Los museos para niños apuestan por una infancia activa

¿Sabías que el primer museo infantil del mundo se creó en 1899 en el barrio neoyorquino de Brooklyn ?

Concretamente, este museo pionero por centrar la atención y dirigirse de manera especial al público infantil fue el Brooklyn Children’s Museum (BCM), diseñado especialmente para las familias y que, por otra parte, sigue hoy plenamente activo. Tanto es así que, según los datos del propio museo, anualmente pasan por sus instalaciones y disfrutan de sus colecciones alrededor de 300.000 niños y niñas más los ad que les acompañan. En este museo las visitas individuales o de grupo disponen de un amplio abanico temático de exposiciones y programas relacionados con las artes visuales, la música y la interpretación, las ciencias naturales y las culturas del mundo.

Por fortuna, esta incursión de los museos en el mundo infantil creó tendencia y con el tiempo a este primer espacio museístico dirigido a la infancia y su entorno se le fueron sumando muchos otros que han ido aflorando en infinidad de países; todos ellos, con colecciones que ponen el foco en contenidos especialmente dirigidos al público infantil y juvenil, sus familias y los profesionales que trabajan con niños y jóvenes en el entorno educativo, social y cultural.

 

¿Qué es un museo infantil?

Para responder a esta pregunta acudimos a un organismo que tiene como misión precisamente apoyar a este tipo de entidades. Se trata de la  Association of Children’s Museums (ACM), que surge en Estados Unidos en 1962. Esta agrupación de museos infantiles brinda cobertura en distintos flancos y aporta visibilidad a sus asociados, en defensa y apoyo de los museos infantiles en todo el mundo. Según los datos que ofrece la entidad, la conforman actualmente 470 miembros, museos que están ubicados en un conjunto de 16 países.

Los profesionales implicados en este tipo de organizaciones destacan cómo los museos infantiles han liderado muchas tendencias innovadoras al conjunto de la comunidad museística, en relación con la manipulación de objetos o el aprendizaje basado en la experiencia, por ejemplo. Buen ejemplo de ello son los museos de la ciencia o con contenidos científicos, que en nuestro país tienen una amplia representación y que reciben una acogida extraordinaria por parte del público infantil y juvenil, las familias y los centros educativos.

Respecto al concepto de museo que manejan, en uno de los documentos divulgativos que edita la ACM encontramos esta definición del museo dirigido al público infantil y sus familias:

 «Un museo infantil se define como una institución educativa y cultural sin ánimo de lucro   comprometida con las necesidades e intereses de los niños, proporcionando exposiciones y programas que estimulan la curiosidad y motivan el aprendizaje.»

Como se desprende de esta definición, la motivación, junto al refuerzo del aprendizaje y desarrollo de los niños y niñas están en la base de los cimientos conceptuales de estas instituciones. A esos pilares comunes que manifiestan compartir los museos infantiles de la ACM se le suma el carácter educativo y cultural que asumen, que impregna su filosofía y determina los objetivos que este tipo de museos formulan.

 

¿Qué persiguen este tipo de museos?

Los museos infantiles buscan procurar experiencias a sus visitantes orientadas a:

  • Fomentar el aprendizaje interdisciplinario a partir de sus colecciones y contenidos expositivos, animando a niños y jóvenes a explorar el mundo, más próximo o más distante, desde múltiples perspectivas.
  • Ofrecer un acercamiento sensorial a fenómenos de muy distinto tipo, ya sean artísticos, científicos o literarios, proporcionando experiencias físicas y prácticas, un aprendizaje significativo.
  • Favorecer un acercamiento a la cultura y otros bienes públicos a la comunidad en su conjunto, a partir de un acercamiento a los contenidos del museo que prima los enfoques socio-emocionales y las relaciones interpersonales.
  • Invitar y estimular la comunicación entre madres, padres e hijos, proporcionando recursos al entorno familiar para generar y alimentar la conversación y el diálogo entre sus miembros.
  • Apoyar la autoestima de los propios niños y niñas, su capacitación como miembros activos de la comunidad, así como el sentido de pertenencia, el compromiso y saber disfrutar y compartir los bienes públicos.

 

Promover una infancia activa, crítica y responsable

En los principios y declaraciones que en su conjunto o de modo particular formulan los museos infantiles que comparten la línea de la ACM se enfatiza su carácter de instituciones comunitarias, en función de lo cual se tejen propuestas que se nutren con estos principios:

  • Los niños son ciudadanos valiosos con derecho a experiencias de aprendizaje de alta calidad y apropiadas para su desarrollo.
  • El juego es aprendizaje, y es fundamental para el sano desarrollo social, emocional y cognitivo de los niños.
  • La familia, la cultura, el entorno y la sociedad se reconocen como factores críticos en la vida de todos los niños para asegurar una atención eficaz.
  • La búsqueda de la equidad y la inclusión es una buena práctica que refleja el compromiso de servir a todos los niños y familias y de promover el crecimiento de nuestro campo.

En este sentido, este tipo de museos constituyen valiosas propuestas a través de las que fomentar la autoconfianza de niños y jóvenes, el diálogo entre sí y sus familias, y que “invitan a los niños a cuestionar, preguntarse, imaginar y soñar, todo ello fundamental para el desarrollo cognitivo y socioemocional del niño.”

