María Pascual tiene la culpa de todo, como Yoko Ono*. Sí, sí, creedme: de ella y Perrault. De esa combinación tan adictiva que mamé en mi infancia de historias infantiles con dibujos alucinantes. Y a la que aún sigo enganchada. Por lo que cuando cayó en mis manos este librito en tonos rojos y un