De pines y otras formas de censura, también en las bibliotecas públicas…

Desde hace unas semanas hay un par de palabras que no dejan de sonar en todos los medios de comunicación y reuniones familiares y/o de amigos que se precien: pin parental… Desde hace unos días todos nos hemos convertido en profesores, maestros u otros profesionales del mundo de la educación (como en otros momentos todos hemos sido entrenadores de tal o cual equipo, seleccionadores nacionales de fútbol o incluso presidentes de gobierno), porque en cuestión de opiniones, todo el mundo tiene derecho a tener una, sobre el tema que sea, en este caso le tocó a la educación. A pie de colegio esta intrusión puede que resulte molesta, sin embargo, no es un asunto que le quite el sueño a casi nadie. La vida diaria discurre fuera de esas coordenadas, ajena a las prioridades de los polémicos políticos y medios de comunicación, que a veces solo quieren desviar la opinión pública de otros temas más serios.

Antes de entrar en materia, aclaremos algunos términos:

Pin: según la RAE la primera definición viene del inglés pin y es Insignia o adorno pequeño que se lleva prendido en la ropa; Cada una de las patillas metálicas de un conector multipolar y en  Bolivia, El Salvador, Honduras y Venezuela es un bolo (pieza torneada). La segunda acepción, también del inglés es el acrónimo de personal identification number ‘número de identificación personal’ o contraseña alfanumérica. Olvidó el pin de su teléfono móvil.

Parental advisory: (aviso para padres), es una etiqueta que aparecía al inicio de películas, vídeos musicales y en la contraportada de discos. Advertía que el contenido que se iba a reproducir estaba cargado de imágenes o letras que podrían resultar explícitas o inapropiadas para una audiencia joven. La creación y aprobación de esta medida, sin embargo, fue causa de conflictos, polémicas y mucha confusión. Se crea como un intento de regular el acceso de los jóvenes a la música rock del momento, que fue considerada por padres como música Porn-Rock.

Control parental: Se trata de un tipo de app con la que los padres o tutores de los más pequeños pueden controlar las actividades de estos en sus dispositivos, y suelen tener herramientas para leer sus conversaciones, bloquear apps y webs, o geolocalizarles en tiempo real. Se trata de un concepto tecnológico de protección. Este control parental es una clave que ofrecen varias plataformas para bloquear en la televisión o el ordenador determinados contenidos que los padres consideren que no son apropiados para sus hijos, por ser violentos o explícitamente sexuales.

Pin parental: según explica Bea Téllez de Meneses, es en la práctica un papel. Una solicitud en formato papel o digital que permite a los padres y madres elegir qué actividades complementarias, dentro o fuera del centro escolar, realizarán sus hijos y cuáles no. Es decir, permite a los padres vetar las enseñanzas, charlas, talleres o actividades, según vayan o no en contra de sus convicciones morales, ideológicas o religiosas.

Estas actividades de los centros son obligatorias, forman parte del currículo, y son evaluables. Se trata de charlas sobre la igualdad, la diversidad sexual o contra la violencia machista. Contenidos que están recogidos en la LOMCE, la última ley educativa del PP. Desde el punto de vista normativo, este veto parental sería, en teoría, inviable. Las comunidades autónomas establecen que las actividades complementarias en los colegios e institutos —que, a diferencia de las extraescolares, se desarrollan en horario lectivo— son obligatorias para todos los alumnos y evaluables, por lo que los padres no pueden negarse a que sus hijos reciban este tipo de formación. Por otra parte, todos los talleres complementarios se incluyen en la programación anual de los centros, lo que quiere decir que son públicos y accesibles para los familiares. Todas las actividades formativas sobre coeducación, educación afectivo-sexual, identidad o expresión de género, modelos de familia o cualesquiera otra temática de educación en valores que el centro contemple en su Programación General Anual (PGA) –documento planificador de carácter público cuya aprobación corresponde a la Dirección y su evaluación, al Consejo Escolar, en el que ya hay una representación de los padres, no deberán someterse a ningún consentimiento expreso previo por parte de las familias. Sin embargo este pin otorga a los padres la capacidad de vetar contenidos que se aprueban en el Consejo Escolar.

