No hay duda: con del ocio estival, tenemos más oportunidad de realizar aquellas actividades que tanto nos apasionan pero a las que no siempre podemos dedicar el tiempo que deseamos para nuestro solaz: degustar con parsimonia algún plato, recorrer parajes familiares o novedosos, practicar algún deporte, escuchar música, tomar fotografías, leer… y, por supuesto, combinarlas