Cuando la escritora firma su libro con nombre de hombre

Las escritoras hermanas Brontë
The Brontë sisters. National Portrait Gallery London

Una joven maestra ilusionada con ser escritora, el 29 de diciembre de 1836 remitió una carta al poeta laureado Robert Southey. Le presentó unas hojas manuscritas con lo que ella creía eran lo mejor de sus poemas. Le pidió un juicio sobre su posible valor para publicarlos en un libro. El escritor británico, tres meses después, le envió su respuesta:
-“La literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer, y no debería ser así”.
Lejos de sentirse intimidada, aquella escritora de veinte años continuó trabajando. En 1847 publicó su conocida novela “Jane Eyre“. Charlotte Brontë fue una de las muchísimas mujeres que tuvo que sortear las enormes dificultades para publicar en un mundo de hombres. ¿Cómo lo hizo? Además de con tesón y empeño, no le quedó otro remedio que firmar sus primeros escritos con nombre de hombre. Charlotte Brontë fue Currer Bell. Sus hermanas Emily y Anne firmaron como Ellis y Acton Bell. Mantuvieron las iniciales de sus verdaderos nombres femeninos en sus seudónimos masculinos. En 1846 los falsos hermanos Bell publicaron su primer libro: Poems by Currer, Ellis and Acton Bell. Solo vendieron un par de ejemplares. Pero aquello significó para las hermanas Brontë/Bell la primera campanada de todos los tañidos que sonarían después en su carrera literaria.

La literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer

Cuando en la biblioteca tenemos que catalogar un libro de mujer escrito con seudónimo, podemos preguntarnos si en realidad ella hubiera querido que apareciera su propio nombre. En torno al 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, quiero recordar en este artículo con el que regreso a BiblogTecarios a algunas de las muchas mujeres escritoras que se vieron obligadas a publicar libros usando nombres masculinos, o, cuando menos, ocultando sus nombres femeninos. Seguro que, lamentablemente, hubo y hay muchas más:

Mujeres con nombres de hombre

  • Sidonie-Gabrielle Colette (1873-1954) publicó sus primeras obras no bajo seudónimo, sino siendo literalmente suplantada por su primer marido Henry Gauthier-Villars, apodado «Willy». Sus novelas se publicaron con el título de Claudine. Con el tiempo, la escritora publicó novelas que fueron muy populares, como Gigi, presidió la Academia Goncourt, fue condecorada con la Legión de Honor francesa, la única escritora que ha recibido esta distinción, y fue enterrada con honores de Estado, aunque no pudo hacerse un funeral católico por negárselo la Iglesia al considerarla atea y lesbiana.
  • Hubo dos personas que optaron por el mismo seudónimo masculino George: George Eliot y George Sand. Quienes estuvieron detrás fueron, respectivamente, las escritoras Mary Ann Evans (1819-1890) y Amantine Aurore Lucile Dupin, baronesa de Dudevant (1804-1846), quien además, solía vestir ropa masculina.
  • La española Fernán Caballero eligió este curioso nombre doblemente masculino, tomado de la población homónima de Ciudad Real. Cecilia Böhl de Faber y Larrea (1796-1877), utilizó también un seudónimo femenino: Corina.
  • Otra escritora decidió utilizar como parte de su seudónimo masculino el idioma que utilizaba: Víctor Catalá fue, en realidad, Caterina Albert i Paradis (1869-1966). Tras las duras críticas y el acoso que sufrió tras publicar La infanticida con su verdadero nombre, no le quedó otro remedio que recurrir al masculino.
  • Hubo un caso en el que la escritora consiguió tal renombre y popularidad con su seudónimo, que prefirió seguir usándolo aun cuando todo el mundo conociera su identidad: Isak Denisen, seudónimo de Karen Blixen (1885-1962), la autora danesa de Memorias de Africa.
  • Un hecho atípico fue la publicación de forma anónima en 1818 de Frankestein o el moderno Prometeo. Lectores, críticos y todo el mundo dio por hecho que el autor de la novela era Percey B. Shelley, y no su verdadera autora, su pareja Mary Shelley (1797-1851).
  • Olive Schreiner (1855-1920) fue una destacadda feminista, pacifista y activista política sudafricana. Luchó por los derechos de los negros y las mujeres. Conocida por su novela La historia de una granja africana que publicó con el seudónimo de Ralph Iron.
  • Katharine Burdekin (1896-1963) publicó su séptimo libro de ciencia ficción y distopía La noche de la esvástica bajo el seudónimo masculino de Murray Constantine, un libro con grandes similitudes a 1984 de Orwell y bajo el mismo sello editorial, pero publicado doce años antes (1937). Usó el nombre supuesto para proteger a su familia de posibles represalias fascistas y su identidad no se conoció hasta varios años después de su muerte, lo que le privó en vida del merecido reconocimiento como escritora.