Esta medida ha causado una gran polémica ya que el partido político de ultraderecha, cuyo nombre no quiero recordar ni mucho menos mencionar, defiende que existe un “adoctrinamiento” en las aulas y señala que con este pin se garantiza la libertad educativa de los alumnos.

Adoctrinamiento (a veces llamado indoctrinación,​ por influjo del inglés indoctrination), es el conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas.​ Históricamente, el adoctrinamiento ha sido promovido tanto por las élites sociales dominantes como medio de control social no explícito ni necesariamente coactivo, pero sí influyente; como por grupos religiosos e ideológicos extremistas, frecuentemente contrarios al orden establecido. Algunos autores también consideran adoctrinamiento la formación sesgada o el filtraje de informaciones de ciertos grupos extremistas, sobre personas o menores sujetos a la influencia de sus organizaciones. El adoctrinamiento a diferencia de la educación no siempre pretende convertir al sujeto en un individuo autónomo, con sus propios elementos de juicio, sino que frecuentemente el adoctrinamiento se caracteriza por la fe ciega y la ausencia de pensamiento crítico. En casos extremos el adoctrinamiento incluso puede ir acompañado de técnicas de lavado de cerebro.

Controles y vetos también en las bibliotecas

Quiere la casualidad que estos mismos días ha saltado una noticia relacionada con una forma de censura muy similar en las bibliotecas públicas de Missouri. Un proyecto de ley presentado la pasada semana en Missouri otorgaría una supervisión de la junta parental sobre los materiales de la biblioteca pública considerados inapropiados para menores y propone penas legales para los bibliotecarios que no cumplan. Cuando la Asamblea General de Missouri se reunió el 8 de enero, el representante Ben Baker (R-Neosho) presentó HB 2044 , la Ley de Supervisión Parental de Bibliotecas Públicas, que propone mantener en las bibliotecas «material sexual inapropiado para la edad» fuera del alcance de los menores. Si se aprueba, el proyecto de ley significaría que cualquier personal de la biblioteca que lo viole se enfrentaría una multa de $ 500 o un año en la cárcel, y la ayuda estatal para las bibliotecas infractoras también se reduciría.

HB 2044 propone derogar la Sección 181.060 de la Ley del Estado de Missouri con respecto a la ayuda estatal para bibliotecas públicas, promulgando dos nuevas secciones relacionadas con la supervisión de los padres. La primera, sección 5, establece que «Ninguna biblioteca pública recibirá ayuda estatal en virtud de esta sección si dicha biblioteca permite que menores accedan a materiales sexuales inapropiados para la edad en violación de la sección 182.821». (Según la Oficina del Secretario de Estado de Missouri, en 2018, el estado tenía un total de seis bibliotecas públicas consolidadas, siete regionales, 54 de condado o ciudad / condado y 84 bibliotecas públicas municipales respaldadas por impuestos).

Se define «material sexual inapropiado para la edad» como  «cualquier descripción o representación, en cualquier forma, de desnudez, sexualidad, conducta sexual, excitación sexual o abuso sadomasoquista». Esto incluiría material que «carece de un valor literario, artístico, político o científico serio para los menores».

El proyecto de ley pide a cada biblioteca que establezca una junta de revisión de la biblioteca para padres compuesta por cinco residentes adultos del área geográfica de la biblioteca, que serán elegidos por mayoría de votos de los miembros de la comunidad; cada miembro de la junta cumpliría un mandato de dos años. La junta determinará qué constituye material sexual inapropiado para la edad a través de audiencias públicas, en las cuales los miembros de la comunidad pueden presentar sus preocupaciones sobre material específico a la junta de revisión parental.

La junta puede ordenar que cualquier material considerado inapropiado para la edad se elimine del acceso público. La palabra de la junta sería definitiva, anulando potencialmente la autoridad tanto del personal de la biblioteca como de la junta directiva de la biblioteca.

El elemento final del proyecto de ley propuesto dice: «Cualquier personal de la biblioteca pública que descuide o se niegue voluntariamente a realizar cualquier deber impuesto en una biblioteca pública en virtud de esta sección, o que viole intencionalmente cualquier disposición de esta sección, es culpable de un delito menor y una condena será castigado con una multa de no más de quinientos dólares o con prisión en la cárcel del condado que no exceda un año”.

