Todavía hay rincones donde la historia se conserva y pervive, a través del tiempo, entre muros y estanterías. Uno de esos rincones mágicos, donde el tiempo parece detenerse, es el Monasterio de Santa Catalina,situado a los pies del monte Horeb, zona sagrada y venerada por judíos, musulmanes y cristianos y donde, según la creencia,