Lecturas en silencio y en voz alta para acompañar y sanar el alma

Este post tendría que haber salido hace poco más de un mes. Pero, cuando ya estaba todo redactado, se fue al traste por cuestiones técnicas. Sí, cometí un error de principiantes, ¡parece mentira!, no guardé una copia fuera del gestor de contenidos para poder recuperarlo sin problemas. Era un post muy personal y vivencial, era un “barullo” de emociones en torno a la lectura y el COVID-19 que me resultó muy complicado volver a reescribir desde la nada. Reconozco que me desanimó mucho perder ese texto que había salido desde tan hondo.

Pasado este tiempo voy a intentar recuperar esas vivencias y traer a este espacio eso que os quería contar. Espero, al menos, acercarme a la manera en que quise hacerlo en su momento y, sobre todo, espero que os diga algo.

Durante la semana santa pasada, a pesar de todas las precauciones tomadas, el maldito coronavirus, que ha venido a azotar al mundo entero, se coló en casa. Nadie lo esperaba, pero entró sin llamar. El virus me empujó hacia el sótano. Allí tuve que guardar el aislamiento para evitar que nadie más de la familia pasara por tan desagradable experiencia (suerte que contaba con ese espacio que, aunque oscuro y solitario, me permitió pasar la cuarentena de manera estricta).

En esos momentos de incertidumbre y dolencias varias, a uno le invade la soledad y el sentimiento de “apestado”. Solo la lectura me permitió traspasar las barreras de la puerta y los barrotes de las altas ventanas.

Los libros fueron mis compañeros de batallas, unidos derrotamos al virus. La lectura fue terapéutica para mí; me permitió salir del aislamiento, vivir historias (algunas alegres, divertidas, de aventuras… otras tristes, duras, de superación…), sentirme identificado con los y las protagonistas de las mismas… En definitiva, fue mi punto de fuga, de evasión…

Mis lecturas, sobre todo, me permitieron viajar. Fue así de literal. Justo en esos momentos me topé con una propuesta de Club de Lectura Virtual procedente de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha que me vino como anillo al dedo. Además, estaba coordinado por Mª Antonia Moreno Mulas, una antigua compañera de BiblogTecarios. “Ítaca: Literatura de viajes”, así se llamaba el club. Desde ese instante, ando enganchado a ese tipo de literatura que no había leído nunca. También, desde ese momento, junto a un grupo de lectoras y lectores (incluidas algunas compañeras redactoras de este blog), ando viajando a través de las letras con Mª Antonia como guía. En breve, ella misma nos contará un poco más sobre la organización de este tipo de actividades a través de una firma invitada en este mismo espacio.

Mi viaje comenzó recorriendo la Isla Esmeralda con Javier Reverte. Desde entonces, han sido muchas  las aventuras vividas y los rincones visitados. Hemos cruzado medio continente africano acompañando a mujeres aventureras de la mano de Cristina Morató, hemos atravesado los Estados Unidos montados en Rocinante junto a Charley y Steinbeck, hemos conocido los lugares de Nueva York que Elvira Lindo no quería compartir con nadie y, en estos momentos, aunque un poco rezagado en el viaje, estoy disfrutando de las antípodas con Bill Bryson.

Una bonita experiencia, en un momento malo, que me ha ayudado a prestar menos atención a lo que estaba pasando y me ha permitido volar cuando no podía salir de las cuatro paredes que tenía el sótano de casa. Esas lecturas han sido unas lecturas SANADORAS, pero SOLITARIAS y SILENCIOSAS. ¡Con lo que a mí me gusta leer en voz alta! (tanto para otras personas como para mí mismo. ¡Sí! Yo, a veces, ¡me leo en voz alta!). Compartir lecturas a viva voz ofrece multitud de beneficios y no entiende de edad. Pero, es cierto, que relacionamos más esta actividad con la primera infancia que con la adolescencia, juventud, adultez y senectud.

Asociación Entrelibros

Juan Mata, amigo y presidente de la Asociación Entrelibros, en una entrevista para La Vanguardia decía que “uno de los placeres más elementales de los seres humanos es escuchar la voz afectuosa de otros y compartir palabras, emociones y pensamientos. La lectura compartida crea vínculos cordiales y duraderos entre las personas”. Además, Juan hacía referencia al aula como “el recurso más eficaz para estimular en los alumnos el deseo de leer”. Lo mismo ocurre con el ámbito doméstico y familiar. En cualquiera de esos dos escenarios, el hecho de compartir una lectura en voz alta tiene un “gran poder para despertar la curiosidad y la estima por la lectura” a los más pequeños y pequeñas de la casa. “Alguien que nos lee con pasión y convicción es alguien que nos invita a reproducir ese acto en nosotros mismos. Escuchar a otros hablar, leer, interpretar… Es un placer primario. Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso”.

Os animo a leer la Declaración que hace la Asociación Entrelibros junto a otras tantas entidades del mundo de la literatura y la educación: “De la Voz a las Letras”. Ahí podéis encontrar enumerados los beneficios de leer en voz alta a la infancia. Una actividad que puede resultar determinante en el desempeño escolar.

