Entrevista a Ángel M. Delgado-Vázquez, jefe de servicios de soporte al aprendizaje y la investigación de la BibliotecaCRAI – UPO

Vuelvo a la sección de entrevistas con un tipo de perfil profesional de los que me gustan. Un perfil inquieto, en continua formación y crecimiento, que sabe adaptarse a los nuevos contextos, que presta servicios con un alto valor añadido, con capacidad para liderar equipos de trabajo y poner en marcha grandes proyectos, con presencia activa en redes (fundamentalmente en Twitter) y gran defensor de nuestra profesión.

Un perfil que procede del mundo de las Bibliotecas Universitarias / Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI) al que llegué gracias a su visibilidad digital.

A título anecdótico, su videotutorial sobre «Cómo rellenar la solicitud de sexenios de investigación» se viene haciendo viral, en redes sociales, desde hace algunas convocatorias. Ya es algo esperado entre la comunidad académica.

Entrevista a Ángel M. Delgado-Vázquez, jefe de servicios de soporte a la docencia y la investigación de la BibliotecaCRAI – UPO

Ángel M. Delgado-Vázquez es Licenciado en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide y en Documentación por la Universitat Oberta de Catalunya. Tiene un Máster en Bibliotecas y Servicios de Información Digital de la Universidad Carlos III.

Trabaja como Jefe de Servicio de Soporte al Aprendizaje y la Investigación en la Biblioteca/CRAI de la Universidad Pablo de Olavide.

Desde hace más de 10 años diseña y ejecuta planes de formación relacionados con la competencia digital y la comunicación científica para estudiantes de grado, maestría y doctorado, así como para profesores e investigadores.

También proporciona apoyo y asesoramiento a la evaluación y publicación científica, tanto a los autores, como a los revisores y editores de publicaciones académicas, así como a evaluadores de distintas agencias.

Es, además, profesor asociado del Área de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, donde también es Coordinador del «Máster Oficial en Historia y Humanidades Digitales», Director del Título de Experto Universitario «Servicios de apoyo a la investigación: información, datos, evaluación y publicación científica»  y enseña temas relacionados con la evaluación y la comunicación científica, las bibliotecas digitales y la identidad y visibilidad académica.

Ahora que lo conocéis un poco mejor, os dejo con mis preguntas y sus respuestas 😉

1.- ¿Qué te parece sin empezamos por el principio? Según he podido comprobar, estudiaste Humanidades en la Universidad Pablo Olavide (UPO) de Sevilla donde te licenciaste en 2003. Dos años más tarde iniciaste estudios de documentación en la Universitat Oberta de Catalunya que complementaste, posteriormente, con un master sobre “Bibliotecas y Servicios de Información Digital” en la Carlos III de Madrid. ¿Qué te hizo decidir iniciar este nuevo camino?, ¿qué esperabas encontrar en esos nuevos estudios?, ¿qué encontraste realmente?

Ángel M.: Bueno, en realidad el camino no era tan nuevo. En Humanidades tuve ocasión de formarme con un plan de estudios muy novedoso para aquellas fechas, que aunaba las letras, con las disciplinas sociales y algo de tecnología. En el año 2000 estábamos haciendo páginas web y bases de datos, como paso previo a los itinerarios de especialización, que eran tres: gestión del patrimonio histórico, cultural y natural; enseñanza de español para extranjeros; y gestión y técnicas informáticas para archivos, bibliotecas y bases de datos. Todo un acierto en un plan de estudios joven en una joven universidad. Yo cursé el primero y el tercero y los complementé con prácticas en una biblioteca y en un archivo, además de hacer de documentalista para una excavación arqueológica. Como puede verse, el camino de la Documentación no me resultaba ajeno. 

2.- En tu perfil de ORCID dejas anotado que desde finales de abril de 2021 eres Jefe de Servicios de soporte al aprendizaje y la investigación en la Biblioteca/CRAI de la UPO ¿Qué labores desempeñáis desde ese servicio? ¿Crees que el papel de los/las bibliotecarios/as universitarios/as está reconocido entre la comunidad a la que prestan sus servicios o aún queda mucho camino por recorrer?

Ángel M.: Los últimos años están siendo muy apasionantes para mí, sobre todo en lo personal, pero lo profesional no le va a la zaga. En 2020 conseguí la plaza de Coordinación de Servicios de Apoyo a la Investigación, de la que tomé posesión el mismo día que nos mandaron a casa debido al confinamiento. El reto fue poner en orden un servicio en teletrabajo, teniendo que atender todas las necesidades de los investigadores, y sin dejar caer todo lo que venía haciendo antes. En año y poco accedí en comisión de servicios al puesto que actualmente ocupo, ya con un nombramiento firme. ¿Qué hacemos en este servicio? Más bien qué no hacemos… Tengo la suerte de estar al frente de un equipo no solo preparado, sino con una envidiable vocación de servicio. Gracias a su saber hacer y su motivación e implicación llevamos todo el programa de formación en competencia digital del alumnado de grado, los cursos de apoyo a la elaboración de los trabajos fin de máster, las acciones formativas de los estudiantes de doctorado y la mayor parte de los cursos de formación que el personal docente e investigador recibe de la universidad que se imparte desde aquí, incluso hacemos algunos cursos para los compañeros del PAS de otras unidades.

…necesitamos que nos dejen demostrar lo que sabemos hacer y lanzarnos a nichos que no consideramos propios.

Llevamos el servicio de información básica, bibliográfica y de referencia; atendemos consultas sobre búsquedas de información, publicación científica, derechos de autor, ciencia abierta, datos de investigación, y a qué hora abre la Biblioteca. Organizamos y hacemos visitas guiadas. Asesoramos sobre evaluación científica a investigadores y evaluadores. Apoyamos la concurrencia a convocatorias de financiación y progreso. Hemos puesto en marcha el CRIS UPOinvestiga. Hacemos informes bibliométricos institucionales y de soporte a los órganos de gobierno. Mantenemos el portal de revistas científicas de la Universidad, asesoramos a los equipos editoriales. Apoyamos el depósito en el repositorio institucional y en RePEc. Mantenemos el portal de gestión de congresos y eventos. Y tenemos el Laboratorio Multimedia, un servicio creado para dar soporte a la creación de materiales multimedia y recursos educativos abiertos además de apoyar las convocatorias de innovación docente.

Todo esto, dar valor añadido a las colecciones e instalaciones, en mi modesta opinión, es lo que hace que en tiempos en los que las bibliotecas académicas pasaron en cierto modo a ser periféricas de las actividades universitarias, puedan volver a ser, de nuevo, reconocidas dentro de las instituciones a las que sirven.

3.- El pasado mes de febrero presentasteis “UPO investiga”, el portal de la investigación de la Universidad Pablo de Olavide, ¿puedes contarnos como ha sido el trabajo y los objetivos que habéis perseguido con el mismo? ¿Tenéis previsto algún tipo de desarrollo más en esta línea que ayude a direccionar las políticas científicas de vuestra universidad?

Ángel M.: UPOinvestiga es, en esencia, una herramienta de visualización de resultados de investigación que, tomando como base a cada investigador, incorpora automáticamente datos de publicaciones y otros outputs relacionados, añadiendo indicadores de corte bibliométrico, constituyendo un escaparate de su actividad académica. El portal se nutre además de varios sistemas de información de la propia Universidad. Así pues, se añade información de pertenencia, estructura, colaboración, financiación, proyectos, etc. Con todo ello permite, además, obtener informes de grupos, áreas, departamentos, etc. hasta llegar a la propia institución. Es, por tanto, también, una herramienta de gestión para los propios investigadores (que pueden obtener informes de rendimiento y CVs en varios formatos) y para la institución, a la que desde el Servicio de Apoyo a la Investigación le suministramos informes a demanda. UPOinvestiga tal vez no sea un CRIS en su definición canónica, pero desde luego se parece bastante.

Si los bibliotecarios debemos estar donde están nuestros usuarios, los medios sociales son, a día de hoy, ese lugar. Lo tengo claro.

La Biblioteca/CRAI ha sido la encargada de testear las distintas soluciones disponibles y seleccionar la ofrecida por la Fundación Dialnet, con la que colaboramos desde hace algo más de dos años en la definición del portal, junto con otras instituciones. Desde aquí se coordina la obtención y limpieza de los datos que se envían a cargar y se hace, como hemos dicho la explotación de la información a nivel institucional. Nos encargamos, además, de avalar la veracidad de la información, al menos en lo bibliográfico.

Nuestra intención es que la herramienta sirva en un futuro como soporte para poblar el repositorio institucional, en lo que ya estamos trabajando y que sirva como base para la evaluación de las solicitudes de financiación del plan propio de investigación.

