Cada vez existen más lugares sorprendentes donde surgen pequeñas “bibliotecas” (aunque casi mejor llamarlas estanterías de libros) en la calle y donde cualquier persona puede coger un libro, leerlo y luego devolverlo o quedárselo para siempre (o por algún tiempo indefinido). Son colecciones de libros sin ningún control de préstamo ni de uso y que