La infancia y la literatura un binomio fantástico

Aprovechamos la celebración del II Salón del Libro Infantil y Juvenil de Salamanca para colarnos en el curso que en este marco se desarrolla en la Facultad de Educación de la USAL y hablar con una de sus ponentes, Carolina Lesa, sobre lectura, sociedad, bibliotecas, de cómo leer nos construye como individuos y como colectividad.

Nos acercamos a esta especialista a través de Raquel López Royo, miembro de la Asociación La Sal, grupo a cargo del cual está la organización de este segundo salón salmantino y del que parte también la iniciativa de la propuesta formativa La infancia y la literatura un binomio fantástico. En esta incursión en el ámbito universitario, la lectura y la literatura infantil y juvenil se plantean desde diferentes perspectivas que siguen la estela que marca La Sal, una asociación que ya hace varios años surgió del encuentro de un grupo de profesionales relacionados con la lectura desde sectores muy diversos: autores, ilustradores, editores, narradores, actores y también bibliotecarios, libreros, docentes y gestores culturales.

El primero de estos enfoques de la lectura y de la literatura para niños y jóvenes ha estado a cargo de Carolina Lesa, una especialista sensible que por encima de la academia pone la vida, las experiencias individuales y colectivas ligadas a la lectura. Es alguien que vive con la lectura y la lectura forma parte de sus conversaciones, de sus proyectos y de sus preocupaciones.

Ella es Licenciada en Comunicación Social (UNLP), máster en Necesidades y Derechos de la Infancia (UAM) y Máster en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes (UAB). Desempeña diversas tareas de comunicación, creación de contenido y edición para el sector editorial e instituciones ligadas a la infancia, que compagina con labores de docencia y asesoramiento. Ha colaborado con diversos terapeutas para incorporar la literatura en los tratamientos de niños con necesidades educativas especiales.

En los contenidos de su blog Cuando te presento el mundo se refleja a la perfección esta doble preocupación teórica y vital de Carolina que le lleva a hacer de la lectura una vía para cuestionarse la realidad y para vivirla con más intensidad.

Esta es la conversación que con hemos mantenido con Carolina Lesa

Estamos en una sociedad demasiado llena de textos, de imágenes, de cosas ¿Hay espacio en esta sociedad, tan rebosante, para un modo de lectura que, como tú propones, necesita vacíos interiores y exteriores?

El espacio está, solo falta que los seres humanos nos apropiemos de él; la vida no es ajena a lo que hacemos con ella, de la misma manera que el concepto de tiempo no puede separarse de la mente. Hemos impreso velocidad a los días, pero somos dueños o dueñas de poner una pausa. En todo caso, a escala social, es una reflexión interesante. Hay un bombardeo de propuestas de contenido, pero pocas sobre la creación de espacios de escucha, reflexión y análisis. ¿Cuántas acciones hay, en esta línea, en las escuelas, en los centros culturales o en las bibliotecas? Vivimos en una sociedad llena de ruido, desequilibrada en lo económico, caracterizada por una fiebre de producción. La pregunta es ¿qué nos impide apropiarnos de las pausas? ¿Desde qué lugares institucionales se debe bajar el ritmo para abrir estos claros?

¿A qué atribuyes la proliferación de textos que bajo la apariencia de literatura esconden libros didácticos con mensajes directos y simples y el olvido de la metáfora?

No tengo una respuesta, más bien algunas percepciones. La primera es que vivimos una época de cambios sociales importantes: en el género, en el lenguaje, en la concepción de la infancia. Hay cambios culturales y una revisión del pasado. Sin embargo, esto que conceptualmente representa un avance, no cuenta con estrategias didácticas, metodológicas, ni acciones políticas que se encuentren en el mismo nivel evolutivo. Más bien todo lo contrario: hay un auténtico desfase entre los modelos psicológicos y pedagógicos con los que se sostienen estas acciones y el contenido. De ahí que el libro continúe siendo una voz de autoridad. Es mucho más fácil leer un mensaje llano y directo, que crear un espacio de incertidumbre que promueva el pensamiento propio. ¿Qué formación, qué práctica hay, en los profesionales de la mediación y en los docentes, en coordinar debates que no caigan en lugares comunes? ¿Cuánto poder y control estamos dispuestos a ceder en estas prácticas? Y esto sin contar que, aún, a pesar de todo lo escrito y dicho, se sigue pensando al lector o lectora como un ser humano plano, raso, dispuesto a creer y hacer todo lo que un libro dice; donde la cultura y el contexto social no son tomados en cuenta.

