Diez puntos Ben-Day para la comicteca ideal

(Día del Cómic y del Tebeo 2024)

Si alguien necesita todavía argumentos para considerar al cómic como una disciplina creativa que mira de tú a tú al resto de colecciones en una biblioteca: este no es su post.

Mi primera vez escribiendo para ‘BiblogTecarios’ viene motivada por la celebración, el 17 de marzo, del Día del Cómic y del Tebeo. En realidad, tras 20 años con la Comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia a cuestas (BRMU para los amigos), no necesito excusas para hablar de comictecas, pero si la ocasión viene acorde a la actualidad, mucho mejor.

Este post, aunque tenga 10 puntos, no es un decálogo. Un decálogo suena a ley, y aquí no se legisla, aquí se experimenta. Los puntos Ben-Day son los puntos característicos de la técnica de impresión del cómic en sus inicios. Caracterizan al cómic pulp, al tebeo de quiosco, al cómic de usar y tirar, al producto cultural no respetable. Y aquí, como se podrá comprobar, si se huye de algo, es de la respetabilidad mal entendida.

  • Que tu comicteca se convierta en un laboratorio de ideas para tu biblioteca

Casualmente, escribo este artículo el día en que el historiador del arte, Óscar Martínez, da una estupenda charla en la BRMU sobre “Metapintura: cuadros dentro de cuadros”. Y como hay que inspirarse/apropiarse de lo que te pilla más cerca, me viene perfecto para definir a la comicteca como una metabiblioteca. Si hasta el propio lenguaje del cómic, con esos marcos que son las viñetas, te lleva irremediablemente a la asociación.

Una biblioteca dentro de una biblioteca. En principio, se podría aplicar a cualquier sección de la biblioteca. Pero no. Para merecerse ese meta tiene que ser un servicio que sirva para repensar, reformular activamente lo que es una biblioteca en la actualidad. Un laboratorio para experimentos con gaseosa, sí, pero experimentos prácticos al fin y al cabo.

Y para ello la segregación frente a la integración de los cómics en las colecciones es el primer paso. Singularizar un espacio propio que permita una decoración diferente, en la que se aproveche el impacto visual de los cómics. Las estanterías convencionales no ayudan a explotar el reclamo decorativo que de por sí nos ofrecen las cubiertas de los cómics. No todas las bibliotecas podrán afrontar los gastos de módulos piramidales de madera y metacrilato, pero hay soluciones intermedias de mobiliario que permiten combinar ambos tipos de ordenación.

Comicteca de la BRMU
  • Presupuestos limitados, novedades ilimitadas

Una de las cuestiones que más preocupan, cuando se toma la decisión de crear una comicteca, es la selección de títulos que van a conformar la colección. ¿Compro clásicos?, ¿me centro en mangas y superhéroes?, ¿tiro por la exquisitez de la novela gráfica? No hay respuesta única. Cada biblioteca depende de su entorno y de su público. Pero sí es posible dar algunos apuntes que cada cual adapte a su realidad:

a. Explotar el efecto nostalgia. No deja de resultar conmovedor el, casi siempre inútil, empeño de algunos abuelos o padres por conseguir que sus descendientes lean los tebeos que ellos leían de pequeños. Tener un fondo de clásicos es importante. Nos aseguramos la fidelidad de un lector adulto que lo único que busca es rememorar su infancia y juventud. La buena noticia es que la mayoría de bibliotecas ya cuentan con esos clásicos en sus colecciones.

b. Mangas y superhéroes. Ineludibles tanto hablemos de comicteca adulta como infantil. El manga reina sin dar visos de agotamiento, sino todo lo contrario. Pero el manga merece capítulo aparte del que hablaré más adelante.

