Desafíos de la lectura y la formación de lectores

Seguimos explorando las otras caras de la lectura con las lentes que nos proporcionan las jornadas Leer Iberoamérica Lee, celebradas en Madrid el pasado mes de junio. Como anunciamos en la anterior entrada referida a este evento en él se plantearon muchas cuestiones de interés sobre las que es importarte interrogarse para dar pasos en firme en la tarea de promover la lectura en el contexto híbrido actual de nuestras sociedades. Retomamos en esta segunda entrega algunas de las reflexiones que se quedaron en el tintero tras la primera crónica.

«Nos interesan las preguntas», manifestó en una de sus intervenciones Inés Miret, Codirectora de Laboratorio Emilia. No faltaron interrogantes, desde luego en estas jornadas profesionales, y entre ellos, uno de profundo calado que resonó de principio a fin de las sesiones: ¿Hay lectura si no hay construcción de significado o de sentido?

En relación con esta cuestión giran las ideas afloradas en los debates de las que nos hacemos eco en esta nueva entrada sobre este evento, si bien formuladas desde distintas perspectivas. Ecos que resuenan desde la voz del escritor, en unos casos; que en otros toman el ángulo de los promotores y mediadores de lectura o que tienen que ver con los propios materiales de lectura, con sus contenidos y los formatos en los que se presentan.

La literatura como revolución

Como representante de los creadores, los autores, alzó su voz la escritora argentina Mª Teresa Andruetto, premio Hans Christian Andersen en 2012. En sus intervenciones aludió al compromiso del escritor, consigo mismo y con los lectores, y habló de la literatura como revolución. Reflexionó sobre el lugar del escritor y la escritura en la formación del lector, respecto a lo cual destacó que el escritor “construye el lector que quiere para sí”; se dirige a un lector implícito y propone una relación particular con él, que en su caso, Andruetto define como un lector que se interrogue.

En consonancia con ese lector buscado, crítico y activo, la autora toma como base de su escritura su concepción de la literatura como resistencia en distintos planos:

  • Resistencia del lector frente al pensamiento único, a lo que se dice que es bueno para él.
  • Resistencia del escritor a lo esperado, lo esperable, a lo que le dictan.
  • Resistencia del lenguaje literario a decir lo que todos quieren.

Así Andruetto destaca como valor de la lectura, la escritura, la palabra… lo que suponen de desvío, su capacidad de habilitar la posibilidad de disentir. Desde esta perspectiva resulta clave el compromiso del autor y la relación que éste busca establecer con los lectores. En este sentido, la escritora argentina entiende la creación literaria como experiencia de lenguajes cargada de ambigüedad que deja entre el autor y el lector el suficiente espacio de vacío para que entre el otro. La capacidad de sugerir, de evocar, de interrogar, de aprehender que una obra provoca en el lector dependerá, por tanto, del papel que el escritor le otorgue. Ese lector crítico y activo necesita un margen de participación en la experiencia de lectura literaria y se lo reclama al autor: “quiero un vacío que yo pueda llenar”, destaca Andruetto.

Incidiendo en el compromiso del escritor con los lectores, la autora plantea la secuencia Creación literaria-CREER-Lector como base del trabajo del escritor, sosteniendo que para crear es preciso creer en lo que uno hace. La falta de esa creencia es, según la autora, lo que diferencia la creación de la repetición de uno mismo y de lo que hacen otros. Muchos escritores en lugar de escribir, producen, al igual que hay mediadores que no leen, lo que vendría, en consecuencia, a cuestionar su labor, la de creación de los primeros y la de mediación de los segundos.

Formando nuevos lectores

El segundo foco de estas notas recoge algunos apuntes de los temas que se abordaron en una animada mesa en torno a la formación del lector y el papel del mediador o promotor de lectura. Los interrogantes y reflexiones que afloraron en esta mesa resultan de particular importancia para las personas e instituciones que se mueven en el terreno de la promoción de la lectura, sea en el ámbito educativo, cultural o social.

Una de las conclusiones que podrían formularse de este debate sería la necesidad de formar lectores capaces y críticos en el nuevo contexto en el que se desarrollan las prácticas de lectura y escritura. Una necesidad de formación que se defiende como acción necesaria frente a la espontaneidad y la no intervención; esta última sería otra de las opciones en liza, pero que crece bajo el influjo del mercado. Renunciar a la formación de lectores supondría, por tanto, dejar al lector incipiente y en desarrollo a merced de modas e intereses que no buscan precisamente su fortalecimiento como lectores críticos sino que persiguen otros intereses particulares y de mercado.

