Knovvmads: una revista para bibliotecarios del siglo XXI

Knowmad. Término acuñado por John Moravec para referirse al trabajador nómadas del conocimiento y la innovación, que se caracteriza por ser innovador, imaginativo, creativo, capaz de trabajar en colaboración con casi cualquier persona y en cualquier momento y lugar.

Recién estrenada la década de los 20 buscábamos un nombre para una revista sobre la biblioteca de nuestro tiempo, esa institución que se encuentran en plena transformación, entre lo analógico y lo digital, en plena reinvención para seguir sirviendo a la sociedad más y mejor. Ha llegado la hora de desprenderse de la vieja piel, dejar atrás la imagen de almacén de libros y sala de estudio de silencio sepulcral para decirle al mundo que además de eso, la nueva biblioteca es un espacio abierto, sin barreras, punto de conexión, intercambio social y laboratorio creativo e innovador. Con estos mimbres, y sabiendo que el motor de toda esta evolución son los bibliotecarios, todo nos llevaba a la palabra knowmad. 

Nada mejor define al bibliotecario de hoy en día, un experto en el manejo del conocimiento que además de catalogar y ordenar libros y películas, está capacitado para un millón de cosas más. Un trabajador que conecta con la comunidad de su biblioteca para conocer sus necesidades y poner en marcha programas que se ajusten a la demanda, ya sea el pronóstico del tiempo, un curso de cocina, o las novedades teatrales de su comunidad. Un profesional que se forma en nuevas tecnologías, trabajo en redes, comunicación online y programas de ayudas sociales. El bibliotecario intercambia continuamente información con otros profesionales y no le asusta fracasar cuando pone en marcha nuevos proyectos. 

A nosotros tampoco. Cuando hace unos meses iniciamos el proyecto, sabíamos que  sacar al mercado una publicación en papel era todo un ejercicio de optimismo. Pero ¡ay!, quién nos iba a decir que el riesgo que asumíamos era peccata minuta en comparación con el que estaba por llegar; sacar una revista en época de pandemia global, con las bibliotecas cerradas y cuando aún no se percibe siquiera un atisbo de luz al final del túnel de la recuperación, es más que optimismo, es una demostración de fe inquebrantable en nuestro proyecto. Knovvmads se apoya en otros dos pilares que demuestran nuestro amor irracional; su gran tamaño y diseño rompedor y los contenidos y temas a tratar. ¿Una revista moderna que habla de algo tan antiguo como las bibliotecas? Todo el equipo de la revista estamos convencidos de que el empeño merece la pena. Compartimos los principios de los bibliotecarios del siglo XXI y en cada número mostraremos el alma de las nuevas bibliotecas de Estados Unidos.  

Lo único que realmente necesitas saber es la dirección de una biblioteca. Albert Einstein

Amamos las bibliotecas. Y nos sobran los motivos. De todos es sabido que son lugares en los que uno puede tomar prestados libros, discos y películas. Gratis, sin contraprestaciones de ningún tipo, sin que nadie espere nada a cambio. Pero hay mil y una razones más para quererlas: son sitios seguros en los que los jóvenes pueden estudiar mientras los padres terminan su jornada laboral. Son centros donde los mayores encuentran información y actividades acordes a sus intereses. Donde cada colectivo social encontrará documentación sobre los temas que le conciernen. Los más desfavorecidos tienen una mano tendida. Son edificios donde no se discrimina a nadie por sexo, raza, religión o poder adquisitivo, espacios en los que reunirnos con afines en gustos y aficiones y donde debatir los asuntos locales. Son lugares desde los que buscar trabajo, aprender a cocinar o a cuidar de un huerto. En torno a la biblioteca  fluye la vida de la comunidad.

Las bibliotecas garantizan la igualdad en el acceso a la información y la cultura. Son también un gran motor del patrimonio cultural de nuestro mundo. Lewis Carroll, Stephen King o Mario Vargas-Llosa, entre otros muchos escritores, se formaron como autores al calor de su biblioteca pública.  Solo por eso, las bibliotecas públicas de Estados Unidos merecerían ser declaradas “reservas protegidas”, con un estatus especial que garantizase un mínimo presupuestario y la obligatoriedad de mantenerlas abiertas toda la eternidad.  La lista de ventajas podría alargarse hasta el infinito, pero queremos destacar una más: la cantidad de historias que ocurren en sus salas y que en muchos casos cambian la vida de sus usuarios; unos aprenden a leer, otros consiguen su tarjeta de la seguridad social, hay quien conoce al amor de su vida entre sus libros…  Todas estas pequeñas historias hacen a las bibliotecas americanas aún más grandes e impulsan nuestro compromiso con ellas. 