Algunas experiencias interesantes de lectura compartida en voz alta

Son muchas las experiencias de lectura en voz alta que se están desarrollando en diferentes contextos a través de una gran cantidad de entidades de todo tipo. En este rincón ya os hablé de la experiencia de Entrelibros. Ahora os traigo otras tantas muestras. Habrá muchas más, estas son solo algunas. Si conocéis otras no dudéis en contármelas a través de los comentarios a esta entrada.

Pequeños pacientes, grandes lectores

Pequeños pacientes, grandes lectores es un programa de incentivo a la lectura en hospitales para niños y niñas, jóvenes y personas mayores, creado por la Fundación Cultura en Vena y Factoría de Industrias Creativas.

“El objetivo de este proyecto es conectar a pacientes pediátricos (tanto ingresados como ambulatorios) con las personas mayores hospitalizadas, en residencias o en sus domicilios, a través de la escritura y lectura de cuentos basados en las emociones”.

La voz a ti debida

A través de este proyecto, el alumnado de Ciudadanía de Bachillerato del IESLA de Marchena (Sevilla) persigue:

  • Llevar la lectura a personas dependientes.
  • Servir de apoyo y entretenimiento cultural para las personas que necesitan compañía.
  • Compartir un espacio de encuentro mediante la palabra y el diálogo.
  • Intentar evitar la exclusión social en la que muchos se sienten sumidos.
  • Llenar de emociones a los que nos escuchan.

La voz a ti debida

Su intención es llegar a:

  • Centros educativos (al alumnado desfavorecido o con dificultades de aprendizaje).
  • Personas mayores, residencias de ancianos, etc.
  • Personas en riesgo de exclusión social.
  • Personas enfermas en Hospitales.
  • Personas reclusas en cárceles.
  • Cualquier otra persona que necesite la palabra para sentirse menos sola.

De viva voz

En la biblioteca Civican (Pamplona), un espacio de encuentro, ocio y cultura promovido por Fundación Caja Navarra, están llevando a cabo, de manera ininterrumpida desde 2003, el programa “De viva voz”.De Viva Voz

“Un programa de promoción lectora que tiene como objetivo acercar al público infantil los mejores textos a través de la voz de una persona adulta; un encuentro cercano en el que las palabras cobran vida y muestran toda la atracción que puede despertar un libro.

Un grupo de personas voluntarias, asesoradas por el equipo bibliotecario, se turna para realizar las lecturas: cuentos y poemas ponen sonido a los lunes de la biblioteca”.

Para contribuir a la formación de estas personas voluntarias, la biblioteca organiza cada año un taller formativo de lectura expresiva gratuito para ellas.

Lecturas por teléfono

Junto con la biblioteca Civican, otra biblioteca pública pamplonica, Yamaguchi,  como consecuencia de la pandemia tuvieron que reinventar uno de sus servicios dirigidos a sus vecinos y vecinas de San Juan mayores de 65 años. Hasta ese momento, ambas bibliotecas contaba con un grupo de voluntarios que acudía a los domicilios de estas personas para compartir con ellos y ellas un rato agradable de lectura de textos en voz alta. Durante la navidad de 2020, el servicio cambió del formato presencial al telefónico, pero sus vecinos no perdieron ese momento de cercanía y ese regalo que les hacían los voluntarios y las voluntarias a través de su voz.

El teléfono de las historias

En la línea de la anterior experiencia, viene esta última. Supe de ella, vía Facebook, a través del perfil de Alicia Bululú, una magnífica narradora oral, actriz y titiritera de Lora del Río (Sevilla).

El teléfono de las historiasAlicia, en colaboración con la Biblioteca Los Carteros (Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla), pusieron en marcha, durante cuatro días del pasado mes de mayo, “El teléfono de las historias”. Una actividad destinada a personas en situación de aislamiento o vulnerabilidad: pacientes COVID o de cualquier otra enfermedad, adultos mayores, personas sin hogar, personas hospitalizadas o cualquier persona a la que le vaya a sentar bien escuchar.

Tuvieron historias para acompañar a todas las edades.

Por lo que cuentan en su web, el resultado fue todo un éxito. Alicia repartió “regalos hechos palabras, a través de su voz, que llegaron a la planta COVID del Hospital Militar, a un domicilio particular en Huesca, a una casa de acogida…”.

Hasta aquí esta anecdótica muestra de experiencias, ¡animaros a aumentar la lista compartiendo otras!

 

David Gómez

Gestor del conocimiento en el Observatorio de la Infancia en Andalucía. Me interesa la evaluación científica y la literatura infantil. Disfruto, día a día, de los pequeños momentos en familia.

2 respuestas a «Lecturas en silencio y en voz alta para acompañar y sanar el alma»

  1. hola David,
    Me ha encantado ver que has disfrutado y disfrutas de nuestro Club de lectura virtual ítaca de literatura de viajes (aunque sea en silencio). Tendremos que buscar fórmulas para que también pueda ser en voz alta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *