Bibliobuses en Budapest. Breve historia

Los bibliobuses de Budapest dejaron de existir en la primera mitad de los años 90 del S.XX, en coincidencia con el desgaste de los vehículos y la proliferación de bibliotecas en las barriadas donde actuaban.

Para buscar los orígenes de este servicio hemos de remontarnos al final de la II Guerra Mundial, en concreto al asedio de Budapest, cuando se crean las dos primeras bibliotecas móviles, instaladas en sendos tranvías, a los que no tardó en unirse un tercero, adaptados en su interior para la nueva función que iban a desempañar. Ésta era una iniciativa que también se estaba dando en otros países que pretendían superar los desastres de la guerra con este tipo de equipamientos.

Estos tranvías estaban perfectamente equipados como biblioteca, llegando incluso a contener el fichero de gavetas de madera que por aquella época constituía el catálogo de publicaciones.

Sus paradas tenían una periodicidad semanal, una duración de dos horas, y con ellas se cubrían las zonas residenciales de la capital que no contaban con otro servicio bibliotecario.

La década de 1960 supuso el fin de los tranvías biblioteca, lo que supuso la suspensión del servicio.

El año de 1973 constituye el arranque de lo que iba a ser el servicio de bibliobús para la ciudad de Budapest durante los siguientes veinte años. En efecto, se transformó un autobús urbano en un bibliobús que alojaba en sus estanterías en torno los 2.300 ejemplares, más un almacén de 700 publicaciones en sus bodegas.

Desde mediados de 1980 se pudo contar con dos unidades, que cubrían doce distritos en los que efectuaban un total de 30 paradas.Bibliobús de Budapest en la década de 1970

Los bibliobuses contaban con todos los adelantos de la época, entre los que se encontraban la megafonía y magnetofón para la difusión del servicio y de las publicaciones. Su colección se distribuía en un 33% infantil y juvenil, un 40% de no ficción para adultos, y el resto para obras de creación. También disponía del servicio de desideratas para su más completo aprovechamiento.

En un principio, la tripulación del bibliobús estaba compuesta por un bibliotecario y un conductor, sin embargo, con la duplicación de vehículos se redujo a un bibliotecario-conductor en cada uno.

En esos mismos años, su proliferación también alcanzó a otras ciudades distintas de la capital, tales como Érd, Pécs, Kaposvár, Székesfehérvár, Tatabánya y Győr.

A pesar de su desaparición en los 90 para Budapest, a partir de la década de 2.000 se extendieron los servicios bibliotecarios móviles por el medio rural, mediante equipamientos más grandes y robustos, adaptados a esas nuevas condiciones, como hoy siguen funcionando.

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Roberto Soto

Colaborador en Biblogtecarios. Jefe de Bibliotecas en la Diputación de León y Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM). Convencido de la Biblioteca Pública e incondicional de los Bibliobuses.

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