Biblioteca universitaria y responsabilidad social

Se celebra en estos días en Madrid la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019 y en las calles de muchas ciudades del mundo se alzan voces que reclaman a los responsables políticos que se adopten medidas reales y eficaces, exigen hechos para para preservar el futuro del planeta.

En ese contexto se aborda en esta nota el tema de la responsabilidad social de las bibliotecas y de su compromiso con la sostenibilidad. Y se ilustra con un caso concreto, el de la Biblioteca de la Universidad de Valladolid y del Grupo de Responsabilidad Social constituido en su seno, como una manera directa de plantear en qué consiste este compromiso, qué acciones comporta y cuál es su alcance.

Cuando hablamos de responsabilidad social de una organización nos referimos a la asunción por parte de estas de comportamientos socialmente responsables con el objetivo de contribuir al desarrollo sostenible, como recoge la ISO 26000:2010(es) Guía de responsabilidad social.

En efecto, el concepto de responsabilidad social, que puede de manera reduccionista identificarse inicialmente con la filantropía y la acción social, actualmente hay que interpretarlo de una manera expandida evolucionando hacia la idea de ‘sostenibilidad corporativa’, como apuntan algunas fuentes.

Como se aprecia también en la norma aludida, el desempeño de una organización en relación con la sociedad en la que opera y con su impacto sobre el medio ambiente, se ha convertido en una parte crítica al medir su desempeño integral y su habilidad para continuar operando de manera eficaz.

“A escala mundial, las organizaciones, y sus partes interesadas, son cada vez más conscientes de la necesidad y los beneficios de un comportamiento socialmente responsable. El objetivo de la responsabilidad social es contribuir al desarrollo sostenible.”

Ciertamente, e Independientemente de su tipología, las organizaciones que operan en la sociedad reconocen de forma creciente “la necesidad de asegurar ecosistemas saludables, equidad social y buena gobernanza”, aspectos que aglutinan las siete materias fundamentales en torno a la responsabilidad social que establece la citada norma ISO, a saber: Gobernanza de la organización; Derechos humanos; Prácticas laborales; Medio ambiente; Prácticas justas de operación; Asuntos de consumidores y Participación activa y desarrollo de la comunidad.

La función social de la biblioteca universitaria

También las universidades han experimentado un proceso de sensibilidad creciente respecto a estos temas, no son ajenas a este punto y se plantean su papel, adoptando los conceptos de sostenibilidad y responsabilidad como parte de su estrategia corporativa.

Todo ello implica también a las bibliotecas, como dejan constancia algunos estudios que a analizan la responsabilidad social y sostenibilidad en las bibliotecas universitarias españolas, en los que se apunta que para las instituciones universitarias “esa necesidad de legitimación es mucho más acuciante por su marcada función social.”

Como se refleja el artículo mencionado las bibliotecas universitarias españolas vienen desarrollando desde hace tiempo políticas y actuaciones orientadas a responder a su compromiso social y trabajar en pos de los objetivos de sostenibilidad. Los planes estratégicos reflejan de muy diversas maneras este compromiso de las bibliotecas universitarias, que se concreta por medio de líneas estratégicas a través de las que se desarrollan acciones de muy diverso calado en relación con el medio ambiente, la cooperación al desarrollo, sostenibilidad, derechos humanos, multiculturalidad, promoción cultural, etc.

En la recopilación de iniciativas relacionadas con este tema realizada en su momento por Herrera-Morillas, Castillo-Díaz y Pérez-Pulido, agrupadas bajo el paraguas de la Responsabilidad Social se presenta un variado abanico de actuaciones dirigidas a cubrir distintos frentes:

  • Los edificios bibliotecarios: medidas de ahorro energético; adaptación del espacio, mobiliario y equipamiento para personas con discapacidad; medidas limitadoras para el control del consumo de papel y tóner; eliminación de residuos (separación, puntos limpios, etc.)
  • Las colecciones: actuaciones de fomento del ahorro, como la participación en consorcios, la práctica y promoción del open access, creación y mantenimiento de repositorios, política de adquisiciones (adaptación a las necesidades y transparencia en la gestión y el gasto); política de expurgo y duplicados, la cooperación al desarrollo y las donaciones. Iniciativas de su promoción y uso, como el fomento de la lectura o la formación de usuarios.
  • Procesos y servicios bibliotecarios: adecuación de servicios y préstamos especiales (usuarios con discapacidad física, hospitalizados); cursos, campañas o actividades de carácter monográfico sobre las implicaciones de la RS de las bibliotecas, así como otras medidas de concienciación (guías, folletos, documentos de buenas prácticas, etc.).