Los cambios que ha sufrido la sociedad en las últimas décadas han obligado a las bibliotecas a adaptarse también a los nuevos usos. Internet entró como un tsunami en nuestras vidas, y aunque a veces ha costado, poco a poco las bibliotecas se han ido adaptando a los diferentes formatos de consumo digital. Pero hay otras mutaciones que son más lentas de asimilar. En un mundo cada vez más heterogéneo, las diferencias y las minorías no son siempre fácilmente aceptadas; a veces la realidad nos desafía y nos obliga a pensar quiénes somos para poder acoger al vecino diferente. En las últimas décadas el paisaje humano se ha transformado de forma radical: nuevas familias, nuevas formas de vivir la sexualidad, nuevos géneros, nuevas maneras de comunicarnos… En este contexto, las bibliotecas juegan un importante papel dando ejemplo de tolerancia y hospitalidad, acogiendo a todo el mundo sin juzgar, pero también ayudando a todos a resolver pequeñas cuestiones. Podemos preguntarnos cuántos adolescentes buscarán entre sus estanterías cuestiones sobre sexualidades diversas; cuántos inmigrantes ilegales recibirán asesoramiento sobre su situación o cuántos desempleados encontrarán trabajo gracias a los consejos de su bibliotecario. 

Cada año, en las bibliotecas de Estados Unidos se desarrollan 5,41 millones de programas. Detrás de esta cifra hay miles de trabajadores que hacen todo lo posible para que la vida de los ciudadanos sea mejor. Ellos  son los verdaderos artífices de la transición de lo analógico a lo digital, de esa transformación en la que la biblioteca deja de ser un mero espacio físico, rompe barreras y se convierte en lugar de encuentro, espacio de creación y en una institución aliada de la comunidad a la que sirve. Ser bibliotecario hoy en día exige un fuerte compromiso con la comunidad, una dosis extra de determinación y en algunos casos de valentía. Ellos representan como nadie el término de knowmads, porque son creativos, innovadores, colaborativos y motivados. Y eso ha quedado patente durante los meses que llevamos de pandemia. A pesar del cierre de los edificios, la bibliotecas han seguido abiertas gracias a la determinación de sus trabajadores, que han velado por las necesidades de los vecinos, se han preocupado por el bienestar de los usuarios sin techo, han mantenido la wifi abierta, han creado canales de comunicación con los usuarios para seguir manteniendo servicios como el de ayuda con los deberes a los estudiantes o la redacción de un curriculum para solicitar empleo, han impartido clases, mantenido vivos los clubes de lectura y han facilitado el acceso digital a libros y películas para matar el tedio durante el confinamiento, entre otras muchas cosas. En definitiva, han puesto toda su creatividad y motivación al servicio de su comunidad. En muchos países azotados por la pandemia los sanitarios han recibido a diario los aplausos de agradecimiento de una ciudadanía consciente del esfuerzo infinito que ha supuesto la lucha contra el COVID. Nosotros queremos extender también este aplauso a los trabajadores de las bibliotecas; sabemos que también ha sido duro para ellos. 

En nuestra revista queremos darles voz a todos ellos, bibliotecarios de grandes ciudades y de localidades pequeñas, de espacios urbanos y de municipios rurales, de bibliotecas altamente tecnologizadas o de aquellas en las que aún no haya banda ancha. También invitamos a participar a expertos en biblioteconomía, a diversos colectivos del gremio, a usuarios, artistas, creadores y pensadores. Tendremos secciones fijas, como Bibliotecas con Encanto, para curiosear en aquellas con un toque especial, ya sea por el edificio en el que su ubican, por el paisaje que las rodea o por su historia. En este primer número hemos querido empezar con una biblioteca pequeña y rural, la de Ketchikan, que merece estar en este puesto de honor por sus vistas al paisaje y su salón con chimenea. En Las Biblios Recomiendan compartiremos los gustos  y recomendaciones de bibliotecarios de todas parte del país, así que de Alaska damos el salto a Nueva York donde los empleados de la New York Public Library  recuerdan aquellos libros que cambiaron sus vidas. En Ratón de Biblioteca entrevistaremos a artistas de todas las disciplinas y sabremos más de su relación con las bibliotecas, la sección de Maridajes casará libros, películas y discos de nuestro tiempo a los que posiblemente nunca habríamos vinculado. Knovvmads es una revista viva que irá tomando forma con el tiempo, estamos abiertos a todas las sugerencias de nuestros lectores y de  esos bibliotecarios que viven cada día como un reto y que se empeñan en que todos encontremos nuestro tercer lugar en una biblioteca. Queremos escuchar sus historias y queremos recordarle  al mundo la importante labor que hacen las bibliotecas en nuestra sociedad. Lo que ocurre en una biblioteca, ya no se queda en la biblioteca. Porque son historias que merecen ser contadas. 

Al inicio de este artículo hemos mencionado nuestro optimismo como el motor que mueve este proyecto, el cual sigue intacto a pesar de la espera forzosa. Porque ya no es un optimismo sin fundamento; Knovvmads se presentó en febrero en el congreso de la Public Library Association (PLA), tuvo muy buena acogida y registramos un alto número de suscripciones, lo que nos hizo poner los motores en marcha para lanzar el primer número en primavera. Ya en la línea de salida, el COVID nos obligó a volver a boxes y llevamos meses esperando a que el árbitro ondee de nuevo la bandera para lanzarnos a la carrera de conquistar el mercado. Si el virus no vuelve a interponerse en nuestro camino, Knovvmads llegará a las bibliotecas en otoño del 2020. Si quieres formar parte de este viaje, puedes suscribirte aquí. Bienvenido y gracias por unirte a la familia de Knovvmads, para nosotros es un honor y una alegría contar contigo. 

Silvia Oviaño. 
Directora de la Revista Infobibliotecas y de Knovvmads Magazine.

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