El proyecto de ley recibió una reacción inmediata, tanto a nivel local como nacional. «El Proyecto de Ley 2044 claramente propone políticas y procedimientos que amenazan la libertad de los usuarios de la biblioteca para leer y violan nuestro profundo compromiso con la libertad intelectual de las familias y los individuos, como se expresa en la Declaración de Derechos de la Biblioteca de la [Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos, ALA]», dijo Deborah Caldwell-Stone, Directora Ejecutiva de la Oficina de Libertad Intelectual (ALA-OIF) en un comunicado.

«Este es un intento sorprendentemente transparente de legalizar la prohibición de libros en el estado de Missouri» , escribió en un comunicado James Tager, subdirector de Investigación y Política de Libre Expresión en PEN America, un proyecto para la defensa de la libertad de expresión, la celebración de la excelencia literaria, la amplificación de las voces marginadas y el fomento del diálogo a través de las fronteras políticas e ideológicas. “Esta ley está claramente dirigida a empoderar a pequeños grupos de padres para que se designen a sí mismos como censores de las bibliotecas públicas de su estado. Libros que luchan con temas sexuales, libros que animan a los personajes LGBTQIA +, libros que abordan cuestiones como la agresión sexual: todos estos libros están potencialmente prohibidos si se aprueba este proyecto de ley”.

Sin embargo, Baker ha insistido en que el proyecto de ley no está destinado a censurar material. En varias entrevistas con medios de comunicación locales, declaró que sus problemas no son sobre materiales de la biblioteca, sino sobre programación, específicamente, la Drag Queen Story Hour , que, según él, ha provocado enojo y apoyo en todo el país.

En una entrevista con KOAM News, Baker dijo: “Lo que quiero poder llevar a mis hijos a una biblioteca y asegurarme de que estén en un entorno seguro y que no estén expuestos a algo que es material desagradable «. Añadió:» Desafortunadamente, hay algunas bibliotecas en el estado de Missouri que han hecho esto. Y eso es un problema «.

En una publicación de Facebook del 13 de enero, Baker explicó que su proyecto de ley fue diseñado para controlar eventos como “Drag Queen Story Hour (DQSH)”, eventos en los que las drag queens leen a los niños en la escuela o en las bibliotecas públicas y los guían en una canción, y “contenido literario, el cual es impulsado por una agenda, diseñado para fomentar el interés en asuntos sexuales.” La programación de DQSH, una organización fundada por la autora Michelle Tea y RADAR Productions, con sede en San Francisco, varía de una biblioteca a otra. Si bien los distritos de bibliotecas locales de Baker no han acogido ninguna actividad, Drag Queen Story Hour en bibliotecas, otras de las grandes ciudades de Missouri como St. Louis, Kansas City y St. Joseph sí lo han hecho.

Por cierto, que una foto de estos eventos celebrado en una Biblioteca Pública de Nueva York, ha sido mal utilizada por determinados medios de comunicación y partidos políticos, que insisto, no voy a mencionar, para ilustrar una de sus noticias sobre el pin parental. Y este mal uso de las imágenes con el fin de manipular la información, nos remite de nuevo a la necesaria competencia que como ciudadanos tenemos que tener, para no creernos todo lo que nos dicen y poder desmentir y desmontar bulos y otras patrañas, tema sobre el que ya he escrito en otras ocasiones, y sobre el que volveré a escribir en mi próximo post para este blog.

El proyecto de ley de Baker, tal como está escrito, combina la programación con materiales y es un problema para Carrie Cline, directora de la biblioteca del condado de Neosho/Newton y otros partidarios de la biblioteca en todo el estado. «Cuando comienzas a atacar el derecho de las personas a la literatura, y a leer lo que quieren, y cuando tratas de censurar a las personas, el asunto se pone feo”.

La propuesta del proyecto de ley de una junta que podría anular el liderazgo de la biblioteca o las decisiones de la junta también es problemática, señaló la presidenta de la Asociación de Bibliotecas de Missouri (MLA), Cynthia Dudenhoffer. “Los consejos de administración de la biblioteca ya tienen este poder”, le dijo a Library Jorunal (LJ). “No hay recurso si la junta parental elige eliminar material de una biblioteca o colocarlo en una sección diferente. La junta parental tiene la última palabra en el proceso «. Dudenhoffer agregó: “Las bibliotecas tienen políticas establecidas para controlar los materiales si un padre tiene una duda. Hay mucha supervisión allí. Creo que el proyecto de ley no necesariamente comprende el trabajo que hacen los bibliotecarios o la capacitación especializada que tenemos para seleccionar los materiales apropiados «.