Ocultando el nombre femenino de la escritora mediante iniciales

A partir del siglo XX, es muy común que las escritoras opten, a la hora de ocultar sus nombres femeninos, por utilizar las iniciales, bien de su nombre, bien de un nombre fingido.

  • La más conocida, sin duda, y muy cercana en el tiempo, es J.K. Rowling. Joanne Rowling (n. 1965) tuvo que usar las letras J.K. por indicación de los editores de Bloomsbury, reticentes al parecer ante lo que creían una posible dificultad de aceptación de una escritora por parte de los adolescentes lectores varones. Le pidieron dos iniciales de su nombre. Ella, a la que de niña llamaban “Jo”, solo tenía un nombre, así que recurrió al de su abuela Kathleen. También publicó El canto del Cuco bajo el nombre de Robert Galbraith.
  • Louisa May Alcott (1832-1888), creadora de Mujercitas firmó como A.M. Barnard unas novelas góticas y románticas conocidas como relatos melodrámaticos en la época victoriana, en las que trataba temas tabúes como el adulterio o el incesto.
  • La madre literaria del personaje Mary Poppins usó también la práctica de las iniciales para publicar la serie de novelas a partir de 1934: P.L. Travers fue Pamela Lyndon Travers (1899-1996).
  • La escritora afroamericana J. California Cooper es otro de los casos en los que su seudónimo supera a su nombre real en popularidad, al menos fuera de España. Joan Cooper (1931-2014) eligió intercalar “California” en su seudónimo en honor a uno de sus escritores favoritos, Tennessee Williams.
  • Quizá aún haya alguien que descubra en este momento que Harper Lee, el autor del Premio Pulitzer Matar a un ruiseñor, fue en realidad una autora: Nelle Harper Lee (1926-2016). La escritora, que sólo publicó dos novelas en toda su vida y no era dada a apariciones públicas ni a conceder entrevistas, acudió a la Casa Blanca en 2007 para recoger de manos del presidente George Bush, la Medalla Presidencial de la Libertad.
  • El caso de James Tiptree, Jr. y sus novelas de ciencia ficción es muy curioso: hasta que habló de la muerte de su madre y los fans buscaron los obituarios no se supo que era Alice Sheldon (1915-1987) la autora de novelas premiadas y prologadas por escritores que daban por hecho que se hallaban ante un extraordinario escritor. El seudónimo siguió usándolo diez años más, hasta su muerte, y hoy se concede el James Tiptree Jr Award como premio a las novelas de fantasía y ciencia ficción relacionadas con temas de género.
  • La escritora superventas Eleanor Marie Robertson (n. 1950) publicó como Nora Roberts sus novelas románticas y de suspense, pero hizo caso a la sugerencia de sus editores y eligió un seudónimo masculino para escribir novelas en otros géneros como el de fantasía. J.D. Robb fue el nombre elegido, con las iniciales del nombre de sus hijos y el apócope de Robertson.
  • El joven y famoso escritor J.T. Leroy, que durante seis años posó para la prensa como autor de libros autobiográficos protagonizados por su difícil vida rodeada de drogas y prostitución, resultó ser en sus apariciones reales, una mujer disfrazada de hombre, Savannah Knopp, quien tampoco era la verdadera autora, sino la cuñada de Laura Albert, esta sí, la auténtica escritora y organizadora del engaño que duró hasta 2005.
  • Otra escritora famosa por su obra, la saga de Cincuenta sombras de Grey, Erika Leonard Mitchell (n.1963), también firmó con iniciales: E.L. James, al parecer nombre utilizado para encubrirse ante sus hijos por los temas relacionados con el sexo que trata en sus escritos.

