La colega argentina Mónica Barroso fue diagnosticada con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), una enfermedad progresiva que aún no tiene cura, por la que van disminuyendo las capacidades motrices. “La primera reacción fue no entender el porqué, por qué a ella, y luego entró en depresión”, cuenta la psicóloga que la apoyó en todo el proceso.