Un primer paso necesario para conectar con los niños y a los jóvenes, como apunta Cristina Novoa, pasa por conocerlos y reconocerlos; por valorar sus prácticas de lectura, por motivarles y acompañarles en el descubrimiento de la lectura y a lo largo de todo su itinerario lector. En esa idea de acercarse de forma cuantitativa y cualitativa a la realidad de los nuevos lectores se enmarca el estudio sobre los Clubes de lectura en los centros de secundaria de Galicia cuya traducción al castellano se presentó en estas jornadas.

Ligada con estos espacios de expresión que suponen los clubes de lectores se resalta la importancia de crear comunidades, de tejer estructuras de encuentro e intercambio en torno a la lectura y los lectores. Tener conciencia de “ser lector” se destaca como algo fundamental para asentar hábitos de lectura sólidos y duraderos; al respecto se llama la atención sobre la diversidad de prácticas de lectura y escritura que desarrollan hoy niños y jóvenes que, sin embargo, no se reconocen como lectores. Esta consideración nos ha de llevar a un necesario reajuste de conceptos; a actualizar la forma de entender y abordar el hecho de leer y escribir; a revisar etiquetas que nos han servido hasta la fecha pero que hoy no resultan válidas para delimitar los terrenos de la lectoescritura y para determinar quién es o no lector en el momento actual.

En relación a los mediadores, afloran también muchas preguntas y llamadas de atención: ¿Quién forma a los lectores y cómo se decide formarlos? o ¿Cómo formar al mediador? son una muestra de ellas pero no las únicas. Las respuestas, abiertas y diversas, en las que no caben dogmatismos, encorsetamientos ni generalizaciones. Las experiencias que han salpicado los diversos paneles de estas jornadas, como en otros foros igualmente ocurre, reafirman la necesidad de reforzar el papel de los mediadores como lectores, así como su autonomía y criterio.

El carácter horizontal de la mediación y promoción de la lectura es otro aspecto especialmente destacado. Igualmente, se reafirma una premisa sencilla pero no siempre bien entendida, como es la importancia crucial de adaptar la labor de promover la lectura a las particularidades del entorno concreto en el que se desarrolla el trabajo, a las necesidades e intereses de la comunidad específica a la que se dirige la acción y de implicar a todos los sectores y miembros de la comunidad a través de propuestas de trabajo colaborativo y participativo.

La mediación, desde la familia a la universidad se hace especialmente necesaria en el entorno actual de cambio del contexto de las prácticas lectoras por influjo del desarrollo tecnológico, sin olvidar que al comienzo y al final del libro están las personas.

Lecturas y lectores en la era digital

El tercer foco de esta crónica lo ponemos en una de las mesas que fijó de manera más específica la mirada en ese nuevo contexto caracterizado por la irrupción digital. Un contexto que genera nuevas formas de leer, de escribir y de comunicarse en virtud del desarrollo tecnológico y que afecta de lleno a la cadena del libro y al mundo de la lectura en su conjunto. Bajo el título Virtualidades y formación de lectores se desarrolló este panel en el que se pusieron sobre la mesa algunos de esos cambios y las incertidumbres que comportan.

Para abrir boca, una primera cuestión: ¿Qué cambia en las prácticas lectoras cuando se cambia de soporte? La pregunta la formula y responde de forma sintética Inés Dussel, Investigadora del DIE-CINVESTAV, conectando con el interrogante con el que abrimos esta entrada. Según esta investigadora mexicana el construir sentido es igual en el soporte que se lea, la diferencia está en las interrelaciones que proponen unos y otros.

Relacionada con el apartado anterior, se reivindica el papel de la educación y de forma firme se defiende que no hay que abandonar la escuela, pues tiene mucho que decir en este contexto. Como argumento que sustenta esta demanda, se alerta sobre la opacidad y el poder de las nuevas “autoridades” del mercado, muy comercializadas. Ante ello se reivindica la intervención de la escuela, a la que se invita a producir un discurso alternativo frente al del mercado y las grandes tecnológicas.

