Vivimos en un mundo en el que existen más contenidos de los que podemos consumir, las imágenes, publicidad y la información, nos bombardean manipulándonos y debilitan nuestro desarrollo personal y cultural autónomo, paradójico si pensamos que como Gilles Lipovetsky dice vivimos en una sociedad individualista o neoindividualista; individualista pero sin ser libres, desarrollamos una cultura rápida, una cultura