Yo, robot bibliotecario

La automatización llevada a cabo en las bibliotecas durante el último cuarto del siglo XX supuso un gran avance en los servicios bibliotecarios y consiguió que las bibliotecas entraran en el nuevo siglo con un aspecto acorde con los tiempos. La integración de los ordenadores cambió de forma significativa el trabajo de los bibliotecarios, hoy en día dependientes en su mayor parte del funcionamiento de estos ordenadores. La automatización mejoró la labor bibliotecaria y no supuso una amenaza para el oficio. Pero los actuales avances tecnológicos, especialmente en los campos de la inteligencia artificial y la robótica, pueden traernos en los próximos años una nueva automatización que revolucione el actual empleo de bibliotecario.

En la película americana Un amigo para Frank un usuario visita su biblioteca y pregunta insistente “¿Dónde está la bibliotecaria?” —No conozco ese título, le responde el robot que atiende el mostrador principal ante el estupor del viejo lector. Por suerte, es una escena de ciencia ficción, pero ¿está tan lejos ese futuro?, ¿llegaremos a ver robots bibliotecarios?

Robot

Un reciente  informe elaborado por investigadores  de la Universidad de Oxford, titulado The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation concluye que el 47% de las profesiones ejercidas en los Estados Unidos corren un alto riesgo de ser automatizadas en las próximas dos décadas. El nivel educativo requerido, así como el salario percibido actúan como atenuantes de forma inversamente proporcional. A mayores requerimientos y salario, menor riesgo de automatización del empleo.

Los autores de este informe, Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, realizan un pormenorizado análisis de más de setecientos oficios calculando el porcentaje de posibilidades existentes de que sean automatizados en un futuro relativamente cercano. Profesiones relacionadas con sectores como la educación o la sanidad se encuentran fuera de peligro, mientras que otras como conductor de taxi o mecánico pueden convertirse en una rareza antes de mitad de siglo. Las predicciones para la profesión bibliotecaria tampoco son nada buenas:

  • Bibliotecario (Librarian): 65% de posibilidades de ser automatizado
  • Auxiliar de biblioteca (Library assistant): 95% de posibilidades de ser automatizado
  • Técnico de biblioteca (Library technician): 99% de posibilidades de ser automatizado

Recientemente Julián Marquina ya hablaba en su blog de las utilidades que un robot podría tener para las bibliotecas del presente, entre las que señalaba las siguientes:

  • Llevar a los usuarios hasta el lugar exacto donde se encuentra el libro que está solicitando.
  • Acompañar a usuarios a puestos libres para lectura, estudio, salas de trabajo en grupo o uso de ordenador.
  • Realizar recomendaciones de servicios, productos y actividades en función del usuario.
  • Visitas guiadas como primer acercamiento a la biblioteca de los nuevos usuarios y así puedan descubrir hasta el más mínimo detalle.
  • Contacto directo con el personal bibliotecario a través de videoconferencias

Podemos encontrar algunos ejemplos de uso de la robótica en bibliotecas, como el BookBot utilizado en la Biblioteca James B. Hunt Jr. de Carolina del Norte, que se encarga del almacenamiento y recuperación de los libros en las innovadoras instalaciones de la biblioteca.

También podemos ver prototipos más futuristas como el robot PR2 desarrollado por estudiantes de la Universidad de Washington, que es capaz de entender las solicitudes de los usuarios, localizar y colocar libros en la estantería y dar información sobre los ejemplares.

Parece claro que servicios tradicionales relacionados con la atención al usuario como préstamo o referencia y  labores técnicas como clasificación y catalogación de documentos verán la llegada de una nueva automatización en las próximas décadas. Pero en esta ocasión antendiendo al informe de Frey y Osborne, la amenaza del desempleo tecnológico, del que ya hablaba Keynes en los años 30, puede caer sobre el conjunto la profesión si no se producen los cambios adecuados que nos pongan al nivel de los avances técnicos. El desarrollo de nuevos servicios y el desarrollo profesional serán claves para que los androides no terminen por conquistar nuestro actual empleo.

