, pero también del teléfono, o de los envíos por correo postal.

Al final no solo la muerte se hizo fuerte, también la vida se fue abriendo paso entre la maleza y llegó la desescalada, y con ella los bibliobuses volvieron como el retorno de las cigüeñas, y la acogida no pudo ser mejor, tan esperada, tan ansiada, la confirmación para sus lectores de “…la gran certidumbre, oscuramente, / de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, / me está viviendo”.[4]

Y por eso este año el Día del Bibliobús se ha centrado en todo ello, en demostrar a las personas que nos esperan que estamos “Más comprometidos que nunca” con ellos, con sus causas, con sus apuros, con sus carencias, justo ahora cuando más nos necesitan; y también como agradecimiento por su paciencia y por su respeto con las normas de prevención, tan incómodas como obligatorias.

La Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM) ha querido darles voz, escuchar de primera mano el sentir de los usuarios ante el regreso de su bibliobús, en una campaña que los hace protagonistas por méritos propios.

Hoy es 28 de enero. ¡Feliz Día del Bibliobús!

[1] Prólogo a las Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico. Sección Bibliotecas (1937)

[2] Julia Méndez Aparicio. Memoria del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas de Toledo (1975)

[3] Pedro Salinas. La voz a ti debida.

[4] Pedro Salinas. La voz a ti debida.

Roberto Soto

Colaborador en Biblogtecarios. Jefe de Bibliotecas en la Diputación de León y Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM). Convencido de la Biblioteca Pública e incondicional de los Bibliobuses.

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