Si bien el proyecto de ley se ha leído dos veces aún no se ha asignado a un comité, MLA está trabajando actualmente con legisladores locales y ha preparado puntos de discusión y una campaña de defensa más profunda en caso de que proceda.

Para los partidarios de la biblioteca que desean hacer oír su voz, el comité de acción política EveryLibrary ha organizado una petición en línea . «La decisión de acceder a libros y otros materiales en la biblioteca es una decisión entre los padres y sus hijos», dijo el director ejecutivo de EveryLibrary, John Chrastka, a LJ . «Tener un nuevo panel de revisión potencialmente autodesignado establece una situación donde los intereses especiales pueden conducir la conversación e imponer sus propias normas a la comunidad «.

«Es profundamente preocupante sugerir que un pequeño grupo de padres puede decidir qué debe leer cada familia en una comunidad, en lugar de dejar que cada familia elija por sí misma», dijo Deborah Caldwell-Stone, subdirectora de la Oficina de Libertad Intelectual de la American Library Association que trabaja en proyectos sobre censura y privacidad en la biblioteca. «Hemos visto esta tendencia inquietante de tratar de clasificar incluso libros inocuos apropiados para la edad que simplemente retratan a una familia con padres del mismo sexo o una pareja del mismo sexo, como inherentemente sexual y obscena, y me temo que la legislación permitiría que ese tipo de censura tenga lugar en las bibliotecas y restrinja la capacidad de cada familia para poder reflejarse en la colección de la biblioteca «.

Caldwell-Stone señaló el caso de 2000 Sund v. Ciudad de Wichita Falls (TX), en el que el ayuntamiento aprobó la Resolución Altman, una ordenanza que permite a 300 personas firmar una petición que eliminaría libros escritos y destinados a niños del área de los niños y colocarlos en un estante restringido en la sección de adultos de la biblioteca: los dos libros en disputa fueron Daddy’s Roommate y Heather Has Two Mommies. Un grupo de abuelos, padres y jóvenes demandaron a la biblioteca por una violación de sus derechos de la Primera Enmienda y ganaron; el fallo le dio: «a 300 usuarios la facultad de eliminar de la sección de niños cualquier libro que consideren objetable, la Resolución Altman confiere inconstitucionalmente el veto a los usuarios que se quejan, permitiéndoles efectivamente vetar legalmente cualquier libro simplemente por su reacción adversa a la misma «.

Cline siente que el proyecto de ley de Baker es «tremendamente inconstitucional» y morirá antes de pasar a la legislatura. «Sin importar cuán conservadores o liberales sean, nunca he visto a una persona que haya estado a favor de este proyecto de ley o que haya pensado que era una buena idea», dijo a LJ . ‘No nos quitará nuestro derechos. No nos censurará «.

Sin embargo, si avanza, MLA, y los partidarios de la biblioteca en todo el país, están preparados para luchar contra él. «Estamos listos para movilizarnos», dijo Dudenhoffer. «Esperamos no tener que hacerlo».

La ALA responde  a las preguntas sobre la juventud y el acceso a los recursos de la biblioteca

Adultos preocupados

Si su biblioteca atiende a jóvenes, es posible que necesite responder a algún adulto preocupado, como un padre, tutor o miembro de la junta, sobre los recursos y servicios en su biblioteca. Este documento está diseñado para ayudarlo a explicar cómo y por qué su biblioteca selecciona los recursos que proporciona. También puede ayudarlo a responder preguntas y desafíos sobre el material que los adultos pueden considerar inapropiado. Recuerde que siempre es mejor estar preparado desarrollando una política de gestión de colecciones que incluya procedimientos sobre cómo su biblioteca manejará las solicitudes de reconsideración de materiales antes de que ocurra tal ocasión. Asegúrese de comunicarse con la Oficina de Libertad Intelectual(OIF) si necesita orientación para desarrollar su política y procedimientos. Y sepa que si recibe un desafío, OIF está listo para guiarlo.