¿Qué papel le atribuyes a la biblioteca como un espacio que puede propiciar las lecturas colectivas? ¿Hay otros lugares que las puedan sustituir?

Hace tiempo que se habla de las bibliotecas como ágoras, protagonistas en la producción y gestión del conocimiento. Y creo que deberían tomar la iniciativa y la bandera como espacios emergentes de escucha, de construcción de sentido en lo individual y lo colectivo. Lamentablemente, al menos en los sitios de España que conozco, aún queda mucho por hacer al respecto, y es apenas un horizonte.

Hablas en tus textos de la lectura como un medio que contribuye a la construcción de la subjetividad, ¿puedes nombrarnos algún libro que haya sido para ti importante en tu trayecto vital?

Los dos libros orales que han marcado mi acercamiento a la literatura han sido mi padre y mi abuelo. Ambos eran grandes narradores y recreadores de historias. En cuanto a la lectura escrita, puedo decirte que para mí hay tres libros que marcaron un punto de inflexión: Las obras completas de Alejandra Pizarnick (siempre vuelvo una y otra vez a sus poemas); Rayuela de Julio Cortázar y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

¿Puedes señalarnos algunas de las dificultades con las que se encuentra la escuela para fomentar esta lectura de la que hablas, que tiene como base la experiencia personal y la conexión con los textos?

Creo que el ámbito docente lucha, al menos, con tres cuestiones. La primera es la administración: la presión por llegar al temario y el currículo. Se pierde de perspectiva que la tarea docente es el aprendizaje y el desarrollo de sus habilidades, las propias y las inherentes a todo ser humano; no inyectar un índice temático a presión. La segunda es su propia experiencia: ¿cuándo la institución escolar creó espacios formativos para que los docentes exploraran la lectura de otra manera, más sensible y artística? ¿Cuántos clubes de lectura existen en la actualidad para este colectivo? ¿Con cuántos ilustradores o ilustradoras han tenido la suerte de dialogar y aprender? Y la tercera: sigue primando una concepción donde el maestro o maestra debe saberlo todo, lo que impide poner en práctica estrategias didácticas más libres o experimentales. Esto hace, por una parte, que la literatura sea vista más como una herramienta para tratar contenidos que como un espacio de diálogo y construcción; y por otro que los temas que necesitan ser tratados y discutidos en profundidad, como la igualdad de género, caigan en tópicos y lugares comunes por la pobreza literaria desde las cuales son abordados.

En las biografías de lectores aparece que un contexto de escasez de libros fue lo que les impulsó a leer ¿Crees que la sobreabundancia de títulos termina siendo un elemento disuasorio de la lectura?

Pienso que lo disuasorio no es tanto la cantidad de libros como la homogeneidad de lo que se publica.

¿Crees que hay muchos impedimentos para llegar a ser lectores? ¿Crees que hay también muchos puentes?

Somos seres contradictorios y complejos. Somos capaces de crear puentes e impedimentos, ¡todo a la vez! A mi entender, el mayor impedimento es la abundancia de libros tan lineales y simplistas, y el hermanamiento de la literatura con la psicología positiva, entre otras. Si la literatura hubiera hecho migas, socialmente hablando, con la física cuántica, probablemente la realidad hubiera sido -nunca mejor dicho- otra.

Cuando hablamos de lectura para niñas y niños con otras capacidades ¿hablamos de lecturas adaptadas o de libros adaptados?