El Grupo de Responsabilidad Social (GRS) de la Biblioteca de la Uva

Para ilustrar el compromiso de la biblioteca universitaria con los aspectos anteriormente aludidos recalamos ahora en la experiencia concreta de la Biblioteca de la Universidad de Valladolid en cuyo Plan estratégico de la Biblioteca de la BUVa 2019-2022 encontramos el eje estratégico cinco dedicado a las Alianzas, cooperación y sociedad.

En esta estrategia se enmarca la acción del Grupo de Responsabilidad Social, grupo de trabajo permanente en el que participan representantes de las catorce bibliotecas que componen el sistema y que se ubican en los cuatro campus que abarca la UVa: Valladolid, Palencia, Segovia y Soria.

Nos adentramos en los planteamientos y el quehacer del GRS de la mano de Carmen de Miguel, directora de la Biblioteca General Reina Sofía, actualmente al timón de dicho grupo interbibliotecario al que tengo el placer de pertenecer como representante de la Biblioteca de Ciencias de la Salud.

PB: ¿Qué cometido tiene el GRS de la Biblioteca de la Universidad de Valladolid? ¿Qué persigue y por qué?

RCM: El GRS de la BUVa se constituyó en enero de 2014. Estábamos iniciando el Plan Estratégico 2014-2018 de la BUVa y andábamos metidos en el proceso de acreditación para el sello +500. En el informe de autoevaluación del servicio previo a esa fecha quedó reflejada la carencia de estos aspectos socioculturales en la Biblioteca Universitaria.

El objetivo que se planteó fue abrir el servicio de bibliotecas a la sociedad, fomentando acciones sociales, comprometiéndonos con la protección del medio ambiente en el desarrollo de nuestro trabajo, atendiendo la diversidad funcional y promoviendo la cultura.

El grupo se creó con un representante de cada una de las catorce bibliotecas del sistema, sin distinción de grupos laborales.

PB: ¿Cómo se concretan los principios de RS que representa el grupo? ¿En qué aspectos de las bibliotecas influye esta política?

RCM: Desde un primer momento nos fijamos en ocho aspectos en los que trabajar: ecosostenibilidad, seguridad e higiene laboral, patrimonio, voluntariado, cooperación al desarrollo, diversidad funcional, bibliocultura e igualdad.

Nos dividimos el trabajo e hicimos una autoevaluación para saber cuál era nuestro punto de partida, ya teníamos algunas cosas hechas pero nos faltaba sistematización y coordinación. Reconocimos características o servicios mínimos que teníamos que garantizar. Nos fijamos en otras bibliotecas que ya tenían implantada la responsabilidad social.

De todas las ideas que fueron surgiendo, priorizamos aquellas que eran más fácilmente realizables y/o más necesarias. Al mismo tiempo, y para ir dejando las cosas por escrito y dar visibilidad a nuestro trabajo, creamos un apartado específico en la web de la BUVa, un blog y un logo.

Según relata Carmen de Miguel, las primeras intervenciones fueron para los espacios bibliotecarios y sucesivamente se fueron implementando más acciones que de forma coordinada se plantean de manera regular en el conjunto de las bibliotecas con un desarrollo particular en cada uno de los centros. Así se ha ido tejiendo un corpus variado de actividades que presentan diversas vertientes de acción y se dirigen a distinto tipo de público:

  • Adaptación de puestos de trabajo/consulta para personas con problemas de movilidad y visión
  • Campaña de reciclaje e instalación en todas las bibliotecas de distintos contenedores de reciclaje para completar los que ya había (papel, tóner, plástico, útiles de escritura, pilas).
  • Se empezaron a entresacar obras para exposiciones bibliográficas o puntos de interés que se hacían coincidir con efemérides o eventos puntuales.
  • La apertura a la sociedad, además de hacerlo con actividades diversas abiertas al público, también se materializa en visitas de alumnos de bachillerato, colegios, asociaciones…
  • Se busca la colaboración con otros servicios de la UVa que trabajan esta línea: Área de Cooperación, Servicio de Asuntos Sociales, Servicio de Deportes.
  • Se potencia el uso de redes sociales y se elabora un plan de comunicación.

 

PB: ¿Qué tipo de actuaciones articulan la estrategia de RS en las bibliotecas? ¿Qué se hace bajo este paraguas?

RCM: Después de varios años de trabajo, las cosas se van normalizando. Hay dos tipos de actuaciones: aquellas que se realizan individualmente en una biblioteca y las campañas que se organizan de forma unificada y en las que participamos todas las bibliotecas de forma coordinada.