Ante el agobio por los multiversos infinitos en los que se expande el universo superheróico, un consejo para colecciones incipientes: tener una representación básica de los superhéroes más representativos para empezar, y tener un ojo siempre puesto a los lanzamientos de películas y series basadas en el género, para orientarnos a la hora de adquirir nuevos títulos.

c. Novela gráfica. “Yo no leo cómic, yo leo novela gráfica”. Pues vale, pues muy bien. Para nuestro negocio tanto nos da que lo llames tebeo, cómics como novela gráfica. Lejos de mi intención abrir el melón (ya pocho, por cierto) en torno al término más adecuado para definir la narración secuencial. Lo que sí debemos celebrar es que la proliferación del término novela gráfica ha resultado una bendición para las bibliotecas. Adiós al formato grapa (descartable para nuestros intereses 100%), durabilidad de las encuadernaciones, facilidad en el manejo y ordenación en estanterías o módulos, y más allá de las cuestiones prácticas: bienvenida a la libertad creativa que ha supuesto y a la proliferación de autoras y lectoras.

  • Bocetoapresurado de fuentes para la selección

Hay muchas fuentes a las que remitirse, el Comic Tecla de la Sala Tecla de las bibliotecas de L’ Hospitalet, los esenciales de la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España, la web ‘La cárcel de papel’ y las redes de Álvaro Pons (referente de la crítica de cómic de este país), los suplementos culturales que ya incluyen al cómic al mismo nivel que la literatura. Pero como soy “el de los tebeos” de la BRMU pues tiro para casa. Las Brújulas para tebeos son tres guías de lectura sui generis (porque también incluyen artículos o cómics originales) accesibles en formato PDF en la sección Comicteca de la web de la BRMU. Publicadas hace años, y por tanto sin títulos recientes, pueden servir para conformar ese lote fundacional de la comicteca orientada a público adulto.

Webs interesantes para hacer selección: ‘Zona negativa’, ‘Tomos y grapas’, ‘El cómic en RTVE’, y, por supuesto, las webs de las propias editoriales. La web ‘Letras de encuentro’ reúne en un listado bastante completo (con ausencias importantes como Planeta Cómic) enlaces a las principales editoriales especializadas.

Y como lo prometido es deuda un último comentario respecto al universo manga. Para saber movernos por los procelosos mundos del manga y su clasificación por edades la web de la librería Totcomic resulta muy práctica. Nos clasifica los mangas por franjas de edad según la terminología que se usa en Japón.

Mangateca de la BRMU
  • Testea tus colecciones

Sin dejar el tema manga, aunque en este caso es válido para cualquier cómic que se publique en tomos sucesivos: una duda frecuente es si merece la pena embarcarse en la inversión que supone adquirir títulos cuyo final puede que sea dentro de años. Se pueden adquirir los 5 o 10 tomos primeros, constatar si tienen demanda (sobre todo el último tomo), y según el nº de préstamos, sopesar si proseguimos con nuevos números o la cancelamos.

  • La comicteca como escaparate

Sea como sea la comunidad a la que atiende tu biblioteca es difícil que no haya personas interesadas en la ilustración, el cómic o los mundos paralelos que gravitan en torno a su universo. Vender la comicteca como un escaparate en el que puedan mostrar y, también, desarrollar sus creaciones, es de las mejores decisiones que se pueden tomar para proyectar nuestro servicio. Que los creadores intervengan los espacios, los decoren y encuentren un lugar en el que, además de inspirarse gracias a las colecciones y las publicaciones sobre cómo dibujar cómics o historia del cómic, lleguen a convertirlo en lugar de trabajo.

  • La comicteca extramuros

Lo que toda la vida se ha conocido como extensión bibliotecaria, en el caso de las comictecas, se pone cada día más fácil. Los salones de manga o eventos en torno al cómic han surgido por todas partes. Que la comicteca esté presente con un estand, un bibliobús cargado de mangas (en caso de que tenga bibliobús) o una comicteca móvil, es siempre positivo. Pero no sólo en eventos especializados. Por sus múltiples conexiones con el universo de los videojuegos, la literatura de fantasía y terror, los juegos de rol, la cultura urbana (grafitis, tatoos) la comicteca se puede infiltrar en numerosos universos paralelos que amplían y enriquecen su oferta. En la Comicteca BRMU hemos llegado a crear comictecas en salones de belleza y peluquerías, participado en festivales de música e incluso fletado una bibliocarroza. Las posibilidades son infinitas.

