Videojuegos en la Biblioteca Nacional

Esta semana la Biblioteca Nacional de España (BNE) anunciaba que pretende ampliar su colección de videojuegos con la ayuda de asociaciones y particulares, y en este post quiero hacer un recorrido por los pasos que ha dado para garantizar la preservación y el acceso a largo plazo a los videojuegos como parte del patrimonio cultural español.

En octubre de 2019 se reunió en el Ministerio de Cultura y Deporte la II Mesa del Videojuego donde la BNE, depositaria en virtud del Depósito Legal de los videojuegos desde su aparición en España a partir de los años 80, detalló las líneas principales de su trabajo en este ámbito: completar de forma retrospectiva la colección de videojuegos de la BNE, asegurar el acceso presente y futuro a los videojuegos en la propia sede de la Biblioteca y garantizar que estos documentos ingresen de forma regular en la institución.

La prueba de la estrecha relación de los videojuegos con la cultura queda patente en la encuesta de hábitos y prácticas culturales 2018-2019, donde el 13,8 % de la población española utiliza videojuegos al menos una vez al mes. Destacando que entre aquellos que suelen utilizar videojuegos es mucho más frecuente la asistencia al cine y la afición por la música o la lectura, con tasas anuales del 82,4 %, 96,6 % y 79,6 %, respectivamente.

En este sentido, Ana Santos, la directora de la BNE, participó en febrero de 2020 en la charla ¿Son los videojuegos arte? Organizada por la Fundación Canal con motivo de la exposición Game On, en la que se analizó la evolución del concepto de arte y la cabida de los videojuegos en él.

Las grandes obras de la literatura o el cine no se crearon siempre con la idea de fabricar un objeto artístico. Muchas veces los autores querían simplemente entretener, pero la crítica y el público, el contexto en general, acabaron situando esas obras en la categoría de arte. Con los videojuegos está ocurriendo algo parecido. Borja Vaz

Ese mismo mes, la BNE mantuvo varias reuniones con diferentes asociaciones del sector del videojuego español, en las que participaron la AEVI (Asociación Española de Videojuegos), AUIC (Asociación de Usuarios de Informática Clásica) y DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento), con el objetivo de identificar la producción total del videojuego español y determinar qué parte de la colección estaba ya depositada en la BNE (videojuego en soporte físico) y cuál debía ser recopilada. Por eso, también se acordó que los productores de videojuegos españoles comenzaran a depositar en la BNE desde ese momento los juegos que publicaran; por su parte la Biblioteca Nacional aseguró que cualquier acceso ofrecido en el futuro a estos materiales se haría siempre bajo lo que establece la Ley de Propiedad Intelectual, tal como hace con cualquier otro fondo que custodia.

Es ahora, en enero de 2021, cuando la BNE lanza un listado de más de 6.000 títulos que no forman parte de sus colecciones con el fin de hacer un llamamiento a asociaciones y particulares para donar ejemplares de estos videojuegos, como primera fase para asegurar la preservación y el acceso a largo plazo a los videojuegos, que es uno de los mayores retos que se plantean en este momento. La donación se puede realizar personalmente en el registro de la BNE o a través de un formulario web.

Hablando de preservación de videojuegos, no puedo pasar por alto esta entrada que hizo en 2016 Guillermo Castellano: ¿Cómo se preservan los videojuegos?

Lo que está claro es que los videojuegos han llegado al mundo de las bibliotecas para quedarse.

A continuación, comento algunas iniciativas que me parecen interesantes, tanto desde el sector del videojuego, como desde otro tipo de bibliotecas u organismos públicos:

  • Laboratori de ficció digital: Club de (vídeo) jocLos profesionales de quince bibliotecas de la Red de Bibliotecas Municipales de la Diputación de Barcelona han participado en unas sesiones internas que tienen por objetivo descubrir las diferentes formas de experimentar el mundo del videojuego y poder, así, introducir los videojuegos en futuras actividades culturales.

 

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Ana Ordás

Colaboradora en BiblogTecarios. Con amplia experiencia en gestión de proyectos de transformación digital en bibliotecas, es una constante exploradora de mundos que aplicar a las Bibliotecas para darles visibilidad, lo que le ha llevado al marketing digital, los juegos y la gamificación.

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