En realidad hablamos de condiciones de lectura accesible. Y esto incluye tanto al libro como a la situación de lectura. En el primer caso, hay niños o niñas que necesitarán adaptaciones: en braille, de lectura fácil o en pictogramas, por ejemplo. La pregunta aquí es qué libros se seleccionan para estos colectivos, y cuál es la calidad de esas adaptaciones. Por ejemplo, el mejor libro en pictogramas -al menos para mí- es El astronauta, de Sally Books. Pero cuidado, nada impide tampoco darle a cada lector o lectora lo que necesite. En este sentido, el álbum ilustrado me parece un género muy versátil y recomendado para quienes estén dentro del espectro autista, donde hay obras sin palabras u otras cuya potencia gráfica es mucho más significativa que los libros con pictogramas. Lo que hemos de tener en cuenta, en todo caso, es que la literatura debe proporcionar una experiencia estética, y es nuestra tarea elegir libros en esta línea, sean para el colectivo que sea. Antes que pensar en la discapacidad, deberíamos preguntarnos qué lecturas nos parecerían indispensables para que formen parte de su imaginario. En cuanto al segundo punto, no hay (o las que hay son muy escasas) bibliotecas con espacios accesibles. Y no me refiero a una rampa, sino a una señalización con pictogramas, tarjetas de comunicación, sala de la calma, recursos sensoriales y de comunicación. Y, lo más importante de todo: una política que cambie la cultura actual, donde las personas, tengan la condición o peculiaridad que tengan, se sientan bienvenidas. No prohibir la entrada a la biblioteca a nadie no significa, bajo ningún aspecto, que formes o te sientas parte de ella. Yo recibo con gusto a las visitas en mi casa, pero si no las invito, no lo comunico o informo, entonces ¿pueden venir? ¿Qué huellas de bienvenida para estos colectivos hay en las bibliotecas? ¿Por qué hay tan pocas personas con diversidad funcional que acuden a los espectáculos de narración oral o a pedir libros? ¿Cuántas sesiones han contado, por poner otro ejemplo, con algún intérprete de lengua de signos? ¿Hay algún mensaje específico en las páginas web o blogs que indiquen a estas personas que son esperadas? ¿Preguntamos, cuando se organizan actividades, si alguien necesita algún soporte para disfrutarla? Aún nos queda un largo camino que recorrer.

#TerritoriodeFantasía #TerritorioRodari #TerritoriodeCooperación

Esta charla, como ya comentamos, tiene lugar en el marco del Salón del Libro Infantil de Salamanca, que en su segunda edición se plantea como un homenaje al pedagogo y escritor Gianni Rodari, en el centenario de su nacimiento. Rodari es una figura clave en el quehacer de promoción de la lectura y la escritura de muchas escuelas y bibliotecas y representa una apuesta por incorporar LA FANTASÍA como eje en la educación de los niños y las niñas. Su Gramática de la fantasía resulta compañía inseparable para muchos docentes y bibliotecarios a la hora de disparar la imaginación y generar historias; por otro lado, la fantasía y el humor de sus cuentos y novelas renovaron la literatura infantil haciéndola más libre y menos atada a fines didácticos.

Vivimos momentos en los que más que nunca necesitamos espacios que se abran a estos espacios de fantasía, a la posibilidad de salirse de los márgenes, de la cuadrícula, en los que empezar a imaginar y a partir de los que transformar el mundo que nos rodea.

Tiempos, también, en los que hay que celebrar que la actividad cultural no se pare y que a pesar de todos los condicionantes puedan salir adelante proyectos como este Salón. Un evento que también simboliza el esfuerzo compartido de personas e instituciones que se unen en torno a la lectura y que entienden que la fantasía no es un camino para salirse de la realidad sino una posibilidad de explorarla y comprometerse con ella.

Por eso desde aquí os invitamos a explorar el amplio programa híbrido que ofrece este Salón del Libro Infantil y Juvenil de Salamanca, en el que hay platos para todos los gustos:

 

Y nunca olvidemos que…

La FANTASÍA permite no conformarse con las respuestas manidas

LA FANTASÍA, es un movimiento hacia la invención y la creatividad

LA FANTASÍA pone en marcha la utopía

LA FANTASÍA invita a la risa y a la alegría

Luis Miguel Cencerrado

Coordinador de reseñas en BiblogTecarios Bibliotecario, formador, asesor y apptekario navegando en los mares de la lectura analógica y digital, su promoción, las bibliotecas públicas, infantiles y escolares.

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