Testamento, patrimonio y heredero digital

El testamento digital —entendido como la declaración de las últimas voluntades de un individuo con respecto tanto a su identidad digital como a bienes y derechos de naturaleza digital que no desaparecen tras su fallecimiento— no existe como tal. Sin embargo, no pocas personas se cuestionan el destino de su vida en Internet o huella digital (no sólo las cuentas de correo o su presencia en las redes sociales sino también fotografías, documentos de texto, audios, grabaciones de vídeo tanto propias o de otros sobre las que se actúa de custodio y criptomonedas como el bitcoin) una vez fallezcan.

Cuando nuestra interacción social virtual es tan enorme que tenemos una presencia online más estable y profunda incluso que la física, qué hacer y quién lo tiene que hacer para evitar a familiares, allegados y conocidos complicaciones, costes en dinero y tiempo y burocracia para lidiar con nuestros múltiples rastros. Ejemplo de esto último puede ser que aunque se tengan las claves de acceso del finado entrar y borrar los datos no siempre es recomendable. En el caso de servicios de almacenamiento y sincronización de datos tipo Dropbox podrían acusarnos de suplantación de personalidad y acceso no permitido a archivos privados. Otros problemas legales con lo que nos podemos topar estarían relacionados con la protección de datos o con el derecho a la intimidad o a la propia imagen.

 

A la hora de redactar un testamento digital lo más práctico es dividir la huella digital en grupos:

  • Cuentas bancarias; tarjetas de débito y crédito; fondos de inversión; eBay, Paypal o plataformas similares de pago y transferencia de dinero y monederos virtuales; y criptodivisas; derechos de imagen, derechos de autor y propiedad intelectual; ingresos de publicidad
  • Cuentas de correo electrónico, blogs o páginas webs que hayamos creado. Por ejemplo, el administrador de cuentas de Google permite establecer un plazo sin uso de la cuenta para declararla inactiva, notificar a determinadas personas que ya no utilizas la cuenta e incluso darles permiso para que accedan a ella y dar permiso a Google para que elimine tu cuenta y todos los servicios asociados a ella (Google+, Gmail, Google Drive,…).
  • Cuentas en redes sociales. Facebook integra protocolos para poner en marcha cuando una persona fallece, como convertir la página en una especie de panteón digital conmemorativo; Twitter permite a una persona autorizada borrar la cuenta y los tuits.
  • Cuentas de servicios en línea: cuenta de Amazon y otros comercios electrónicos, software o aplicaciones online que hayas comprado y quieres que otros sigan disfrutando (si se puede pues Apple, por ejemplo, considera que el derecho de una persona sobre los contenidos adquiridos en la tienda iTunes o conservados en iCloud o iTunes Music Match, terminan a su muerte, por lo que tras comprobar que esta ha sucedido puede dictaminar su destrucción); rastro digital creado por tareas de posicionamiento en buscadores
  • Servicios por suscripción (si no se cancelan se seguirán cobrando)
  • Contenido personal en Internet
  • Contenido de otras personas que se custodia mediante contrato

Por otro lado, hay que plantearse si queremos que una misma persona se quede con todos los datos y archivos, qué contenido queremos que sean destruidos, qué problemas puede acarrear al albacea digital la responsabilidad de heredar (criptomonedas que proceden del blanqueo de dinero o cuentas de inversión con saldo deudor o colisión de derechos con los herederos, por ejemplo), qué derechos de acceso y cómo se ejercen en los distintos proveedores de alojamiento de contenido en la nube, las jurisdicciones que aplican si estos proveedores tienen sede en otros países,

Inma Herrero

Documentalista, lectora voraz, curiosa empedernida. Intento aprender algo nuevo cada día y me encantan los retos. Mis áreas de interés crecen porque no hay nada que me guste más que el mundo en el que habito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *