Anécdota de un ex estudiante de Documentación

  • ¿Qué estudiaste? –preguntó con bastante interés.
  • Biblioteconomía y… –intenté contestarle, pero me cortó de lleno. No terminé de exponer la frase.
  • ¡Uf! ¡Documentación! ¡qué coñazo!, ¿no te acuerdas de la asignatura que tuvimos en la Universidad? –se dirigió, de repente, a su compañera de trabajo que se encontraba a su vera. Parecía que tenía que expresarle, momento a momento, los estragos que le supuso la asignatura.

Me quedé absorto. Sólo estaba preparado para responder a las archiconocidas expresiones “Biblioqué?” o “Y eso pá qué sirve?” Así que opté por seguir escuchando.

  • ¡Ah!, sí, tía, Documentación, lo que me costó aprobarla…pero me acuerdo que aprendías cosas…como buscar cosas en Google de diferentes formas, buscar libros…
  • Uf, ya, qué rollazo tía, para aprobarla y todo…

¡Mala memoria la mía! pues no me acuerdo con qué palabras exactas siguió y acabó tal diálogo. En principio, iba a ser una conversación a tres, pero finalmente la plática se cerró en dos personas. Protagonistas que habían cursado, no hace mucho, el martirio de la Documentación como asignatura obligada en algún año de su carrera.Anécdota de un exestudiante de Documentación

No obstante, puestos a ser honestos y un poquito tolerantes, tienen su parte de razón. Si ya muchos hemos padecido o, mejor dicho, sobrellevado ciertas asignaturas cuando estudiábamos Biblioteconomía y Documentación, tanto por sus planes de estudio, –que estaban absolutamente obsoletos–, como por los profesores, –que dejaban mucho que desear por su falta de competencia–, no es de extrañar que para todos aquellos que no eligieron estos estudios les suponga aún más un hastío insoportable.

Sin embargo, lo peor no es que la asignatura fuese un coñazo (imagino que sí pues viniendo de los futuros publicistas, cualquier cosa ajena a su concepción de creatividad sería un tostón), sino el alcance de la ignorancia que tiene esta gente en este contexto, y, sobre todo, las formas con las que exteriorizan su falta de conocimiento al respecto. Pues, ¿acaso saben estas gentes que la Biblioteconomía y la Documentación va más allá de cómo colocar un libro en una biblioteca o buscar cosas en Google?

¡Gensanta! Estamos ante la carrera del futuro (y con menos presente) y todavía nos encasillan, pero no es culpa de aquellos que, en vano, exteriorizan su ignorancia con tal mala y marrana guisa, sino de cómo se imparten las clases, qué conocimientos se dan, y, sobre todo, si son adecuados los planes de estudio para atender las demandas profesionales del mercado laboral, tan cambiante y exigente como la sociedad y uno mismo, ¿o no?

Cristian Serrano

esponsable Social Media en JDA/SFAI. Bibliotecario en la Fundación Catalana de Síndrome de Down. Coordinador sección Entrevistas.

10 Comentarios a “Anécdota de un ex estudiante de Documentación

  1. Podría añadir a esta anéctoda, de la cuál me siento identificado al 99%, que lo mas digital o relacionado con el mundo digital en tres años de diplomatura fue realizar una práctica de “laboratorio” en MS-Dos y otra práctica creando bases de datos de forma conceptual.

    Ahora si me siento identificado al 100%.

  2. Completa y absolutamente de acuerdo: yo acabo de terminar el curso de adapatación para el Grado en Información y Documentación, y realmente más que aprender he desaprendido, estudiando asignaturas —en algunos casos exactas— que ya había cursado mucho tiempo atrás al realizar la Diplomatura. Creo que esta carrera, y no lo digo precisamente con orgullo, no se adapta a las necesidades que el mercado laboral requiere: se supone que la universidad es el último eslabón antes de enfrentarse al mundo del trabajo, y en casos como este desde luego está completamente desligado y ajeno a la realidad.

    1. Ana, gracias por tu comentario. La verdad que estoy totalmente de acuerdo. Tengo poco más que añadir. Aún no se han enterado de que no nos preparan para el mercado laboral. Espero que algún día sean conscientes de ello y hagan algo para remediarlo. Un saludo.

  3. Creo que los estudios que se llevan impartiendo durante años han tratado de formar a los alumnos en auténticos funcionarios, sin esperarse que tras la famosa crisis, el acceso a estos puestos es más que limitado, ¡imposible! Ahora bien, ¿cómo se han planteado docentes y profesionales reconducir la carrera? Obviamente, los contenidos evolucionan a la par que evoluciona la socidad y los avances científico-tecnológicos. En este sentido, creo que es necesario que todos hagan un parón en el camino, se sienten y piensen, mediten y estudien, las diferentes posiblidades. Recientes nombres como Community Manager, Gestor del conocimiento, y un sinfín más de nuevos perfiles profesionales en los que el perfil de un documentalista o gestor de información podría encajar con la seguridad que le aporta la base documental, organizativa e investigadora que se adquiere en la carrera.

    1. Pues sí, totalmente de acuerdo. Hace falta que todas las partes implicadas e implicantes se sienten y no se levanten de la mesa hasta que lleguen a un consenso para dar solución a esta problemática.
      Un saludo.

  4. Hola, les escribo desde El Salvador, Centro América. Soy graduada de Bibliotecología de la Universidad de El Salvador y actualmente estudio Archivística.

    Tu anécdota es tan real, que cuando nosotros decimos nuestra carrera dicen: “Ni sabía que existía esa carrera”, “¿Se estudia para eso?”

    Como ya es costumbre que hagan preguntas de ese tipo, les empiezo a explicar todos los procesos y actividades que realizamos los bibliotecólogos ( o bibliotecarios como nos quieran decir) y se quedan :O “no sabían que hacen todo eso”. Con respecto a la materias, agradezco mucho a mis docentes que nos enseñaron tanto las cosas manuales como las modernas, ya que al salir graduados no sabemos adonde iremos.

    Bendiciones, cuídense, muchos saludos y sigan adelante todos los colegas gestores de información.

    1. Muchas gracias por el comentario, Jamileth. Ya veo que “en el otro lado del charco” ocurre anécdotas muy similares a las que acontecen en España.

      Un saludo,
      Cristian.

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