Habitualmente suele decirse que las bibliotecas albergan el testimonio de las generaciones pretéritas. Pero algunas de estas colecciones bibliográficas cuentan con una peripecia propia, generalmente ligada al riesgo —en ocasiones lamentablemente cumplido— de su destrucción: Alejandría o Sarajevo son acaso los hitos más conocidos de una constante de nuestra historia. Lo que tal vez no