Desde octubre de 2015, Grenoble, ciudad de los Alpes franceses, cuenta en sus edificios públicos con unas máquinas muy especiales, dispensadores de  lecturas, de los que se obtiene gratuitamente piezas no superiores a los cinco minutos. Como si se tratara del recibo de un cajero automático, el interesado obtiene su ración rápida de poesía, narrativa