Puede imprimir y distribuir este documento . También puede incorporarlo a su sitio web. El personal de la biblioteca puede modificar el idioma para sus circunstancias particulares.

Mensaje a los padres

Además de preparar puntos de conversación para las preguntas frecuentes de los adultos interesados, muchas bibliotecas incluyen un mensaje positivo y de bienvenida en su página web.

Ejemplos

¿Por qué están estos libros en mi biblioteca? Lo que su bibliotecario quiere que sepa

  1. ¿Cómo puede ayudar a los niños y adolescentes a aprovechar al máximo la biblioteca?
  • Anime a sus hijos a pensar en la biblioteca como un lugar para obtener respuestas a las preguntas, así como para encontrar cosas interesantes para leer por diversión. Al hacer preguntas y aprender a encontrar sus propias respuestas, los jóvenes aprenden a pensar por sí mismos y a analizar lo que ven y escuchan.
  • Habla con tus bibliotecarios. Su bibliotecario le hará preguntas a usted y a su hijo, luego hará sugerencias basadas en la edad, nivel de madurez, conocimiento e interés de su hijo. Cuando no pueda seguir, pídale a sus hijos que hablen con usted sobre lo que encontraron en la biblioteca.
  • Los niños generalmente no se sienten atraídos por materiales demasiado avanzados para sus niveles de lectura o madurez. Si cree que un artículo está demasiado avanzado o no es apropiado para su hijo, aproveche esto como una oportunidad para expresar sus puntos de vista y brindarle orientación. Discuta las expectativas de su familia con respecto al uso de la biblioteca con sus hijos.
  • A veces, los jóvenes buscan información de las bibliotecas cuando se sienten avergonzados o incómodos por preguntarle a un adulto. La información objetiva de la biblioteca puede aliviar sus temores e incluso mantenerlos a salvo de daños. Recuerde que cuando un niño lee o ve algo, no significa que participe o lo apruebe. Los niños y adolescentes a veces se sienten más cómodos aprendiendo sobre un tema a partir de la experiencia de otra persona en un libro o película. Si le preocupa, aproveche la oportunidad para discutirlo.
  • Sea un modelo a seguir para el uso de la biblioteca. Nada enseña mejor a los niños que verlo usar y disfrutar de la amplia gama de materiales disponibles, y hablar sobre cómo tomar sus propias decisiones.
  1. ¿Por qué los adultos no pueden decirle al bibliotecario a qué materiales no deberían tener acceso los jóvenes?

Al igual que los adultos, los niños y adolescentes tienen derecho a encontrar la información que elijan. Las bibliotecas tienen la responsabilidad de proporcionar información para una amplia variedad de usuarios. Si es padre o tutor, tiene el derecho y la responsabilidad de tomar decisiones sobre qué materiales son adecuados para su propia familia. Nadie tiene derecho a establecer reglas que restrinjan lo que usan otras personas, ni a tomar decisiones para otras familias.

¿En qué se diferencian las bibliotecas de los cines o las librerías, que a menudo tienen restricciones para niños y adolescentes?

Probablemente haya utilizado pautas de películas como G, PG y PG-13. Estos estándares son desarrollados por la Motion Picture Association of America (MPAA), una institución privada. Otras organizaciones también proporcionan pautas de películas. Puede conocer las recomendaciones de los recursos para padres o de su pediatra. Los bibliotecarios pueden ayudarlo a encontrar películas que se adapten a su familia. Podemos usar información de una variedad de fuentes, incluyendo MPAA, pero encontraremos otra información para usted según sea necesario. Como instituciones públicas, las bibliotecas no pueden discriminar en función del origen, la edad, los antecedentes o las opiniones. Las tiendas minoristas y los teatros son negocios a los que se les puede exigir, o pueden elegir, aplicar restricciones.

¿Cómo seleccionan los bibliotecarios sus colecciones?

Cada biblioteca desarrolla sus propias políticas o criterios para el desarrollo de colecciones. Las políticas son aprobadas por la biblioteca o la junta directiva de la escuela, que está compuesta por representantes de la comunidad. La mayoría de los libros y otros materiales seleccionados han sido revisados ​​en revistas o diarios profesionales. Las compras también se hacen a veces en base a las solicitudes de los usuarios de la biblioteca. En las escuelas, los bibliotecarios trabajan en estrecha colaboración con los maestros y administradores escolares para proporcionar colecciones que apoyen y complementen el plan de estudios de la escuela.

