“Tenía 61 años, cuando vine a Nicaragua, era bibliotecaria y acababa de jubilarme, pero no quería simplemente cobrar mi pensión y descansar”. Son palabras de Elisabeth Zilz cuando llevaba ya más de 25 años sirviendo a los ciudadanos nicaragüenses por medio de sus tres creaciones: el Taller de Encuadernación, el Bibliobús Bertolt Brescht y la Biblioteca