Por otra parte, Marcos García, Director Artístico de Medialab-Prado, plantea que hay que liberar a la escuela de la presión que recae actualmente sobre ella porque no le corresponde en exclusiva dar respuesta a los retos que plantea la irrupción de la virtualidad. Por contra, la situación requiere generar espacios complementarios donde experimentar y avanzar en el cambio educativo como reto que requiere una acción conjunta y la intervención de diferentes estamentos. Igualmente se considera que las maneras de organización tradicionales y las respuestas institucionales al nuevo desorden de lo digital se vuelven insuficientes. En este sentido, se pone de manifiesto que las instituciones culturales han de pasar del papel transmisor al de generador.

Se destaca de forma reiterada la importancia de las bibliotecas, con especial mención a las escolares, en la formación de lectores, que se ha de entender como construcción de “intérpretes” de mensajes compuestos por códigos que se combinan e interrelacionan creando nuevos lenguajes. En relación con ello Lucas Ramada, investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona, llama la atención sobre la nueva literatura digital, una nueva realidad literaria que aporta nuevos discursos y propone nuevas relaciones entre el lector y la obra. Este especialista plantea la necesidad de sobrepasar las actuales etiquetas que definen los materiales literarios. Recomienda mirar con nuevos ojos la oferta literaria que se hace a los niños y jóvenes e incorporar en ella las nuevas narrativas valorando así los renovados discursos narrativos que aportan, como es el caso concreto de los videojuegos.En su tesis Esto no va de libros. Literatura infantil y juvenil digital y educación literaria, Ramada aporta sólidos argumentos con los que sustentar y enriquecer esta reflexión y ponderar la relevancia de la literatura digital en la formación del lector actual.

Una cuestión que también en Biblogtecarios nos preocupa y de la que en repetidas ocasiones nos hemos hecho eco. Esta confrontación que se plantea entre los materiales de lectura tradicionales y los nuevos lenguajes la aborda nuestra compañera Ana Ordás en la entrada Libros contra videojuegos y en otra más reciente, Catalogación de videojuegos, se da cuenta de la inclusión de los videojuegos en la colección de la biblioteca de Tabakalera–Ubik.

Por otro lado, también hoy disponemos de nuevas herramientas de apoyo para desde las bibliotecas identificar y conocer más a fondo materiales digitales de ficción y de no ficción de cara a incorporarlos a la colección. Como es el caso de AppTK, una plataforma que permite identificar, conocer y localizar apps dirigidas a niños y jóvenes que puede resultar muy útil para orientar la selección de materiales digitales de lectura en las colecciones infantiles y juveniles de las bibliotecas públicas y escolares o en otros entornos como el familiar.

Como una de las conclusiones de todas estas reflexiones, se puede destacar el deseo común manifestado en muchas intervenciones de pensar y trabajar juntos para aplicar lo que sabemos sobre lectura y literatura a los nuevos medios y encontrar respuestas a la formación de los lectores y de los mediadores, en el terreno de la docencia así como en otros ámbitos.

Generar entornos en los que los ciudadanos tengan un papel activo es otra idea compartida que resuena de forma reiterada en el foro. Ligada al diseño de nuevos espacios de colaboración, a la puesta en marcha de laboratorios y lo que todo ello implica en cuanto a creación y renovación de infraestructuras y dotación de medios a la escuela, a las bibliotecas y otras entidades implicadas en la promoción de la lectura y la escritura.

El suma y sigue continúa con el reto de cambiar la lógica de las acciones, de reforzar la conexión y el intercambio entre lectores, de crear sentido en los espacios físicos y virtuales y las redes en torno a la lectura… Empresas que habrá que abordar necesariamente #entretodos con el objetivo común de favorecer el desarrollo de niños y jóvenes como lectores competentes y críticos. Finalmente, una invitación a disfrutar del retrato de la infancia secreta … y errática que tan bien plasmó en su intervención María Emilia López, un relato realista y poético en torno a la infancia en este mundo lleno de oportunidades pero con crecientes amenazas, en el que “…ya no hay márgenes, hay exclusión…”

Y hasta aquí este sucinto y nada exhaustivo repaso de las jornadas Leer Iberoamérica Lee, que recordamos se celebraron en el marco de la 78ª Feria del libro de Madrid en la Biblioteca Nacional y cuya organización corrió a cargo de Laboratorio Emilia de Formación.

Los contenidos están disponibles en el apartado El seminario en vídeo de la página web del evento, donde se recoge al completo lo que dieron de sí las jornadas.

 

Luis Miguel Cencerrado

Coordinador de reseñas en BiblogTecarios Bibliotecario, formador, asesor y apptekario navegando en los mares de la lectura analógica y digital, su promoción, las bibliotecas públicas, infantiles y escolares.

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