 

UPOinvestiga

 

4.- El año pasado te embarcaste en un proyecto docente de envergadura en tu universidad, la dirección del Título de Experto Universitario (TEU) «Servicios de apoyo a la investigación: información, datos, evaluación y publicación científica». ¿Cómo fue la experiencia y cuál ha sido el balance de esa primera edición? En estos momentos, se encuentra abierta la reserva de plaza para la segunda, ¿qué pueden encontrar los/las alumnos/as en este título? ¿Por qué deben matricularse? Aprovecha para promocionar el TEU 😉

Ángel M.: Este fue otro de los grandes retos del año pasado. Llevaba años con el gusanillo de dar respuesta a una demanda que percibía entre mis colegas y en mí mismo. La oferta formativa no se adaptaba exactamente a lo que necesitábamos para dar servicio a los investigadores por lo que teníamos problemas para formarnos nosotros mismos y encontrar especialistas que supiesen hacer frente a los retos que se planteaban. 

La oferta reglada se nos quedaba corta, era tal vez demasiado básica, y la especializada, estaba constituida por formatos que iban desde webinars de una hora, a cursos de especialización de varias. Pero había que hacer muchos y no siempre de un itinerario con sentido.

Durante la primavera pasada le estuvimos dando vueltas junto con Yusnelkis Milanés (que es el otro pilar del título) y otros colegas y, finalmente, nos tiramos a la piscina (otra piscina más, en ese momento estábamos preparando un curso de verano sobre gestión de datos de investigación).

…dar valor añadido a las colecciones e instalaciones, en mi modesta opinión, es lo que hace que… las bibliotecas académicas… puedan volver a ser, de nuevo reconocidas, dentro de las instituciones a las que sirven.

Creo que hicimos el primer anuncio ya en verano y, a la vuelta de vacaciones, tuvimos que ampliar la oferta de plazas porque se habían agotado las disponibles. Aunque siempre pensamos que el título podría ser atractivo para profesionales en activo, lo que no imaginamos es que se llenase por completo de colegas de otras bibliotecas, centros de documentación, centros de investigación, incluso de empresas dedicadas a ayudar a los investigadores.

Esto, unido al amplio y variado elenco de profesionales de primer nivel que compone el claustro, nos ha permitido constituir una comunidad de aprendizaje en la que cada cual aporta desde su experiencia y sus saberes y en la que todos aprendemos.

Ahora mismo se encuentran ultimando sus trabajos finales, que han sido tutorizados por el profesorado del título.

Y es que tal vez ese sea el principal aliciente, saber que cada semana vas a contar con uno o varios profesionales que te van a acercar a la práctica diaria, más que a la teoría, acerca de las a labores a desempeñar desde las unidades de información y otros servicios de investigación como apoyo a la actividad investigadora y agrupada en tres bloques: información, formación y consultoría; acceso abierto, comunicación científica y evaluación de la actividad investigadora; y gestión y visualización de datos al servicio de la investigación.

Sesiones vivas, en vivo y a distancia, materiales actualizados, ritmo adaptado a la actividad profesional, acceso a un elenco de prestigiosos profesionales con amplio bagaje en los distintos ámbitos, posibilidad de conocer a un montón de colegas que hacen lo mismo que tú y se enfrentan a los mismos retos en el día a día. Estos son algunos de los alicientes que hacen que este título haya tenido tanto éxito en la pasada edición y esperemos que también en la próxima, cuya difusión queremos lanzar en breve.

5.- Desde tu doble perfil profesional y docente, ¿cómo ves los estudios Documentación en estos momentos?, ¿echas algo de menos o de más?

Ángel M.: Desde mi Universidad es un poco complicado tener una visión clara, solo un área minoritaria que trabaja invitada en titulaciones “ajenas”. No obstante, en mi opinión, estamos en un momento crucial en el que los planes de estudio de algunos centros se están moviendo para tratar de dar respuesta a los retos que debemos afrontar en el escenario digital de la sobreinformación y las organizaciones intensivas en información y datos. Algunos están apostando por lanzar estudios conjuntos con otras titulaciones, con comunicación, por ejemplo. Frente a estos, otras facultades continúan con formulaciones un poco más tradicionales o puristas. La sangría de estudiantes es notable, y cada cual está tratando de dar respuesta de diferentes ópticas, apostando por el cambio profundo o reafirmándose en la esencia. Realmente no tengo una opinión formada que me haga decantarme por una u otra vía. Si veo, desde mi experiencia, que son muchos los egresados de distintas titulaciones, que acaban interesándose por la documentación acabando su carrera o con esta ya terminada. Es ahí cuando muchos toman conciencia de sus posibilidades. Quizá falta explicar mejor qué hacemos o qué somos capaces de hacer.