Y vosotros, ¿pensáis que tendréis al cargo una cuadrilla de robots?, ¿se verá la profesión sometida a las leyes de la robótica?, o como se dice en Un amigo para Frank ¿los bibliotecarios seremos algo retro en un futuro cercano?. Espero vuestros comentarios.

Pablo García

Un espacio para hablar con una visión desenfadada sobre temas relacionados con el mundo de las bibliotecas y la documentación. Se trata aquello que es tendencia, especialmente enfocado en la innovación en aspectos tradicionales de la profesión, y la adaptación de la tecnología al trabajo diario del profesional de la información. La imagen social de la profesión también tendrá protagonismo.

7 Comentarios a “Yo, robot bibliotecario

  1. Hola!

    No sabía nada de que ya se utilizaran robots para responder preguntas de localización
    del libro “x” o su disponibilidad pero no me parece nada mal.

    Trabajo como referencista en una biblioteca universitaria y si bien hay
    preguntas a las que un robot podría responder sin más problemas hay muchas (la
    mayoría), lo siento por la tecnología, me gustaría saber cómo se las
    apañan!

    El problema es que el usuario rara vez sabe expresar lo que busca! Si tiene las
    cosas muy claras quizás ni pregunte pero muchos no saben cómo expresarlo
    o bien no saben qué están buscando! Y aquí entra la persona, el humano!
    preguntar, dar la vuelta a las cosas … en fin, sonsacar la información que sí
    resultará ser la pregunta adecuada.

    Algún día quizás los robots puedan suplantar al bibliotecario/a y para muchas
    tareas mecánicas no lo veo tan lejos sino fuera por el precio de adquirir a tan
    cableado compañero. Pero suplantar el conocimiento que no se mide ni se aprende
    de un libro si no que se vive (la experiencia) esto ya lo veo más difícil.

    Y la ficción me remito!! “¿Dónde está la bibliotecaria?“ —No conozco ese titulo !!

  2. La profesión acabará despareciendo debido a la automatización o quedará muy reducida como otras. Aconsejo leer el libro El Fin del Trabajo de Jeremy Rifkin

    Aquí un resumen:

    En este libro de lectura ineludiblemente obligada, tan inquietante como útil, Jeremy Rifkin intenta demostrarnos que estamos iniciando una nueva fase de la historia humana, caracterizada por lo que ya parece una permanente e inevitable decadencia de lo que hasta ahora entendíamos por trabajo. Las actuales cifras de desempleo, a escala mundial, son las mayores desde la gran depresión de los años 30. El número de personas infraempleadas o que carecen de trabajo está creciendo a un ritmo vertiginoso, debido sobre todo a los millones de recién llegados al mercado laboral que se están convirtiendo en víctimas propiciatorias de una nueva revolución tecnológica. Y los más sofisticados ordenadores, la robótica, las telecomunicaciones y otras formas de alta tecnología están sustituyendo rápidamente a los seres humanos en la mayor parte de los sectores económicos, trátese de los procesos de fabricación, de la distribución al por menor, del transporte, de la agricultura o de las diferentes actividades funcionariales. En otras palabras, la gran mayoría de los trabajos van a desaparecer para no volver nunca jamás, de manera que el mundo acabará polarizándose en dos fuerzas, en dos tendencias potencialmente irreconciliables: por una parte, una élite bien informada que controlará y gestionará la economía global de alta tecnología; y, por otra, un creciente número de trabajadores permanentemente desplazados, con pocas perspectivas de futuro y aún menos esperanzas de conseguir un trabajo aceptable en un mundo cada vez más automatizado. Partiendo de todo eso, Rifkin afirma que deberíamos empezar a plantearnos la existencia de la era posmercado, es decir, la que estamos empezando a vivir; pensar en formas alternativas a los planteamientos más habituales en torno al trabajo, poner en marcha nuevos modos de generación de ingresos y de reparto del poder; y generar una mayor confianza en el tercer sector; que a su vez deberá permitir la reconstrucción de nuestras comunidades y nuestras culturas. Debemos concienciarnos de que, si bien el fin del trabajo puede suponer el final de la civilización tal como la hemos conocido hasta ahora, quizá también sea el inicio de una gran transformación social que traiga consigo el renacimiento del espíritu humano

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