 

Las cuatro dimensiones de los museos infantiles

En los documentos de la ACM se resalta que, independientemente de su tamaño, todos los museos infantiles han de compartir cuatro dimensiones que los caracterizan y en torno a las cuales gira su actividad, entendidos así:

 

Como destinos locales…

  • Los museos infantiles son expertos en diseñar espacios de aprendizaje que elevan el aprendizaje naturalista y centrados en el niño que incorporan las últimas evidencias en el desarrollo positivo del niño y que fomenten las interacciones positivas entre adultos y niños.
  • Se definen como instituciones receptivas centradas en su público, que se esfuerzan por reflejar en ellos y abordar en su contenido expositivo las necesidades de la comunidad en la que se insertan.
  • Otorgan una crucial importancia a su equipo humano y a su formación en técnicas para trabajar con los objetos expositivos como herramientas didácticas y en su capacitación para comunicar el significado o mensaje de las exposiciones a los visitantes.

Como Laboratorios Educativos…

  • Los museos infantiles suelen operan fuera de los sistemas educativos formales, lo que les permite actuar como incubadoras e innovadoras, probar y desarrollar pedagogías centradas en el niño y basadas en el juego para que los niños participen en el aprendizaje.
  • Cuentan con personal con experiencia en teorías de aprendizaje, desarrollo infantil y pedagogía para desarrollar programas y experiencias impactantes dirigidas a sus visitantes.
  • Aportan nuevos conocimientos al campo profesional, en la teoría y en la práctica, desarrollando sus propias investigaciones y prácticas de evaluación, documentando así el impacto y el valor de sus programas, exposiciones y servicios.

Como recursos comunitarios…

  • Los museos infantiles actúan como puertas de entrada a la cultura, sirviendo a menudo como el primer punto de entrada para crear hábitos de visita a los museos para toda la vida.
  • Son una parte importante del tejido de servicios socioculturales dirigidos a comunidades en las que se insertan, proporcionando recursos como información, aulas de formación y divulgación dirigidas a madres y padres, así como a docentes y otros agentes mediadores.
  • Representan un símbolo y reflejan la imagen de cómo una comunidad trata y respeta a los niños. La presencia de un museo infantil ayuda a crear comunidades y entornos más amigables para los niños y niñas, y a integrarse en ellos.
  • A menudo, por otra parte, suelen ser instituciones de que promueven y catalizan múltiples esfuerzos de revitalización de la comunidad.

Como defensores de los niños…

  • Los museos infantiles están concebidos para dar respuesta a las necesidades actuales de los niños y las familias de sus comunidades, desde la salud hasta la educación y los problemas sociales, como se aprecia en sus exposiciones, actividades de divulgación y la programación.
  • Mantienen profundas y variadas relaciones con organizaciones de todos los sectores para generar sinergias que puedan servir mejor a todos los niños y familias de sus comunidades y abordar así con mayor capacidad y eficacia los problemas críticos que les afectan.
  • Son organizaciones que comparten un compromiso con la equidad y la inclusión, con programas asistenciales y de integración, con atención a niños y familias con necesidades especiales, propuestas multiculturales y mucho más.

 

La complementariedad de los museos y las bibliotecas infantiles

Como ya comentaba en una de mis entradas de hace tiempo, dedicada también a los museos, estos y las bibliotecas son piezas clave en el acervo cultural de una comunidad; promueven y hacen posible la democratización del acceso a los bienes culturales, a la vez que se constituyen como espacios de integración e inclusión, de servicio y apoyo, así como de dinamización y refuerzo de la cohesión de las comunidades donde radican.

También en un post dedicado a los Museos de tebeo, nuestro compañero Rafael Ibáñez destacaba el paralelismo y la complementariedad entre museos y bibliotecas, que aun siendo “dos tipos de centro de información aparentemente tan diferentes (bibliotecas y museos) responden en el fondo —y no hace falta retrotraerse a la Antigüedad— a unos mismos principios cuya aplicación depende más de las características documentales que de su propósito.”

A partir de este pequeño repaso a los planteamientos de los museos infantiles podemos también afirmar de forma específica, que tanto los museos como las bibliotecas o secciones de ambos dirigidas a niños y jóvenes comparten muchos principios y propósitos.

Si os habéis quedado con ganas de seguir explorando el vasto mundo de los museos, también hace un tiempo nuestra compañera Laura Martínez nos presentó 8 propuestas de museos literarios, dedicados a escritores de la literatura universal concretamente, en un artículo titulado Pasen y vean: Museos literarios, que podéis recuperar de nuestro archivo. Pero  no son solamente los casos citados los espacios dedicados hasta el momento en nuestro blog a estos compañeros de viaje de las bibliotecas que son los museos. Si os pica la curiosidad al respecto, no dejéis de echar un vistazo al variado panorama que ofrece la galería que en Biblogtecarios dedicamos a los museos.

Y en una próxima entrega sumaremos una entrada más dedicada a este ámbito poniendo el foco en este caso en los museos literarios que giran en torno a la literatura infantil y juvenil, sus escritores e ilustradores. Pero eso será ya, después del verano…

 

¡Que ustedes lo disfruten con buenas y enriquecedoras historias, tanto en la realidad como en la ficción!

 

Biblogtecarios

BibliogTecarios, y BiblogTecarias, es un espacio web colaborativo que busca compartir noticias y opiniones sobre temas de interés para los profesionales del mundo de la Información y la Documentación. Es un proyecto que participa de la filosofía del "crowdsourcing": el aprovechamiento de la inteligencia colectiva. De esta manera, podréis encontrar contenidos sobre los diferentes campos de la Biblioteconomía y la Documentación, tratados desde los diferentes puntos de vista de las personas que conforman el proyecto.

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