  • Biblioteca DIY

Dinamiza tu comicteca, sal fuera de tus muros, expande tu público, ábrete a nuevos discursos creativos… Este post está corriendo un serio peligro de convertirse en un repertorio de frases motivacionales huecas. ¿Cómo digiere todo eso alguien que trabaja en una biblioteca pequeña (o no tan pequeña) con recursos escasos, poco personal, y de la que se acuerdan, con suerte, sus responsables políticos cada 23 de abril para arañar un titular en los medios? Vamos a disipar ese tufillo a reportaje de un ‘¡Hola!’ de las bibliotecas recurriendo al lema punki por excelencia: hazlo tú mismo.

El mundo fanzine y sus ramificaciones ofrece muchas posibilidades a nuestra comicteca. En realidad, la filosofía DIY (Do It Yourself o el búscate la vida en versión castiza) se lleva poniendo en práctica por parte del gremio bibliotecario desde tiempos inmemoriales.

La Fanzinoteca como corazón de nuestra comicteca. Captar a gente con inquietudes que quieran montar un fanzine bajo el amparo de la biblioteca es un proyecto económico, sencillo y relativamente fácil de desarrollar. Y además, nos permite conectar con conceptos tan actuales como los de la economía circular, la autogestión y el reciclaje.

Concierto en la comicteca de la BRMU
  • La comicteca transversal

El cómic, por mucho que estemos dándole pisto aquí, sigue siendo considerado por el público, en general, como algo menor. Este sambenito, como todos, hay que revertirlo a nuestro favor. Que el cómic sirva de Caballo de Troya para introducir discursos diferentes, disidentes, en muchos casos, en nuestro centro, para incentivar la creatividad más libre y desprejuiciada. Que las actividades que se programen desde la comicteca busquen conexiones entre figuras de ámbitos diversos. Del roce surge el cariño y, en este caso, de la fricción entre cómic y otras disciplinas surgen mil propuestas sugerentes.

  • La comicteca figital

Lo físico y lo digital se aúnan en el caso de los cómics recurriendo, por ejemplo, a aplicaciones de realidad aumentada que nos permiten añadir contenidos a las portadas de algunos cómics. O códigos QR en el caso de un fanzine que remiten a vídeos o audios y amplían la propuesta. Sin olvidar las plataformas digitales de préstamo de libros que también deben incluir títulos de cómics.

Y retomando lo de la transversalidad, incluso un set básico para que los tiktokers e instagramers graben vídeos para redes. Si quieres ser influencer: ven a la biblioteca, podría ser el gancho publicitario. Habilitar un espacio para que graben  vídeos para Tik Tok, que elijan un cómic o película, y gracias a un croma y a un equipo con un programa básico de edición, se puedan convertir en intrusos en su cómic o película favorita y compartirlo en redes. Lo que es aprovechable también para programar, paralelamente, talleres para formarles en un uso responsable de Internet.

  • Especialízate

En un post de ‘Infobliotecas‘ sostuve, en plena pandemia, que las horas que quienes trabajan en una biblioteca emplean en leer, ver películas, series o escuchar música: deberían contabilizar como horas de trabajo porque son horas de formación. Ok, es una provocación, pero eso no le resta verdad. Si se quiere crear, dinamizar y promover una comicteca ideal, lo ideal es aprender sobre cómic, y faltaría más, leer cómic. Y hasta aquí, ya está bien, estos puntos Ben-Day. Confío que sirvan de utilidad para crear esa comicteca ideal. Y cuando digo ideal no es fijando ningún estándar. La comicteca ideal no se define por tamaño de colección, espacios, mobiliario o programaciones. La única medida para ese ideal es que se ajuste a la realidad de tu biblioteca y a los intereses de tu comunidad.


VICENTE FUNES. Bibliotecario, teórico y gestor cultural, es el coordinador de Comicteca y Estrategias Digitales de la Biblioteca Regional de Murcia (BRMU), desde donde ha publicado la colección teórica Brújula para tebeos, con tres números aparecidos en 2009 2010 y 2017. Imparte cursos de formación y charlas sobre historia y lenguaje del cómic, dinamización de comictecas y selección de fondos. Ha ejercido como community manager para la empresa de servicios bibliotecarios Infobibliotecas de 2016 a 2022. Ha promovido y participado en numerosos encuentros profesionales sobre el cómic a nivel nacional e internacional. Su biografía completa, en Tebeosfera.

Firma invitada por Raquel Moraleja.

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