Los hombres no compran libros escritos por una mujer

Y no una, sino dos autoras se esconden tras el seudónimo masculino Magnus Flyte: Christina Lynch y Meg Howrey. En una entrevista, Christina Lynch dejó bien claras las razones que les llevaron a firmar como un hombre: “Porque los hombres no compran libros escritos por una mujer, y especialmente por dos mujeres”.

Termino con una mención a una gran escritora que, a pesar de verse obligada a usar seudónimo, eligió un nombre que en realidad reafirmaba su condición femenina, en el que englobaba a todas aquellas mujeres que lucharon y reivindicaron su propio protagonismo en el mundo del libro: Jane Austen (1775-1817); su libro “Sentido y Sensibilidad” apareció firmado “Por una mujer”, “By a lady”.

Portadilla de la primera edición de Sentido y Sensibilidad de la escritora Jane Austen, A Lady
Portadilla de la primera edición de Sentido y Sensibilidad de la escritora Jane Austen, A Lady

Para saber más:

Letter from Robert Southey to Charlotte Brontë, 12 March 1837. https://www.bl.uk/collection-items/letter-from-robert-southey-to-charlotte-bronte-12-march-1837

GARCÍA GÓMEZ, Francisco Javier. “De puño y letra en femenino. Historia de la mujer escritora” [Charla y proyección audi0visual] Biblioteca Pública Municipal. Ayuntamiento de San Javier (Murcia), 2012.  http://www.bibliotecaspublicas.es/sanjavier/imagenes/Charla_depunyoyletraenfemenino2012.pdf

“10 escritoras que se hicieron pasar por hombres”. https://soyunachicamala.wordpress.com/2015/05/08/10-escritoras-que-se-hicieron-pasar-por-hombres/

“Los mejores 67 libros escritos por mujeres” https://www.trendencias.com/ocio/67-libros-escritos-por-mujeres-fundamentales-en-la-historia-de-la-literatura

“Los hombres se apropiaron de la literatura escrita y del acceso a la universidad adueñándose de la posibilidad de llegar a lo más alto” [Entrevista a Josune Muñoz] http://www.tercerainformacion.es/antigua/spip.php?article19116

“Feminismo en las distopias literarias: recuperando-a-katharine-burdekin”. http://zena.cat/es/feminismo-en-las-distopias-literarias-recuperando-a-katharine-burdekin/

“El caso de la escritora condenada por vender una ficción”. https://elpais.com/diario/2007/06/24/cultura/1182636002_850215.html

BIESES – Bibliografía de escritoras españolas. http://www.uned.es/bieses/espaniol-1.htm

FREIXAS, Laura: Literatura y mujeres. Barcelona: Destino, 2000

SEGURA GRAIÑO, Cristina (Coord.). Feminismo y misoginia en la literatura española. Fuentes literarias para la historia de las mujeres.  Madrid: Narcea Ediciones, 2001.

ARRIAGA FLÓREZ, Mercedes. “Literatura escrita por mujeres, literatura femenina y literatura feminista en Italia” http://www.escritorasyescrituras.com/cv/litmujer.pdf

 

 

ChemaLera

Colaborador en BiblogTecarios. Documentalista, periodista, bibliotecario, ilustrador y narrador. Amo las palabras, los dibujos, los bosques y la mirada infantil de quien escucha una historia… amo las pantallas cuando muestran un mundo solidario, sabio, mejor.

4 Comentarios a “Cuando la escritora firma su libro con nombre de hombre

  1. ¡Qué gran artículo! Qué importante es que les demos voz ahora a quienes tuvieron que luchar para escribir en un mundo de hombres que las silenciaron.
    Como dijo Safo, “algún día la historia se acordará de nosotras”.

    1. Muchas gracias, estoy totalmente de acuerdo. Además, creo que la historia ya es hora de que se escriba por vosotras, que hagáis/hagamos una revisión crítica y global de la historia y la cultura de la Humanidad desde lo femenino. Y Gracias por la cita de la poeta Safo, tan oportuna, y por toda tu aportación.

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