Descubriendo nuevos mundos…

¡Buenos días BiblogLectores/BiblogLectoras! 

Con motivo del día de Sant Jordi, desde BiblogTecarios nos gustaría continuar con el tradicional cuento que cada año creamos conjuntamente. En esta edición hemos querido incorporar un elemento muy importante en el mundo bibliotecario: las bibliotecas escolares. Espacios muy importantes en el desarrollo de la imaginación y conocimiento en la etapa de más importancia: la infantil. Nos gustaría reivindicar la imprescindible labor de es@s bibliotecari@s escolares.

 

Como cada día, Mario esperaba impaciente la hora en la que sonaba la campana del recreo para dirigirse a la biblioteca del centro y continuar con su lectura por el punto en el que se había quedado el día anterior. Toda la clase salía despavorida para disfrutar de su momento de descanso y divertimento. Mario, en cambio, esperaba paciente a que saliera el último para tranquilamente encaminarse hacia aquel templo del conocimiento. Ése era el mejor momento de la jornada escolar, treinta minutos en los que volaba a otros mundos y se olvidaba de la realidad. Tan solo la sirena del final del recreo lo volvía a traer de vuelta.

Adentrarse en la biblioteca del colegio le evadía. Era el lugar donde más protegido se sentía. Era su refugio mientras el resto utilizaba ese tiempo para darse voces, pelotazos, etc. A veces estas preguntas le rondaban por la cabeza: ¿Por qué tengo que ser como los demás? Si a él no le interesaba nada de lo que a los otros les llamaba la atención. ¿Por qué el recreo no era más largo y así disfrutar de esos otros mundos durante más tiempo? Ya que sólo contaba con ese rato, no podía hacerlo el resto del día y ni otros días.

A pesar de su corta edad y de su nula experiencia viajera, esa pasión por la lectura, “inculcada” desde incluso antes de nacer, le había servido para descubrir nuevos mundos. Aunque muchos de sus compañeros “fardaban” de trotamundos y se reían de él por no haber salido ni tan siquiera de la ciudad, a él no le importaba nada. Descubrir nuevas culturas o costumbres a través de los libros le proporcionaba una inspiración sin igual. Así como las ganas de conocer y aprender, ideales que pocos de sus compañeros de curso apreciaban. Y, aunque su familia no tenía muchos recursos para ello, tanto la biblioteca escolar como la pública, lo ayudaron a valorar cada momento de aprendizaje. La verdad era que muy pocos aprovechaban las oportunidades que les brindaba la biblioteca de su colegio. A pesar de que la gran mayoría de la clase salía rauda hacia el patio, muchas veces coincidía con dos personas más que compartían la misma situación e ilusión. Y así fue como los tres formaron un equipo muy especial y una amistad perdurable a lo largo de los años.

Zoe, Susana y Mario se hicieron inseparables después de que la bibliotecaria escolar, Raquel, les propusiera hacer un club de lectura con unos fondos que recibieron del ayuntamiento. Lo nombraron «El recreo» y una vez al mes comentaban en común un libro. Con la llegada de la primavera empezaron a hacerlo en el patio, al aire libre. Decidieron que cada uno leía una página en voz alta y se lo pasaban en grande. Al poco no tardaron en acercarse otros estudiantes llevados por la curiosidad.

El Club de lectura “El recreo” provocó que cada día Zoe, Susana, Mario y sus compañeros deseaban que llegara la hora del descanso para descubrir cómo seguía la historia y qué nuevas aventuras les iba a deparar.

Empezaron a disfrutar de todo tipo de literatura juvenil. Lo mismo leían novelas de cualquier género que poesía o teatro; y hasta se animaron con los cómics y las novelas gráficas. Después de la lectura colectiva, cada uno explicaba lo que más le había gustado de la obra, analizaban los personajes y las ilustraciones. También  estudiaban historia de la literatura para vincular los autores a un tiempo concreto y así poder entender mejor lo que estaban leyendo. De esta manera descubrieron a Isabel Ruiz Ruiz y a su obra “Mujeres” ; las historias de “Mortadelo y Filemón” de Francisco Ibáñez; las obras de Charles Perrault ( Caperucita roja, La Cenicienta, El gato con botas, etc.); “Esta caca es mía” de Gusti; “El festival de los dragones de Té” de Katie O´Neill; “Tengo 3 de 5” de Susana Peix; “Leo no es un extraterrestre” de David Gómez y Susana Peix.

Además de leer, viajar con su imaginación y aprender un montón descubrieron otras realidades, como por ejemplo, la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y en la distribución de la riqueza en el mundo y los problemas que otros niños vivían (entre los que se encontraban las dificultades para poder ir a la escuela tan fàcilmente como ellos).

Zoe, Susana, Mario y sus compañeros al cabo de los meses pensaron que quizás, lo que hacían ellos en el colegio les apetecería hacerlo con sus amigos, con sus primos, con los amigos de sus amigos, etc. Así es cómo decidieron crear un espacio en el que recordarían todas sus lecturas, escribiendo reseñas de los libros que leían y aportando sus opiniones personales. Podéis consultar la colección del club de lectura “El recreo” en Reseñas Archives – BiblogTecarios. Y podéis seguir soñando en las bibliotecas escolares todos los días. La imaginación es magia, es poder…

En agradecimiento a l@s creadores: David, Belén, Irene, Marta, Inma y Ester.

¡Feliz Día del libro! y ¡¡Feliz Sant Jordi!

 

Biblogtecarios

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