En este último apartado destacan eventos como el Día del Librola Semana de la Movilidad, la SEMINCI, el Día contra la Violencia de Género, el Día Internacional de la Mujer, el Día de las Escritoras, la semana de promoción del Comercio Justo

En algunas de esas campañas se trabaja en coordinación con otros servicios de la UVa que he citado anteriormente: la campaña contra el acoso, la campaña Iguales

PB: ¿Qué aspectos destacarías de las fórmulas, acciones y herramientas que las bibliotecas han puesto en marcha impulsadas por el GRS de la Uva?

RCM: Pues seguramente lo que más aprecio es la capacidad para colaborar en proyectos comunes y cómo somos más conscientes ahora de lo que se lleva a cabo en otras bibliotecas de nuestro sistema. Esto también nos ayuda a experimentar ideas y extenderlas al resto. Somos más conscientes quizás de formar parte del mismo servicio, destaca Carmen de Miguel.

Este aspecto también se destaca por parte del conjunto de personas que componen el GRS, que consideran muy positivo y enriquecedor el formar parte de un grupo activo, en el que se mueven e intercambian ideas, sugerencias y nuevas propuestas, y en el que se brinda apoyo para llevarlas a cabo. Todo ello, considera el personal bibliotecario, contribuye a generar un sentimiento de «unidad» y a reforzar lazos entre todas las bibliotecarias y a romper el aislamiento que comporta el trabajo diario en cada centro.

Igualmente, el personal bibliotecario destaca que la oportunidad que ofrece el GRS de realizar una acción conjunta y coordinada posibilita también una mejora de la comunicación con los usuarios de cara a hacerles llegar de una forma más clara y generalizada que “la biblioteca es algo más que libros, que hace actividades para ellos y que está comprometida con un montón de causas solidarias, ecologistas…”.

PB: ¿Cómo se percibe en la comunidad universitaria la acción de las bibliotecas en esa búsqueda de legitimación social que persigue el GRS?

RCM: Habría que preguntarles a ellos. Pero mi impresión es que los usuarios más directos sí valoran todas estas actividades. Las bibliotecas del sistema están en contacto con la realidad social y creo que sí se aprecia.

Y por parte de los servicios UVa, cada vez se acuerdan más de que pueden colaborar con nosotros. En general, podemos apreciar un aumento en el número de usuarios de la BUVa y casi con toda seguridad, las diferentes actuaciones en materia de responsabilidad social tienen mucho que ver.

En la misma línea se expresan otros profesionales que forman parte del grupo redundando que el GRS contribuye  a que la biblioteca se perciba “como un servicio dinámico, cooperativo, siempre dispuesto a ayudar en la función primordial de la universidad: la formación.”

Aunque también apuntan, que esta apuesta de abrir la biblioteca universitaria a la sociedad no siempre es fácil y a veces se choca con una percepción más centrípeta de los servicios de las bibliotecas universitarias. Así, afirman, puede haber sectores minoritarios, “que piensan que nos salimos de nuestras funciones y hacemos cosas que no tienen que ver con lo que es una biblioteca universitaria.”

Como ya se ha comentado anteriormente, la BUVa cuenta con un blog especializado en responsabilidad social llamado Biblioteca Abierta donde ampliar información acerca de lo expuesto e ilustrar el discurso con las acciones concretas del GRS, de las que se da puntualmente cuenta a través del blog. Igualmente, están disponibles para su consulta las memorias anuales con todas las actuaciones del grupo desde su constitución.

Valga esta experiencia como ejemplo del afán de las bibliotecas universitarias por dar respuesta a los retos que la sociedad actual plantea y de su reafirmado compromiso no solo con la comunidad universitaria sino con la sociedad en su conjunto.

Pues como afirman los profesores Maria Anna Jankowska y James W. Marcum en su artículo Sustainability Challenge for Academic Libraries: Planning for the Future:

“[…] es un imperativo moral de las bibliotecas convertirse en organizaciones sostenibles no sólo en el sentido de sostener sus colecciones y servicios, sino también siendo más conscientes de la necesidad de hacer más ecológicos sus edificios y operaciones, reducir su huella ecológica y asegurar una mejor posición estratégica para responder a los retos futuros.”

Luis Miguel Cencerrado

Coordinador de reseñas en BiblogTecarios Bibliotecario, formador, asesor y apptekario navegando en los mares de la lectura analógica y digital, su promoción, las bibliotecas públicas, infantiles y escolares.

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