Tengo que confesarme: si juntara todas las multas que he acumulado por los préstamos en bibliotecas (de tarjetas propias y prestadas) sumaría al menos, 5 años. Como todo, hay una explicación lógica: soy una despistada y leo con gula. A lo que hay que sumarle el dicho de “perdidos al rio” y cuando me retraso