Cuando pensamos en los elementos comunes que nos encontramos (o nos deberíamos encontrar) en todas las bibliotecas siempre nos vienen a la cabeza los mismos ejemplos:  libros, mesas, sillas, ordenadores… pero hay otra cosa: ¡los marcapáginas! Ese trozo de papel alargado y a menudo infravalorado está presente en casi todas las bibliotecas, y no siempre