Desde hace unos años, parece que la profesión bibliotecaria está inmersa en una especie de crisis de identidad perpetua. De la mano de las nuevas tecnologías llegaron una serie de preguntas de respuesta incómoda y en ocasiones elusiva: ¿qué es lo que nos define como profesionales?; ¿cuál es, o debería ser, nuestra actividad principal?; ¿qué