¿Se distingue una biblioteca de una librería?

Estantería de una bibliotecaAunque a priori parezca una pregunta con respuesta fácil, no lo es en realidad. Yo pensaba que después de estos años, tareas de divulgación, difusión en redes sociales, etc. todo el mundo tendría claro qué es una biblioteca, pero parece que me equivocaba.

Como profesional veo enormes diferencias entre una biblioteca y una librería. ya a diferencia de la primera, la librería es una tienda cuyo objetivo es vender, por ello los libros están en pilas de muchas unidades y hay expositores para mostrar las portadas de los mismos, merchandising variado y reproduce hilo musical con anuncios sobre nuevos lanzamientos u ofertas. La ordenación es mucho más sencilla y simplificada y hay rotación de fondo cada poco tiempo, ya que prima la novedad. Además tenemos el personal: el librero no tiene, por norma general, formación sobre biblioteconomía, sino que es un vendedor y se le forma para vender, pero parece ser que mucha gente no percibe estas diferencias.

Os pongo en situación: debido a la crisis y a la precariedad en general de nuestra profesión, he tenido que aceptar un empleo en una librería en un centro comercial y después de dos años de observación lamento comprobar que al menos de 2 a 3 veces a la semana alguien confunde la librería con una biblioteca.
Las tres situaciones más generalizadas que se han dado estos años son:

  •  Un niño/a entra corriendo y gritando:

—¡Mira mamá, una biblioteca!

Acto seguido elige un libro de la estantería o del expositor y se tira al suelo a leerlo, disfrutarlo, compartirlo con los padres, etc. En la mayoría de los casos los progenitores asienten con la cabeza y se dedican a pasear por la tienda hasta que el niño se cansa o ellos quieren ir a otro establecimiento y ni se les pasa por la cabeza adquirir el libro porque ellos también creen que es una biblioteca.

  • Un cliente se acerca a la caja y pregunta:

—¿Aquí prestáis los libros?

A veces también desean saber si tenemos un carné al cual incluir los libros que se llevan o preguntas del estilo que me llevan a pensar que quieren un carné de biblioteca y no comprar un libro.

  • Entran unos niños en la tienda y arman algo de jaleo, en ese momento se acerca uno de los padres y les dice:

—Shhhhh, esto es una biblioteca, hay que estar en silencio.

Además hay un último escenario y es aquel en el que un cliente quiere un libro que está agotado o descatalogado. cuando les digo que no se puEde conseguir, siempre preguntan dónde lo podrían encontrar y mi respuesta es:

Estanterías de una libreríaAdemás hay un último escenario y es aquel en el que un cliente quiere un libro que está agotado o descatalogado y cuando les digo que no se pude conseguir siempre preguntan dónde lo podrían encontrar y mi respuesta es:

—¿Ha probado a buscarlo en su biblioteca?

A esta pregunta la mayoría responde que no, y a mi como profesional del gremio me deja una sensación agridulce ya que aunque no lo había considerado como opción, creo haber plantado en el cliente la semilla de un usuario de biblioteca.

Es posible que parezca un artículo pesimista, pero nada más lejos de la realidad, ya que conocer de primera mano y libremente estos datos nos tiene que ayudar a mejorar y a darnos cuenta de que algo tan sencillo y que consideramos tan básico como saber qué es una biblioteca no está arraigado correctamente en buena parte de la población ya que como dije al comienzo del artículo, me encuentro con esta situación varias veces a la semana. Me da la sensación de que muchas personas asocian una biblioteca con un recinto lleno de libros, pero nosotros sabemos que es mucho más.”


Sandra Calatayud SánchezSandra Calatayud Sánchez es diplomada en Biblioteconomía y Documentación en 2004 por la Universitat de València y licenciada en Documentación por la Universidad Politécnica de Valencia en 2012, ha realizado además variados cursos relacionados con la materia, desde formación en redes sociales para profesionales de la información hasta cursillos sobre la Biblioteca Depositaria de la ONU.

Su experiencia laboral se centra fundamentalmente en la gestión de archivos de empresa, principalmente la implantación de Sistemas de Gestión Documental, como en la fábrica de BSHE en Montañana (Zaragoza) o en el departamento de Sistemas Informáticos de IVI. No obstante, ha trabajado también en bibliotecas públicas, universitarias o en bibliotecas especializadas como la del CEFIRE de Torrente (Valencia).

Actualmente se dedica a la búsqueda activa de empleo en el campo de la gestión de la información.

Firmas invitadas

Firmas invitadas de Biblogtecarios

Un comentario a “¿Se distingue una biblioteca de una librería?”

  1. Hola Sandra,

    que bueno lo que explicas porque yo nunca he podido trabajar en una librería, aunque me hubiera gustado, y no deja de sorprenderme que la confundan con una biblioteca.

    Siempre trabajé en bibliotecas y las librerías me inspiran por su arte en exponer novedades, en ordenar los libros de forma sencilla, y las facilidades que dan al lector para que encuentre lo que busca. Saben hacer muchas cosas mejor que las bibliotecas.

    No son iguales pero sí parecidas. Al final, los libreros quieren vender y nosotros prestar, lo que significa que nuestro cliente salga con algo interesante bajo el brazo. No es lo mismo pero por un matiz de carácter económico.

    A menudo imagino que como bibliotecario cada libro prestado fuera una venta, o un cliente satisfecho. Ello me inspira.

    Las anécdotas no dejan de ser curiosas porque como dices, parece que no han entrado nunca en una biblioteca, y supongo que para algunas familias es mas fácil entrar a una librería que a una biblioteca.

    No debería ser así si las bibliotecas fueran lugares mas accesibles, y con ello no me refiero a que se pueda acceder con sillita o a pié, sino que sean lugares céntricos, rodeados de otros servicios, como aquellos centros comerciales donde, entre otros servicios, está el de la biblioteca pública, como en el centro comercial de La Alhóndiga de Bilbao, por poner un ejemplo.

    Aún queda mucho por hacer en la ubicación, comunicación y difusión de la biblioteca para mejorar el conocimiento de la población sobre los servicios que se ofrecen, para que sepan que la biblioteca atiende las necesidades no solo de los jóvenes y estudiantes, sino de todos.

    Yo trabajo en bibliotecas públicas y de vez en cuando entra a la biblioteca algún jubilado que ha vivido toda la vida en el barrio y que casi pide disculpas por entrar “a molestar”. Eso también me sorprende… que mal nos hemos dado a conocer.

    Igual que en la librería no siempre se conocen los servicios que se ofrecen, en las bibliotecas pasa lo mismo, ya que algunos clientes comprarían los libros (si los vendiésemos), otros no tienen claro que puedan entrar a hacer uso de los servicios (que por otro lado no acaban de tener claro que pagan ya con sus impuestos), ya que eso es para jóvenes y estudiantes, y otros se sorprenden de que sea gratis,

    A menudo se asocia biblioteca con estudio, sobretodo en poblaciones de edad avanzada que no la usan porque consideran que no tienen nada que hacer en ella.

    Bueno, por lo menos veo que de la parte pedagógica, seas librero o bibliotecario, no se libra nadie.

    Gracias por compartir,

    Esther

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