6.- En relación a las salidas profesionales de nuestros estudios, más allá de las clásicas, ¿cuál es tu visión sobre los posibles nichos de mercado que podrían explorar nuevo/as titulados/as en Documentación?

Ángel M.: Enlazando con lo anterior, también necesitamos que nos dejen demostrar lo que sabemos hacer y lanzarnos a nichos que no consideramos propios. En una sociedad y un tejido productivo intensivo en información y datos no se entiende como los profesionales del ámbito de la documentación no están presentes en los ámbitos de definición de proyectos y toma de decisiones. No se trata de competir, se trata de colaborar con profesionales de otros sectores a los que les podemos aportar desde el ámbito de la organización de la información, la gestión del conocimiento, la comunicación, la formación… A veces los puestos no existen, hay que trabajar en identificar necesidades y ofrecer soluciones eficaces y eficientes, para crear nuestro propio nicho de mercado. ¿Cuántas de las cosas que hacemos ahora en los servicios de apoyo a la investigación hacíamos hace 10 o 15 años? Pocas, muy pocas y, sin embargo, ahora son las más demandadas y valoradas por nuestro público objetivo y por las organizaciones a las que servimos. Estamos logrando transformarnos para crear nuevos perfiles y nuevos puestos de trabajo.

7.- Eres un profesional muy activo en redes sociales con perfil abierto en gran cantidad de herramientas. Yo te sigo la pista en twitter desde hace tiempo. De hecho, creo que es el eje vertebrador de tu identidad digital ¿Qué ha supuesto para ti, a nivel profesional, tu presencia en las redes? ¿Qué dirías a esas personas que, aún a día de hoy, siguen demonizándolas?

Ángel M.: Efectivamente, yo soy de Twitter. Tengo perfiles en otras redes, pero este es el único que uso activamente en el plano profesional. Mi presencia en otras redes es testimonial, más como consumidor que como productor de información.

…estamos en un momento crucial en el que los planes de estudio de algunos centros se están moviendo para tratar de dar respuesta a los retos que debemos afrontar…

Estar en los medios sociales abre un amplio abanico de tejer redes sociales, de ampliar las ya existentes en el mundo presencial y analógico, de contactar, aprender y colaborar de y con personas y profesionales a los que de otro modo sería prácticamente imposible seguirles la pista. Pero más allá de ello, es también una herramienta de trabajo, una forma más de trasladar tus servicios y tu experiencia más allá de la comunidad profesional, a tus usuarios, reales y potenciales. Mucha de mi actividad en Twitter va dirigida a los investigadores, a mis alumnos. A día de hoy no creo que tenga sentido demonizar a los medios sociales. Si entiendo a los que se quejan del ruido que provocan y de cómo se magnifican las cosas que allí pasan. No, los medios sociales no son necesariamente representativos de la sociedad, si acaso de una parte, pero no por ello dejan de ser un instrumento crucial para la comunicación, la información, incluso la formación de opinión. Sería un error obviar esto desde el punto de vista profesional. Si los bibliotecarios debemos estar donde están nuestros usuarios, los medios sociales son, a día de hoy, ese lugar. Lo tengo claro.

8.- Unida a la anterior, y para finalizar, ¿qué consejos darías a un/a investigador/a que quiera comenzar a trabajar si identidad/reputación digital? ¿Qué hoja de ruta le propondrías?

Ángel M.:  Lo primero es auditar su presencia en la red. Como investigador, por más que no quiera, ya está, por sus publicaciones, por su actividad académica, existen mil sitios donde ya se habla de su actividad investigadora, incluso de él mismo. Que piense bien cómo quiere ser visto y reconocido, cuánto tiempo quiere o tiene para dedicar a mejorar su reputación digital y que actúe en consecuencia. Que elija una imagen de marca (su forma normalizada de firma, su identificador personal persistente -ORCID- y la imagen que acompañe a sus presencia en redes); que decida dónde quiere estar y con quién se quiere relacionar (o por quién quiere ser localizado y visto); que actúe en mejorar la imagen que proyecta en los sitios en los que ya está, aunque no quiera; que considere todo esto, no como una carga, sino como una oportunidad de mejorar en la difusión de sus resultados de investigación, con todo lo que ello implica y, finalmente, que cuente con su bibliotecario de cabecera para que le asesore en todo esto 😉

 

David Gómez

Gestor del conocimiento en el Observatorio de la Infancia en Andalucía. Me interesa la evaluación científica y la literatura infantil. Disfruto, día a día, de los pequeños momentos en familia.

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