Para servir a toda la comunidad, los bibliotecarios buscan materiales sobre una amplia gama de temas que reflejen diversas experiencias. Los bibliotecarios no seleccionan materiales en función de sus creencias personales. Seleccionan materiales de acuerdo con las políticas de sus bibliotecas y la Declaración de Derechos de la Biblioteca.

La Declaración de Derechos de la Biblioteca fue adoptada por la American Library Association en 1939 en respuesta a la censura que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Este conjunto de seis artículos define los valores centrales de la biblioteconomía.

¿Cómo deciden los bibliotecarios dónde se deben archivar los materiales?

Los bibliotecarios dividen la colección en secciones, para que los usuarios puedan encontrar lo que necesitan más fácilmente. No ficción, referencia, ficción, YA / adolescentes, niños, novelas gráficas y películas son secciones que se encuentran en la mayoría de las bibliotecas públicas. Algunos libros de ficción pueden caber en dos categorías (por ejemplo: un libro para «preadolescentes», es decir, niños mayores o adolescentes). Los bibliotecarios están familiarizados con las políticas de desarrollo de colecciones de su biblioteca, que, entre otras cosas, describen las necesidades e intereses de la comunidad y brindan un marco para cada sección de la colección. Los bibliotecarios generalmente confían en su propia evaluación profesional del libro, junto con reseñas profesionales y un buen conocimiento de la comunidad.

¿Qué pasa con internet?

Internet, una red global y descentralizada de computadoras, proporciona un medio para acceder a información más allá de las colecciones propias de la biblioteca. Internet también es una nueva oportunidad para que los niños expandan sus mentes y experiencias y desarrollen las habilidades necesarias para el futuro. La calidad de la experiencia de un niño se relaciona directamente con la inversión de un padre en esa experiencia. Si se toma el tiempo, puede hacer que las actividades de Internet de su hijo sean positivas, productivas y educativas.

Ningún individuo, compañía o agencia gubernamental controla o monitorea Internet en los EE. UU. Si bien gran parte de la información a la que se accede puede ser valiosa y esclarecedora, el usuario también puede encontrar materiales poco confiables, personalmente ofensivos o ilegales según la ley de los EE. UU. Por lo tanto, se aconseja a los padres que supervisen las sesiones de Internet de sus hijos en la biblioteca. Al asumir la responsabilidad del uso de la computadora en línea de sus hijos, ya sea en la biblioteca o en el hogar, los padres pueden minimizar cualquier riesgo potencial asociado con el uso de la computadora en línea.

Recursos

Cómo pueden ayudarlo los bibliotecarios escolares: seguridad y filtrado de Internet
La Asociación Americana de Bibliotecarios Escolares (AASL), una división de ALA, proporciona recursos para que los padres ayuden a comprender mejor las complejidades del entorno en línea y brinden a los adultos interesados ​​las herramientas para mantener a los jóvenes seguro cuando está en línea.

Documento realizado por Hannah Wilkes (Bibliotecas públicas del condado de Frederick), Jean Jansen (Gerente de servicios juveniles, Biblioteca pública de Villa Park, IL), Elizabeth Gray (Biblioteca del condado de Yolo, CA), Rebecca Harrison (Gerente asistente de servicios de información, Biblioteca pública de Jonesboro del condado de Craighead), Elsa Ouvrard -Prettol (Instructor de Biblioteca y Medios, Natomas Charter School, CA) y Laura Jenkins. Actualizado en mayo 2017.

Termino el post como suelo, con una pregunta, ¿no estaría genial que se dejara a los profesionales del mundo de la educación y de las bibliotecas hacer su trabajo sin ningún tipo de injerencia ni censura?

Felicidad Campal

Colaboradora en BiblogTecarios Bibliotecaria que apuesta por el poder formativo, social, integrador e igualador de las bibliotecas. Eterna aprendiz y en fase beta en constante renovación. Coordiné desde su creación en el 2001 el Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional, hasta su reconversión en el 2017 en el Grupo de Trabajo “Banco de recursos ALFIN/AMI” del CCBiblio.

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